30 diciembre 2007

Ultimo Big Wall 2007 (Placas del Halcón)








28 diciembre 2007

North American Wall - 1965 (Part I)

Yvon Chouinard en libre durante la apertura, asegurado por una antigua rurp

En contraste con la limpia claridad de la cara sur del Capitan, la roca de esta ruta es oscura, y mala en muchas secciones. El nombre viene del curioso mapa de Norteamérica que la naturaleza parece dibujar en la cara sudeste del risco. Esta fue la primera ruta abierta en el Capitan, sin la utilización de cuerdas fijas. La pared fue reconocida hasta la mitad, pero más arriba del desplome, una retirada sería materialmente imposible. Por muchos años fue considerada como la escalada en roca más técnica del planeta. Recientemente (¡1973!) han sido abiertas varias rutas de una dificultad, al menos, similar. Este es el relato original escrito por Royal Robbins en el Alpine Journal americano de 1965.

(Gallen Rowel, 1973)




La cadena de “Sierra Nevada” es un gigantesco sector de la corteza terrestre, de casi 700 km de largo por 150 de ancho, elevado por un plano de una falla que lo bordea por su flanco este. Sin grandes cataclismos, esta elevación fue lenta y duró millones de años. Y cuando la cadena alcanzó su altura actual, comenzó la era del Pleistoceno, y con ella las glaciaciones. Durante esos momentos de preponderancia glaciar, enormes lenguas de hielo bajaban desde lo alto de la Sierra hacia el Pacífico, y en su lento descenso abrian numerosos valles en U en su flanco oeste. De todos esos abismos, el que supera a todos por sublime belleza es el conocido desde tiempos indígenas como: Yosemite Valley.
Si allí existió un Edén alguna vez, con toda seguridad fue este valle.
También es conocido como el “Valle Incomparable”, por sus increíbles cascadas de agua naturales, cada una con su propia personalidad; por las diversas formaciones rocosas; por los enormes bosques; por sus verdes praderas; y por los caprichosos meandros que el rió Merced dibuja en su fondo.

Pero nada contribuye más a la grandeza de Yosemite que ese monolito de 1000m de altura que se encuentra a su entrada: el Capitán. Conocido así por comandar la atención y el respeto de todo visitante que entra en el valle. Su luminosa roca ígnea es conocida como “granito del capitán”. Desde el sur hasta el oeste, cuatro grandes rutas discurren por su hospitalaria estructura rocosa. Pero su cara sureste es diferente, y es por el diferente granito que muestra: una frágil diorita negra. Esta zona diferenciada forma un brusco mapa de Norteamérica en la pared, que le da el nombre de “North American Wall”. Debido a su imponte aspecto, esta pared se ha conservado virgen, mientras las mas obvias y estéticas líneas de la cara sur eran escaladas. Pero la inevitable atracción de estos muros intactos, finalmente prevaleció, y en octubre de 1963, Glen Denny y yo hicimos varios intentos de escalada, y alcanzamos una altura de casi doscientos metros. Fue una escalada artificial bastante inusual, y sus prometedoras fisuras apenas eran practicables. En el tercer largo, casi la totalidad de las clavijas tuvieron que ser atadas en corto, por quedar bastante salidas.


Tom Frost descansa en una repisa durante la apertura



En mayo de 1965, Tom Frost se nos unió en un reconocimiento aun mayor de la pared.
Él fue un feliz fichaje para nuestro pequeño equipo, además de por su talento, por sus grandes reservas de ese importante ingrediente en alpinismo: el espíritu. Y eso sin contar su record en los campeonatos de vela, y sus inigualables logros en escalada en roca, que por otro lado no le impiden ser una persona de gran modestia. Esta modestia, unida al talento y a su carácter alegre, hacen de él un increíble compañero de cordada. Tom escaló de primero el infame tercer largo, y de una manera que me hacía preguntarme si sería el mismo que yo encontré la primera vez.

En tres días conseguimos escalar la mitad de la pared, dirigidos hacia la “Big Sur Ledge”, a casi 400 metros del suelo. Allí empezarían los verdaderos problemas, pero aquella era una excelente repisa desde la que coordinar la operación. Al cuarto día, rapelamos hasta la base, con los últimos cuatro rápeles montados en roca completamente lisa. Según preparaba el último de ellos, dos pequeñas ranas surgieron de una fisura, y se subieron alegremente sobre los pitones que acababa de colocar.

