23 junio 2008

Magic Rock Climbers - ( Picos de Europa ) 2ª Parte


Miguel Ángel Mora "Biafra" en la Cainejo, el día de su gran vuelo






Vía Nosferatu (Espolón Norte del Naranjo)

Croquis del libro de Adrados y Jerónimo López


“No puedo precisar en que momento lo pensé, pero la idea de explorar el espolón norte cimero del Naranjo se convirtió en una de mis ilusiones. Se trata de un elegante filo de roca, que paralelo a la fisura Pidal-Cainejo, asciende por su izquierda, desde la Gran Cornisa a la cima. Por otro lado, lo veía cómodo y lógico, pues supondría una aproximación corta, al poder subirse desde la Canal de la Celada. Y así, poco a poco fue quedando definido el proyecto: una vía original directamente por la cara norte.



El paño de roca de la Nosferatu




Cada vez que me adentraba por la canal, observaba con ojos de detective cada fisura, cada relieve de la roca, las barreras de techos; creando posibles itinerarios a través de aquella gran muralla. Buscaba sus puntos débiles y a la vez los más estéticos.





Miguel abriendo uno de los primeros largos

El día 25 de agosto, Alberto de Miguel y yo empezamos la aventura. El cielo está muy cubierto de nubarrones, que huyen velozmente arrastrados por el viento. Hay gran humedad en el ambiente y somos la única cordada que va a trepar. No sabemos muy bien por donde empezar, desde la base todo parece confuso y poco definido. Decidimos superar una estrecha fisura que, sin ninguna complicación, nos conduce a una cornisa.







Alberto en una de las reuniones de las repisas




Ya metidos en faena, todo resulta más evidente. A continuación me elevo por un primer resalte, corto pero aéreo, y sigo por terreno fácil hasta otra cornisa. Y bueno, las dudas se van disipando, ya que la propia pared nos muestra el camino a seguir.
Sigo por un segundo resalte que presenta un diedro con bloques; mis músculos, ya entonados, se mueven ordenadamente, aprovecho presas, pongo seguros… y gano otra zona fácil que me lleva a otra cornisa. En ella encuentro un clavo con mosquetón muy antiguo ¡¡Sorpresa!! Ya que ninguna guía habla de vías en esta zona, y hasta el momento no hemos encontrado más vestigios de ascensión.

Dejamos lo encontrado en su sitio, y Alberto continua en cabeza, superando el tercer y más corto resalte, que nos lleva al pie de una zona de gradas. Desde aquí no vemos clara continuación, pues nuestra idea era ganar un diedro oblicuo muy visible desde la base, pero que ahora no divisamos. Superamos la zona de gradas en dos largos, y finalmente ganamos el ansiado diedro.
El ambiente que nos acompaño aquel día fue bastante lúgubre, ya que la niebla nos había invadido, y en esta cara solo da el sol a primera hora de la mañana.






Alberto abriendo el gran diedro




La primera parte del diedro queda muy a nuestra izquierda, por lo cual ascendemos por un evidente sistema de fisuras que nos conduce a las segunda mitad, donde la escalada vuelve a tornarse seria y difícil. La reunión es totalmente exterior, aunque muy segura, y nos sentimos muy contentos de explorar estos lugares.
Alberto inicia un largo flanqueo por debajo del techo que ahora forma el diedro, y le veo alejarse, apoyado en pequeñas presas, por una bella placa que impone realizar delicados movimientos. Desaparece en un ángulo. Me dice que tiene un gran desplome encima, y que esté atento; noto la cuerda correr lentamente, y de vez en cuando algún ruido de clavija.
Para mi son momentos de gran tensión, introduzco un taco de aluminio sumándolo a las otras tres piezas de seguridad. Mientras aseguro, descubro, unos metros por debajo de mí, en un ángulo del diedro, un anillo de cáñamo desfigurado por el tiempo. El anillo y el mosquetón que antes cité, me hacen suponer que es material perteneciente a un sistema de rápeles montados hace muchos años, en una supuesta retirada poco lógica, desde las cornisas superiores.
Durante la espera en la reunión siento algo parecido al vértigo, pensando en la antigüedad de las rocas que me rodean, testigos mudos del paso de los tiempos.

Quedan pocos metros de cuerda, pero ya Alberto me anuncia la proximidad de la reunión. Sin duda, este desplome es el pasaje más difícil de la vía, y gracias a que forma diedro, lo superamos con un solo punto de ayuda, y sin utilizar estribos. Desembocamos en una canaleta fácil, y ganamos la repisa de la vía Pidal.
Poco después ascendemos a la Gran Cornisa, donde comemos y bebemos algo, al tiempo que observamos la continuación. Estamos cansados y el tiempo sigue inestable, así que decidimos abandonar la Y griega. En dos rápeles ganamos la base, y el acogedor refugio.

Al día siguiente empeora el tiempo, así que aprovechamos para dormir y reponer fuerzas. También hacemos una excursión hacia la zona de los neverones de Urriello. Por la tarde llega Javier Martín, que había descendido para traer provisiones.

Es una cualidad de la montaña, el romper barreras que impiden la comunicación humana, y aquella noche me sentía profundamente unido a mis camaradas. No cesábamos de hablar y de contar nuestras vivencias. Era tarde, pero no queríamos acostarnos hasta poder ver la Luna, que esa noche también estaba llena. Pero la Luna tardaba. Por fin apareció, por la cumbre del Picu, redonda y deslumbrante, y una gran euforia nos invadió a todos, felices de contemplar los elementos, y de recibir sus vibraciones. Y aquella noche descubrimos una nueva dimensión de la Vega de Urriello. El contraste de las crestas nos hacía ver perfiles semejantes a formas humanas o de animales.
Todo tenía otra significación. Alguien recordó a Nosferatu, el vampiro de la noche, y sentí un estremecimiento a lo largo de la columna vertebral.

A la mañana, el asturiano Alberto de Miguel sale con Coviella hacia el oeste, mientras Javier y yo nos dirigimos hacia la norte para concluir lo empezado. Ascendemos por la vía de los hermanos Regil para ganar tiempo, y al poco tiempo llegamos al ansiado espolón norte.



Miguel abriendo el comienzo del espolón




Su escalada es muy difícil desde el principio. Supero un muro en diagonal hacia la derecha y gano una repisa inclinada. Luego Javier continúa por un diedro, para abandonarlo en placa, también hacia la derecha. La roca es mucho mejor de lo que esperábamos, se presenta muy sólida y forma como una especie de enladrillado.


Progresamos por el filo derecho del espolón, dominando la fisura norte, que se nos ofrece como una tentación para el escape. Voy en cabeza y quiero retornar a la parte central del espolón, pero el terreno es muy vertical. Efectúo dos intentos en libre, pero al borde de mis fuerzas, debo retroceder. Me replanteo el problema, y con dos pasos de artificial consigo superarlo. Sin duda se puede pasar en libre, pero yo quizá en otra repetición. De esta forma ganamos lo que bautizamos como la fisura de la Luna. Javier remonta los primeros cuarenta metros empleándose a fondo, y me envía algún que otro hierbajo que iba encontrando a su paso. Cuando comienza este largo me invade una gran satisfacción, ya que el sueño está muy próximo a convertirse en realidad. La escalada en la fisura es limpia, vertical y atlética; la roca, de inmejorable calidad. Tomo la cabeza, y después de unos metros, cesan las dificultades. Ascendemos a la vez por la arista norte, que ya se torna tumbada y fácil. Y por fin, la cima.



Javier Martín abriendo la fisura de la Luna




Es la montaña ese mundo mágico en el que el “yo” puede alcanzar su máxima expansión hacia la realidad de lo concreto, y hacia lo inconmensurable de lo infinito.
¡¡Cuánto de enigmático y misterioso en la escalada!! Si has logrado desembarazarte de los prejuicios dogmáticos y de los temores infundados, puedes llegar a desatar tu gran potencial interior, y realizar tus aspiraciones de forma original. Quizás en este mundo tan práctico, frió y calculador, seamos un puñado de locos los que, además de conquistar lo inútil, se lo dediquemos a seres irreales como Nosferatu”.