Planeamos regresar en otoño para un intento definitivo a cumbre, pero no dejamos cuerdas fijadas. La era del asedio a las paredes mediante cuerdas fijas, forma parte del pasado de Yosemite. Esta era fue inaugurada por Warren Harding en el espolón sur del Capitan. Tras esta ascensión, esas técnicas cayeron en desuso. De todos modos, su superación fue simbolizada por la primera ascensión al Mount Watkins, también de Yosemite, realizada de un tirón y durante cinco sofocantes días de agosto. Harding se hallaba entre el equipo aperturista. Del mismo modo, nosotros esperábamos poder escalar la North American Wall con el estilo más clásico posible. La escalada de asedio asegura el éxito, pero le quita al alpinismo uno de sus elementos fundamentales: la aventura. ¿Que diversión hay en este juego cuando las probabilidades están en 100 a 1 a nuestro favor?

Estábamos medio convencidos de que lo mismo alguien escalaba la pared antes de que nosotros regresáramos, pero cuando Tom y yo regresamos a Yosemite, la pared aún aguardaba virgen. A mediados de octubre la Sierra aun estaba dominada por un verano Indio. El río Merced había perdido su originaria vitalidad, y estaba transformado en un arroyo entre dunas arenosas. Las estupendas cascadas del mes de junio, habían desaparecido. Los robles y los arces ya vestían sus trajes otoñales; y cada bruma del atardecer se deslizaba hacía el oeste y llenaba el valle, algo bastante inusual para estas fechas. Entonces recibí una carta de Glen Denny diciendo que no podía venir. Esta fue una gran pérdida Pero habíamos invitado a Chuck Pratt, y afortunadamente, Yvon Chouinard estaba también en el valle. Así que le persuadimos para que nos acompañara.

Todos nos sentíamos igual ante esta escalada. No era una pared atrayente. No tenía la elegancia ni la majestuosidad de la cara suroeste. La oscura y traicionera roca, la dificultad de una retirada debido al fuerte desplome, y las diversas travesías unidas a la ausencia de ruta natural eran la causa. Y todo esto además a la aparente necesidad de burilar demasiado, nos dejó algo desilusionados de partida. Una buena parte de cada uno de nosotros no quería meterse en el fregao, pero otra estaba muy tentada por conseguir la última gran pared virgen de Norteamérica. Quizás sería una gran aventura debido a esa oscura apariencia. Pero Chouinard pronosticaba nuestra perdición. La mala suerte cosechada por él en el Capitan con anterioridad, le tenía convencido de que arrastraba una negra nube sobre si mismo.



Chuck Pratt e Yvon Chouinard durante los preparativos


Esperamos a que se redujese el calor. La cara sureste es un verdadero problema con calor. Su concavidad genera una especie de horno, protegido de las brisas del oeste por el espolón sur. Pero en un momento de mejora, nos vimos obligados a entrar en la pared.
A media tarde del 22 de octubre, con un dulce supurar por cada uno de nuestros poros, comenzamos la aproximación de suministros a la base. Tom Frost e Yvon Chouinard escalaron el primer largo y dejaron una cuerda puesta, y esa noche dormimos bajo el muro. Yvon a penas pegó ojo.

A la mañana siguiente, con el sol sobre nuestras cabezas, empezamos a subir. Tom se dio el segundo largo. Un pequeño saliente en el que colgó un anillo se rompió, y le ocasionó una caída. Pero le frenó una clavija, y finalmente se dio el paso con un skyhook (un gancho de tallas variadas que sirve para asirse a lajas, a pequeñas repisas y a prominencias de la pared). Chouinard confirmó mi opinión sobre el tercer largo, y dijo que era el largo de artificial más difícil que había hecho nunca. Y una pequeña caída fue frenada por una clavija “rurp” (una clavija pequeña en forma de cuchilla únicamente usada para progresión en artificial).
A todo esto, Chuck y yo petateábamos los cerca de 100 kilos de comida, agua y material del grupo. Teníamos un calor muy seco, y los 60 litros totales, divididos en 1,5 por persona y por día, que preveíamos, no serían suficientes si aquello persistía.