(texto extraído íntegramente de la revista Peñalara)






Croquis del libro de Adrados y Jerónimo López




Gran vuelo en la vía “Cainejo”, de la cara Este del Naranjo:

A continuación, Miguel nos relata, a día de hoy, una dura experiencia de aquella época. El lado duro y amargo de aquel cúmulo de actividades en Picos:






Claudio Sanchez "Tito" en la vía Cainejo el día del vuelo



“Aquel no iba a ser un día de los que se olvidan facilmente. Yo llevaba muchas semanas en los “Picos”, y prácticamente me había convertido en un rebeco más, eso si, con pies de gato. Tito (Claudio Sánchez) había vuelto a Vega de Urriello hacía días, una herida en la rodilla le había obligado a reposar durante parte del verano. Él me propone con insistencia que hagamos su vía de la cara este del Picu, la “Cainejo”. Recuerdo perfectamente como le había visto abrir la evidente fisura del cuarto largo, subiendo a lo bávaro. Por mi parte no estoy muy ilusionado con la idea, la intuición me dice que algo no iba a salir bien.
Por enésima vez en aquel verano, vamos subiendo la Canal de la Celada. Los cuerpos se calientan, las gotas de sudor lo mojan todo, y nos presentamos en la base de la cara este. Los dos primeros largos los superamos rápidamente. No hay que pensar, pies y manos se mueven de forma autónoma, como con vida propia. Tito escala el tercer largo, que tiene unos tramos, al final, realmente de gran dificultad y expuestos por la precaria protección. Al llegar yo a la reunión, Tito me dice: “Este largo es de los que a ti te gustan…has de subir directo por la placa, y no muy lejos encontrarás un puente de roca”
Yo le respondo que si realmente está seguro, porque la fisura de nuestra izquierda parece el camino más lógico, y yo recordaba como en la apertura le había visto superar aquello en bavaresa. A lo que me contesta que había vuelto en otra ocasión, y había escalado directamente por el muro.
Guiado por estas orientaciones de mi compañero, y sin portar ningún burilador o material de otro tipo para apertura de vías, comienzo el fatídico largo. Aquello es vertical y aparentemente muy compacto. La dificultad es muy mantenida. Clavo la punta de un pitón de sección en U, en una fisurita que resulta ser muy poco profunda, y le coloco una driza para evitar el brazo de palanca. Eso es lo único que encuentro después de varios metros de progresión. No veo ninguna señal de algún paso anterior por ese terreno, y expreso mis dudas a Tito, que se encuentra asegurado a un buril y a un par de buenas clavijas en la cornisa de la reunión. Él me anima a seguir escalando y me contesta que ya me falta menos para el puente de roca, y que es magnífico. Poco a poco me voy alejando de la única puntita de clavija que he podido colocar, y debo estar a unos 15 metros de la reunión. Todo es vertical, gris y extremo. Mi situación es bastante precaria y no hay posible retroceso. Escalo a la desesperada con la esperanza de alcanzar un puente de roca que no diviso por ningún lado. Sin embargo encuentro una pequeña presa para la mano izquierda. No parece demasiado fiable, pero es lo único que tengo. Comienzo a traccionar de ella con delicadeza, e intento repartir el peso en los otros tres puntos de apoyo, y cuando muevo mi mano derecha en busca de otro agarre, ¡la presa se rompe!
Caigo. El vacío se apodera de mi vientre. He comenzado un viaje en la vertical, y como mandan los principios de la física, es uniformemente acelerado. Me separan casi veinte metros de la reunión, y por fortuna voy con doble cuerda de 9mm, llevo mi casco Galibier bien ajustado, y mi arnés petzl es completo y se ciñe tanto a mi cadera como a mis hombros.
Siento un primer choque brutal, despiadado, como un castigo. Entro en una espiral luminosa y cegadora. La adrenalina me invade, y entonces comienza la sucesión de imágenes. Toda una vida pasa por mi cabeza, cronológicamente, a la velocidad de la luz. Cientos de fotografías color y blanco y negro. Soy niño, mi padre me lleva de la mano, paseamos por un jardín; el colegio, aquel profesor de historia universal; mi hermano, la finca de mi abuela, la muerte de mi padre, debería haber sido más obediente…los compañeros de facultad y de escalada. ¿He sacado a Tito de la reunión?, ¿Por que no me detiene? Está claro, es el final. Estoy en el túnel y todo dura muchísimo, las décimas de segundo son eternas. Otro golpe de luz, este definitivo. No existo durante algún tiempo, sin embargo cuando despierto estoy atado a dos clavijas, que he metido no se como, veinte metros por debajo de la reunión.
Me siento como si hubiera peleado con un oso. El pantalón está hecho jirones y tengo unos arañazos terribles en un muslo. Las cuerdas se han enredado en mi brazo derecho y me han roto un músculo. Tengo una herida en la cabeza ya que el casco no ha podido protegerme totalmente, y lo peor de todo, me duelen enormemente los tobillos, uno de ellos roto y el otro con un esguince muy severo.
“¡Madriles!...¡¿Estás bien?!, _me grita Tito desde la reunión de arriba.
Le contesto que si, que dentro de lo que cabe, si…y se reúne conmigo.