Pasamos la noche en la larga repisa que llamamos “Mazatlán Ledge”, a unos 150m de altura. A la mañana siguiente, los círculos alrededor de los ojos de Chouinard hablaban de lo poco que había vuelto a dormir. Después del tramo que Chuck dio de primero (hasta pasada la caverna desplomada conocida como “Golfo de California”), pitoné y escalé mediante buriles hasta lo que llamamos “Easy Street”, una gran repisa rota a unos 225m del suelo. Y seguimos escalando obstinados, sin entusiasmo, entre el fuerte calor, y sin saber lo que nos esperaba por arriba…
Al final del cuarto día llegamos al punto más alto que habíamos conseguido en los ataques anteriores. Tom continuó hasta un punto a medio camino en la travesía “Borderline” (de 45m). Esto supuso una maniobra muy peculiar. Desde un mosquetón pasado a un buril (unos 20m más arriba de nosotros), bajamos a Tom hasta nuestra altura, pero separado unos cuatro metros de nosotros. Con una cuerda auxiliar atada a su cintura, le recuperamos y le trajimos hasta nosotros. Entonces, según le teníamos estirado cual goma, le soltamos en péndulo volado hasta bastante lejos. Después de varios intentos, consiguió alcanzar una laja a la que era imposible acceder de otra manera. Entonces procedió a subir por ella tallando en su raquítico borde, y colgando anillos en los pequeños rebordes que iban fabricando. De esa manera subió hasta que tuvo que colocar un buril, debido a una sección completamente lisa. Entonces Tom regresó a nuestra repisa, feliz del trabajo realizado, e Yvon comenzó a dormir bien

Descubrimiento paleontológico en La Pedriza

Unos científicos Granadinos provistos de unas cámaras de sonido, hayan un Mamut debajo del Tolmo de La Pedriza. El "Mammuthus primigenius" fue brutalmente aplastado por el monolito de piedra en su desprendimiento, como prueba su teoría.

"Los Mammuths eran animales lentos y torpes, lo que pudo provocar la incapacidad de este para esquivar este desprendimiento" cita Manuel Gutierrez, jefe de la investigación paleontológica.

Próximamente está previsto que dos helicópteros del ejercito de Buenos Aires levanten "El Tolmo" para que los científicos puedan extraer los restos del Mammuth, y una vez recuperados los huesos, el Tolmo será nuevamente depositado en su sitio.

27 diciembre 2007

CLAVEL ROJO (en invierno)


Ahora que están de moda las sesiones de balneario, nosotros recomendamos esta actividad!....lo mejor para los problemas de espalda!

1. Primero te calas bien los pies en la nieve papa de la hojarasca

2. 45m de cuerda en desplome y a pedal, con los consiguientes pescozones en los huevos....

3. Muchas de las chapas te gotean, agua fresca del deshielo...que te entra por todos laos.

4. Con la cuerda calada, si tratas de que te bajen al suelo desde la primera reu (cuerda de 70m mínimo)...el estomago te hace la ola, y sueltas toda la papa....


Para la fisura: utiles alien amarillo, a la entrada, y negro (o similares) y mas pequeños para el resto; y si no varios fisureros del 1.....






24 diciembre 2007

Nueva vía en La Pedriza

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccEL PEQUEÑO ADRIAN, 6a

Vía abierta por Iván “Gallego”, Rubén Canillas, Javier Clos y Palan Martín en junio de 2007.

Se trata de una fisura, abierta en libre y sin ninguna expansión. La vía se encuentra en La Pedriza, concretamente en la Camorza, el risco no tiene nombre y cuenta con otra vía de artificial.
Es una vía corta, pero muy variada. Discurre por una marcada fisura de aproximadamente quince metros, que divide la parte central de este risco.
Comienza con empotramientos de mano y rápidamente nos pide escalarla con técnica de bavaresa, tras la corta pero exigente bavaresa, se llega a un reposo desde el que continuaremos en diedro para hacer los últimos metros de chimenea, un poco estrecha.

Material

Para su protección se recomiendan camalots o similares de los números 1, 2, 3, 4 y un 0.5. Si nos gusta ir bastante protegidos, llevar o un 2 o 3 repetidos e incluso un 5 para la chimenea. No tiene reunión, por lo que para asegurar al segundo se recomienda llevar alguna cinta bastante larga, o varias un poco mas cortas, para lacear un bloque que hay 4 metros más atrás. Si no se puede asegurar empotrándose en el canalizo de salida. El descenso se realiza por el lado izquierdo del risco, y hay que buscarse un poco la vida.

La mejor época para escalar esta fisura es cualquiera. La vía se encuentra cerca del coche y en los alrededores no hay muchas vías, por lo que es una actividad para una tarde en la que dispongamos de un par de horas. Justo enfrente del risco hay un diedro dentro de un callejón que tiene fisura y que saldrá en torno al IV+. Cerca, por el camino de aproximación hay bloques y también esta el risco de la raya blanca en la que hay varias vías de deportiva de 6º y 7º grado.

Por último recomendar que aunque haga calor, para hacer la vía, poneros una camiseta si no queréis acabar con la espalda llena de arañazos.

Fotos









17 diciembre 2007

Féminas le dan al Geta

Elena empezando el largo
Saliendo del diedro desplomado


Llegando a la reu





El pasado fin de semana, una cordada femenina estuvo apunto de repetir sin maza el espolón Geta. Esto hubiese sido seguramente la primera vez que una cordada íntegramente formada por "girls" recorre dicha vía, y sin uso de pitones.

La ocuridad les pilló llegando a la reunión, impidiendo que pudiesen realizar el segundo largo (y clave en esta vía para realizarla sin maza)

Nos alegra descubrir como la escalada artificial y todas esas vías olvidadas por el tiempo, están volviendo a ser escaladas con mucho entusiasmo.

Kalahari Kombat - 8b+ (Placa Ninja)


¡Nuevo encadenamiento extremo de adherencias en la Pedriza!

http://acosoy-derribo.blogspot.com/2007/12/por-fin-kalahari-kombat-8b.html

12 diciembre 2007

PEÑA SIRIO primera ascensión (Pedriza, 1913)



En enero se cumpliran 95 años de esta gran primera ascensión en la Pedriza. Una ruta que fue catalogada de IV+ en la guía de 1991, y para la que solo se usaron abarcas y cuerda de cáñamo...


Itinerario:



"Salida del Chozo, paso del arroyo por el puente, siguiendo una trocha hasta el collado que separa P. Sirio de la gruta de la Mora; de allí a la derecha hasta encontrar llano arenoso, subiendo luego por pared fácil a la derecha y luego sobre roca firme en dirección N.O. hasta el pie de a peña. Una vez allí se encuentra una grieta horizontal en la cara N. que corta a una chimenea enteramente vertical, de 8 m. de alto, que desemboca en el pico....." (extracto del Libro del Chozo)




(Primera ascensión, Enero de 1913: Pablo y Jaime Martínez del Río y Kindelán, y Ultano y Juan Antonio Kindelán.) Se bajó siguiendo el mismo itinerario

21 noviembre 2007

TIS-SA-ACK (Half Dome 1968-69) Part II

Don Peterson limpiando uno delos largos durante la apertura



Peterson:
Robbins estaba bastante orgulloso de cómo le iba quedando la burilada, y se jactaba de ello según abría el largo. Le pasé en estribos por la reunión, y tiré hasta lo que Robbins llamó la Twilight Ledge (Repisa del Crepúsculo). A la mañana siguiente se tiró mucho tiempo abriendo, y acabé bastante ansioso cuando terminó. Señor!...¿Sería así el resto de la escalada?

Robbins:
Sobre nosotros se alzaba una engañosa fisura unos 12cm de ancho. Don subió hasta su altura y me dijo si quería probarla. A lo que contesté que no iba a pasar nada por probarla, pero no habría podido superarla sin ayuda de un buril, y no teníamos buriles de reserva. Así que durante al menos una hora estuve jugando con unas bong colocadas longitudinalmente, y con otras de 10cm agrandadas con uves de 2,5cm introducidas por los agujeros laterales de estas. Fue algo muy desagradable, y ,si algo saltara, iría directo a Don. Acabé el largo con unos temblores fuera de lo normal, y pude llegar a la Sunset Ledge. Cuando Don llegó a la reunión, me sentí bastante reconfortado cuando dijo que el creía que no lo podría haber hecho. Quizá ahora se relajara bastante la tensión que existía entre nosotros. Seguramente le hubiera gustado oírme decirle que seguro que hubiera sido capaz, pero no era plan de perder aquel punto a mi favor.