Revisamos las cuerdas, y una de ellas está quemada en un tramo de varios metros, aunque aún es utilizable. Rapelamos antes de que mis doloridos miembros se enfríen demasiado. No puedo caminar, pero lentamente voy arrastrando mi maltrecho cuerpo hacia la Canal de la Celada, y al final, cuando toca el pequeño ascenso hacia el refugio, no puedo ya ni moverme, así que vienen otros compañeros y me cargan a caballo.
Al día siguiente, un helicóptero de la Guardia Civil me traslada al hospital Marqués de Valdecilla de Santander, y posteriormente, ya en Madrid, me realizan una operación en el tobillo izquierdo.

¿Qué impulsa a Claudio Sánchez “Tito” a guiarme por aquel muro inexplorado?
¿Qué hubiera pasado si solo me hubiera encordado con un arnés de cadera?
¿Estaría contando todas estas cosas si no hubiese llevado el casco puesto?







El exigente ambiente de la Cainejo






Como es de imaginar, mi madre se llevó un gran disgusto, viuda desde 1966, y a dos años de la muerte de mi hermano Arturo, en un accidente de tráfico, lo sucedido me llevó a pactar con ella una retirada definitiva de la escalada. Algo que prácticamente respeté hasta su muerte, en 1985. En cualquier caso, yo comencé a practicar otros deportes y actividades de aventura, que me han reportado, igualmente, grandes satisfacciones. Como son: parapente, aeroestación, canoa, ski, y snowboard, deporte del cual soy instructor. Por supuesto, las ascensiones y los senderos, siempre han estado presentes. Actualmente, y desde hace unos meses, ese gusanillo de la escalada se ha despertado de nuevo, y vuelve a agitarse dentro de mi.
En verano del 2007 asistí a la proyección de un documental de montaña, en el que nuestro querido expresidente de la F.E.M., Félix Méndez, relataba como en una caída de escalada, había experimentado unas sensaciones parecidas a las mías. Ante la proximidad de la muerte, su cerebro también se había llenado de incontables imágenes de su vida”

(Miguel Ángel Mora ”Biafra”. Junio 2008)







El Naranjo visto desde la Vía de los Celtas


16 comentarios:

javi_varek dijo...

Es muy bueno el documento.

me ha impresionado sobre todo lo de la caida, es para pensarse el trepar o no trepar.

Muy buena Lunnis.

Diego dijo...

La cruda sinceridad del relato conmueve. Esa visión de la situación desde la actualidad da que pensar.

Que gran responsabilidad es ser cordada, puedes salvar y puedes matar..

Saludos

Anónimo dijo...

el articulo q relatas sobre tu caida en la cainejo no tiene que ver nada con la realidad.tu te caes por no meter y descocer los anclajes adecuados en la cara este.yo te bajo de la pared y desde pie de viahasta el refu te llevo a mis espaldas no funcionala emisor,por lo tanto hecho a correr por el jou lluengu hasta bulnes .en casa demarcelino llamamos al el helicoptero y acontinuacion vuelvo a subir otra vez para urriellu.antes de haver bajado yo a bulnes ya te havia curado tus heridas y dado de comer te trate con toda la humanidad del mundo y por lo tanto yo tito claudio no soy responsable de tu caida.es muy cruel lo que cuentas hacia mi persona.(el accidente no es como tu lo cuentas hay que decir la verdad)

Anónimo dijo...

Hola, soy juan carlos guichot PAPILA, abri la HEDONISTA del naranjo,conozco tanto a tito como al biafra bastante bien y lo que tengo muy claro esque el biafra no miente ni exagera, por varias razones, primero por que no tiene ningun motivo para mentir ,y segundo, decir que no sabia asegurarse es para cagarse dado que en ese momento biafra era uno de los mejores del momento y lo demostro sobradamente con sus aperturas y repeticiones , y si no hubiera sido por esa caida y las circustancias de lavida que le sego su carrera como escalador habria dado que hablar bastante mas que lo que ha dado , que no es poco, con lo cual no creo que al biafra se le fuera el pimiento, y mucho menos que mienta , no tiene porque, su capacidad como escalador la sigue demostrando, creo que fue engañado, y le podia haber costado la vida

Anónimo dijo...

Un día endiablado en la Cainejo al Picu
hoy en día te haces un lio para atarte
Soy Lama, me ato con amigos de la soga toda la vida..
Con la caida, bajé, cojo a tientas y de noche , pero con el sueño cumplido del Picu. A media ladera de la Celada, esperabanme ya sin bombo y platillo, mimaronme de noche en la canal, Isabel y Miguel. Ya en el refu cenamos con Fredo, un caballero, contome chismes...ya sabes, historias de montañistas de pipa, me saltaba la risa y la duda pero entre una y otra, siempre, siempre decia “ TE LO DICE FREDO”, decía creételo, que es verdad y lo es, te lo dice Lama.
Al tiempo, echa uno la vista atrás y lee el texto que edita el caballero integro Miguel Angel Mora (Biafra) todo ello sacado de su memoria que, por desgracia grabada a fuego por el diablo , y la verdad no es otra, son los recuerdos que tiene y los tendrá durante toda su vida. Al mencionar esto, me viene el aroma de una mañana de otoño con el mismo sentir, recuerdos y demás de otro vuelo que tuve en una autopista al infierno, no olvidas ni un solo detalle, y aunque no puede firmar, en verdad, te lo dice Fredo, que está aquí con nos, ahora te lo dice Lama.
En esas situaciones límites con vuelos, ves todas las cosas muy claras, la familia, los amigos...esas visiones son tuyas y unicas y veridicas y ciertas, en ocasiones las compartes con tus amigos o en público, como en este caso.
Leo y releo tus recuerdos Miguel, de montañistas de pipa en el Picu, ahora también estan en mi memoria.
A mi no me gusta trepar, escalar con el primero que llega, el mas fuerte de la plaza, gustame con el que voy y va a disfrutar del día, ya sabes soy perro viejo, con estas cosas, la verdad es que hacen pensar a uno a la hora de elegir un buen compañero con el que vas a atarte, no a liarte, creas un lazo un tanto especial, espiritual.
No se si son los años, cada vez tengo menos memoria, los itinerarios de vías que he aperturado, sin tanta entidad, de algunos, no recuerdo ni donde estan, me preguntan y me digo que hay situaciones en las que mejor me callo y meto y muerdo la lengua por ahí al no recordar exactamante el recorrido, no vaya a ser que, con el lio de vías, no estén luego tan claras y limpias, bueno al lio, donde hay que estar, siempre hay gente con vuelos normales. Yendo de altos vuelos también se va y vuela..., aunque a veces con la altura me entra ese mal que llaman de altura, la puna y canto sin saber bien la letra lo que no tenia que cantar, siembro la duda, vacilo y confundo con el trapo de la muleta. Él, el Biafra no confunde nunca ni engaña, las cosas claras, pero como ingenuo que es, si prestase al engaño, bueno para que contar las cosas que hago y que digo, el caso es que, con la muleta te engañan y después.. . Si se varía la vía , si tratas de confundir, si se desplaza y limpia el camino inexistente lleno de nada, bueno, pensándolo bien se endereza la vía, lo malo es que se lie, y si va a pelo y sin nada que meter y todo que perder, que risa da.., luego si sale pues sale y si no sale pues eso, a volar, sin poder meter nada de nada,,, pero vuelas o caes ?, vas para abajo y con todo el equipo puesto, eso si, sin que te empuje te vas, te vas agarrado de la mano o mas bien te lleva diablo. Vaya día...y vaya noche mas larga...
Hay que ver como nos gusta reservar algo de hiel, lo que no nos gusta guardar por que, nos hace daño pa los adentros y no tanto para salir en los medios.
Y que me dices de las críticas pues que, las hay guapas de colorines, las constructivas, y de las otras, pa que hablar...,
Y lo mejorcito chicas y chicos, en el refu como dioses del olimpo, cenamos exquisiteces caseras preparadas con cariño al amor de la lumbre, arroz..., y de postre, juntitos en charleta dulce y hogareña entre amigos Fredo-Isabel-Miguel-Lama ...y...
Te lo dice Lama, aunque sobra decirlo pero por ser la primera vez creetelo.