Peterson:
Era una repisa bastante buena, y estábamos más o menos a mitad de pared. En teoría me tocaba tirar a mi de primero, pero subió Royal ya que había que burilar en diagonal toda una sección de roca lisa. A la mañana siguiente completé la burilada, y clavé una gran laja suelta, completando con un buril para reunión, y asegurando desde estribos la subida de Robbins. Cuando él llegaba a la reunión, se arrancaron como cuatro o cinco clavijas, solo de la tensión de la cuerda.


Robbins:
Lo primero que hice según llegué a la reu fue colocar un buril más. Desde donde Don me aseguraba se veía otra de esas viles fisuras de 12cm de anchura, demasiado anchas para nuestras clavijas, y demasiado estrechas para empotrar el cuerpo en ellas. Y me tocó comerme otra batalla extrema, luchando y trillando desesperadamente en aquella estrecha fisura desplomada. Las cicatrices de aquello me duraron cuatro meses. En lo alto de la laja coloqué varios buriles y clavé otra fina laja horizontal. De las siete que coloqué, cuatro se salieron antes de acabar. Pero con dos buenos buriles de reunión, y un vivac colgado, me sentí seguro y preparado para los últimos 250m de escalada.
Don quiso probar la fisura empotrando, y solo porque yo comenté que debía ser lo más duro que yo había hecho en libre en pared. Pero le dije que no teníamos tiempo para eso. Y con eso me alivié, ya que si lo hubiera subido corriendo y lo hubiera contado al bajar, ¿que?...Pero que demonios, eso podía ocurrir en la siguiente ascensión, así que me gustaba más dejarle esa reputación a la vía, aunque solo fuera durante un año…



Peterson:
Llegados a ese punto yo no me encontraba demasiado feliz. Robbins había necesitado todo un día para un solo largo. No veía el momento de terminar la vía. Sabía que tendría que esperar mientras burilaba, pero me estaba ya reventando de estar allí. Notaba que yo lo habría hecho más rápido. Y estábamos gastando demasiados bolts, para toda la enorme sección lisa que aún nos quedaba. ¿Que pasaría si no nos llegaran?. Y lo único que se le ocurría decir a Robbins era que siempre quedaría la retirada…No creía que lo fuéramos a conseguir. Nunca en mi vida había ido tan lento en una escalada.


Robbins:
Odiaba tener que burilar todo aquello. Y más con aquellas brocas extra largas, que era lo único que conseguimos in extremis. Me estaba fundiendo literalmente a burilar, y desde abajo siempre llegaban los mismas quejas y protestas, con comentarios como “Todo esto es una puta mierda!”. Me parecía que estaba luchando contra dos oponentes: la pared y Peterson. Me había acostumbrado a esperar un problema al más mínimo de mis errores, como el de no escoger a la primera la clavija adecuada, u olvidarme el cordino auxiliar del petate. Me estaba empezando a sentir como un incompetente. Era una experiencia nueva eso de escalar con alguien que no se corta un pelo en transmitirte todos sus desánimos. Estaba sereno pero aterrado por la oscura pasión de Peterson por no cortarse en echar constantemente mierda hacia fuera. Habría sido mucho más saludable responderle “Que te jodan, Peterson!” cada vez que me hubiera sentido despreciado, real o imaginariamente. Ganas no me faltaban. Las cosas que yo le llamaba a Don eran mucho más duras, pero lo hacía manteniendo la boca cerrada.



Peterson:
La quinta mañana tuve que utilizar tres nuevos buriles para superar otra fisura desplomada de las anchas. Cuando la resolví, pude escalar unos treinta metros en libre, la mitad de ellos por el interior de una gran laja. Después vinieron otros tres largos muy directos, y tras un tramo de buriles, llegamos a una buena repisa. Desde allí, una rampa nos llevaba a una gran zona muy lisa, que daría a cumbre. Esa noche se nos heló el agua, y por la mañana tiré por la rampa hasta un nicho muy pequeño. El muro liso estaba a unos nueve metros de mí. Y parecía francamente malo.