Ana Lliso dijo...

Habiendo leido esta historia que me ha puesto hasta los pelos de la cabeza de punta!me produce un amargor salvaje ver como dos hombres, dos compañeros que se atan el uno al otro con un "cordon umbilical" que une sus vidas, puede existir tanta maldad y podredumbre. quiero pensar que fue realmente un accidente, pero desde luego, fue premeditado por la envidia que corroía la sangre del miembro de cordada que aseguraba, tanto la cuerda como el itinerario, fuera capaz de llegar a estos limites tan extremos. ana lliso

agus dijo...

Hola Tito. No te conozco en persona. Al biafra si lo conozco y pienso que es una persona sincera y que va de cara. Y desde luego, no creo que tenga ningun interes en contar una historia no real ni en ponerte mal. ¿Que gana con ello? El orgullo a veces es una venda que impide que veamos lanrealidad, y mas despues de tanto tiempo. Hubiese sido mucho mas elegante contactar con el, decirle que lo sientes y seguro que osmhubieseis dado un abrazo virtual o en persona (quizas os lo acabeis dando, ojala). Decir que no conocia la cara este, sabes que si es faltar a la verdad, y que no sabia buscar seguros...pues tu mismo. Pero si alguien te dice de ir por un sitio donde no los hay...en fin. Como ves, algunis si que pensamos que miguel angel dice la verdad. ¿No te hace plantearte que igual el que no la dice eres tu? Atentamente, agustin castiella.

Skaterboy dijo...

Los caballeros y sus vidas de caballería......
En los siglos X y XI, los caballeros se volvieron uno de los miembros más importantes de la sociedad medieval. Aunque eran guerreros, los caballeros debían exhibir comportamientos corteses y honorables hacia sus enemigos. En los siglos XII y XIII, esta expectativa evolucionó en un código de conducta ideal llamada caballería.
...Los valores de los caballeros eran lealtad, cortesía, valor, castidad, honor y piedad.
Conozco a Miguel "El Biafra" desde nuestros inicios en los años "70"...y menos la castidad, todos esos valores que acompañan a los Caballeros, son los que van íntegros en su persona.....
Toti Sánchez

Anónimo dijo...

En honor a la verdad

Yo estaba allí. Conozco la cordada perfectamente, mi vida de escalador me llevaba a visitar
el Picu con frecuencia. Como habitual del Naranjo se que Miguel Angel era uno de los
grandes conocedores de la cara este junto con Cristian Marin, entre otros.
No tengo la menor duda de la calidad como escalador de M. Angel, como tampoco tengo
duda sobre la personalidad polémica del entonces guarda del refugio; nunca me encordé
con él a pesar de su ofrecimiento.
Cuando M. Angel fue evacuado por el helicóptero, nos reunimos un grupo de escaladores, entre ellos algún asturiano en el prado de la Vega y comentamos el accidente. La conclusión unánime es que este individuo quiso "apuntarse" una variante en el largo sin tener la certeza de que fuera posible protegerse.
No puedo aportar mucho mas porque han pasado 34 años....solo destacar la nobleza de M. Angel, no puedo decir lo mismo de su compañero de cordada en aquel momento.
Creo que esto no hubiera trascendido si Tito hubiera pedido disculpas por embarcar a su compañero.

Uno que sigue escalando desde hace mas de 40 años.

Kiko dijo...

El Biafron, uno de los mejores personajes que he conocido de la Pedriza, equilibrado y prudente.....me creo todo lo que cuenta, de ese tipo de historias de mezquindades y exceso de ambición cuando el largo se lo da otro, esta la historia llena.......Mas bien la ayuda la necesiten aquellos que realizan semejantes actos, ayuda psicologica y psiquiatrica incluso. Salud kamarada Kongoleño

Luis Medina dijo...

Ya tenía conocimiento de este episodio. Conozco muy bien a Biafra, he tenido la suerte de compartir inolvidables momentos con él en la montaña. Sin lugar a dudas una de los más grandes de nuestra más reciente historia del alpinismo en España. Cómo persona y amigo de lo mejorcito que me he cruzado. No cabe en mi cabeza ninguna duda al respecto de su extrema sinceridad y humildad tantas veces demostrada. Pero, siendo muy objetivo a este respecto, sigo sin encontrar motivo alguno para dudar de sus conclusiones en ese "fatídico largo". Nunca ha sido su estilo desvirtuar, exagerar, ni engrandecer sus hazañas, más bien todo lo contrario. Un abrazo muy fuerte amigo Biafra, y no cambies ni un pelillo ese buen hacer que siempre has llevado contigo, tanto como escalador y como amigo.

Anónimo dijo...

Creo no conocer a ninguno de los dos escaladores, desde mi humilde perspectiva, tal y como veo el mundo de la escalada, me cuesta creer que alguien intente embarcar a un compañero de cordada. Pero en este mundo, el ser humano pasa por momentos de debilidad sucumbiendo
a las fauces de la envidia y el lado oscuro. ¿Quien no ha pasado por ello?.
La verdadera evolucion de las personas esta en la valentia de darse cuenta de los errores y perdir dilcupas por ellos.
Braulio Expósito

Anónimo dijo...

He tenido el placer/desgracia de compartir cuerda con ambos escaladores con resultados y sensaciones totalmente diferentes. Con Miguel tuve el placer de ayudarle en la restauración de la via "Nosferatu" donde aun a dia de hoy me parece increíble como subieron por ahí en los comienzos de los 80´s, ademas de haber guiado varias de sus vias entre la que siempre destacaré la "Capricho de Venus" donde se demuestra lo buen conocedor de la cara este del picu, el nivelazo que tenía y la visión futurista, con lo que eso de que no se sabía proteger.... pocas veces me he encontrado en el monte, alguien tan honesto y caballero como Miguel, para mi un referente en la historia de la escalada de este pais y que me brindó la aventura mas bonita de mi vida como escalador. Del otro miembro de la cordada, pues que decir... no merece perder tiempo ni palabras y es una pena que alguien que como alpinista y escalador ha sido lo que es, lo estropee con muchas acciones que ha realizado, de alguna he sido testigo y he visto y estuchado como se reia y vendía a un familiar, eso para mi lo dice todo.
Como confía, creo y defiendo la verdad y honestidad, me da igual lo que mi comentario por ser de donde soy y quien soy, me pueda afectar, simplemente defiendo a un amigo que tuvo que sacrificar su pasión y vida como escalador por culpa del ego y la envidia de otro, mi concepto del monte es otro. sin duda este echo, nos privó a las nuevas generaciones de futuras vías que seguro Miguel huviese creado allá por donde escalase, en especial en nuetsros Picos.
Un saludo, Victor Sánchez Martinez

Anónimo dijo...

Gracias por el recordatorio, a MESSNER le acaricie en el 73 ?, recién llegado a Madrid, en esa época leímos su mano, Magic Line, algo quedó en madera de palisandro y una vía dediqué en la Pedri, después leimos su libro K2. Él es otro extraterrestre que algunos tampoco creyeron cuando subió y después lo demostró ascendiendo en solo................... Ahora entre nieblas o tinieblas a MIGUEL ANGEL MORA , a "BIAFRA" al cabo del tiempo sin tono ni cuento, le buscan las cosquillas por la cara, por esta tan dura que algunos tenemos con este color a NARANJO, se las buscan debajo del sobaco y las tiene, pero no ahí, las tiene en su naranja, ofrece y reparte generoso los gajos con gusto con los amigos. Al tiempo, salen pseudo personajes barriobajeros de las cuevas, son trasgus con babas que manchan las hojas inmaculadas con tinta de sangre infectada que se les cae por mirarse en otro espejos. Suben vacilando sin mirar el escenario, tropiezan, maldicen y difaman sin sentido, ellos mismos como las manzanas podrías caerán en el saco.. entre su publico, derrumbara todo el escenario montado, dejará un solar y todo el mundo lo pisoteará, y la verdad que con los nervios de última hora es una pena no haber escrito y ensayado la letra primero, cantar en directo, tan solo improvisando al dictado de las ocurrencias,, por cierto te acuerds en que año fué ? .

Aun hay tiempo, si, con las lavadoras de hoy y los detegentes, esas manchas y trapos se lavan y quitan de la pared en un periquete. Si te llegan estos garabados mal etiquetados por esta vía u otra, te pido que te lo pienses por favor, y te ruego rectifiques, no lo digo por los sabios, mas bien por tu anterior reputación que tu mismo la dejas en la cuneta, te ruego nuevamente que caigas en ello y bajes, la vida es larga, un día tonto lo tiene cualquiera, yo mismo tengo casi todos los dias así, además no nos beneficia a ninguno, ni a Tí ni a Él ni a nadie, solo ha sido una alteración del sistema nervioso
tan solo un par de gajos de la naranja, mañanitas... mas.... salud apañeros, por cierto soy Lama

Anónimo dijo...

Enrique Vidania Con el Biafra comparti cuerda hace 42 años en la primera repeticion del Diedro Tononi del Hueso, ( abierto por Toni Larrea, Goyo Carvajal y Rodolfo Assas en 1972) , ahora se conoce como Diedro Rodolfo. En aquella repeticion nos sucedio algo parecido al relato que hace Biafra de su accidente en el Naranjo, pues Tony (Tononi) con el asentimiento del Rodolfo, nos aseguro que la via se podia concluir por una variante de salida, que habia abierto él unos dias antes. La variante en cuestion consistia en una placa de unos veinte metros sin posibilidad de seguro y de difilcultad extrema. Cuando termine la placa con los pelos de punta, exclamaron: que gilipoyas, se lo ha creido. El Biafra me parecio una excelente persona, su version de su caida en el Naranjo me parece verosimil y creible porque a mi en este relato me pudo suceder lo mismo. Un abrazo para el Biafra donde quiera que esté.
Enrique Vidania

Anónimo dijo...

Durante muchos aňos Picos de Europa fue mi hogar conocí a mucha gente entre ellos a las personas implicadas en esta historia y sobre todo a Miguel que además de ser mi compaňero de alguna que otra aventura tengo la gran suerte de que sea mi amigo Yo no estaba allí ese fatídico día pero puedo decir que Miguel no es un mentiroso es un gran escalador y un buen compaňero en la montaňa Saludos Julia