En el L21


Robbins:
Según avanzaba clavando hacia la zona lisa, me iba remordiendo la conciencia los cerca de treinta buriles que llevábamos. Algunos los habíamos usado y reciclado, así que apenas valían para nada. Pero habíamos llegado muy alto como para descender. Esas macro-brocas eran asesinas, pero tenía tres más de tipo Rawl, y las usé para comenzar las perforaciones. Eran extremadamente frágiles, pero pronto me di cuenta de que una broca Rawl rota trabaja bastante bien, y si no se rompían como debían, yo las retocaba con la maza. Aun así me estaba reservando tres pequeños buriladores Star para el final. Pero no llegué demasiado lejos ese día. Usé por siete veces una misma broca, y finalmente la descarté… Don pasó la noche refunfuñando en su pequeña cueva, mientras yo dormía en una hamaca. El tiempo, que estaba siendo amenazante, se mantuvo bastante. El día siguiente fue un tormento. A veces tardaba más de una hora en poner un solo buril. Cuando no estaba burilando, apoyaba la cabeza en la pared, con gran desesperación y auto compasión. Y siempre con aquellos indicios de electrificación en las cuerdas que distraía mi conciencia de pensar en que Peterson debía estar volviéndose loco. Pobre Peterson, pero también pobre de mí.
Junto a lo duro del trabajo, se hacía extremo psicológicamente el estar en medio de un largo de roca absolutamente lisa. Sentí haber menospreciado y descartado el uso de los “Bat-Hooks”, para meterlos en las perforaciones, en vez de buriles rotos. Yo ya estaba súper ido y pasao. Pero más que nunca. Solo quería subir. Pero no había otra cosa que hacer que no fuera lo que estábamos haciendo. Cuando Don llegó a mi reunión colgada de estribos, lo primero que dijo fue: “¡Llevo 24 horas sentado allí abajo esperando!”, …¡Eso si que es energía juvenil!; él lo había pasado mal esperando, igual que yo burilando.
Aquella tarde Don colocó algunos buriles, más rápido que yo, pero sin tanto entusiasmo.Al día siguiente aun continué yo burilando, cerca del apenas visible diedro de acceso a los desplomes de salida. Aquel borde del desplome era como un enorme imán para nosotros.


L21



Peterson:
Robbins esperaba haber escalado la pared en seis días, pero íbamos por el octavo. El burilado iba ahora bastante más deprisa, desde que Robbins usaba las brocas más pequeñas, y desde que los colocaba menos distanciados. El sistema era: colocábamos uno a conciencia, luego dos un poco peores, y luego otro a cañón desde el que nos descolgábamos para quitar los malos para colocarlos de nuevo. Robbins hizo eso como unas veinte veces. Pero Robbins raramente comentaba algo mientras abría alguno de los largos. Era como un castor construyendo una presa, lento y metódico. Por momentos sentía que iba a estallar, sentado sin poder hacer nada. Me gusta escalar. Y eso no era escalar, eso era martillear. Pero debo admitir que Robbins tiene un gran autocontrol. Es tan poco emocional como una de esas maquinas IBM.




Acabando el L21


Robbins:
Buscábamos nuestro gran imán, a la vez que el sol nos buscaba a nosotros. Don pasó a liderar ansiosamente, comenzando a clavar desde el último buril. Era una clavada bastante delicada y fina. Estirándose al máximo desde una rurp, metió una knifeblade en la peor laja descompuesta que te puedas imaginar. Parecía imposible que aquello aguantara. No daba un duro por esta progresión, pero me confundí. Y le dije que fue un maldito buen largo. Habría sido descarado no hacerlo.
Ahora estábamos en una repisa bajo el desplome de salida. Más arriba, colgada y rotando graciosamente por la brisa del atardecer, pendía una larguirucha figura humana, toda bazos y piernas. Era el artista Glen Denny. Le veía todo rodeado de un aura dorada, justo cuando iba a empezar el largo final, el del todo por el todo para alcanzar la cumbre antes del anochecer. No parecía muy lejos, pero usar dos rurp para comenzar la tirada no parecía un buen presagio. Yo iba todo lo rápido que podía, pero Don me incitaba a hacerlo aun más. La cumbre se disponía en bandas desplomadas superpuestas, en forma de ola. Algunas parecía que fueran a desprenderse al clavarlas. En una, un gancheo del cable de un fisurero, salvó de la colocación de otro buril.
Pero todo parecía salir mal según me acercaba más a la salida. Las fisuras se hacían malas, y la luz se perdía. La cuerda daba mucha guerra y las clavijas se me terminaban. Pasé la cuerda por una clavija alta justo cuando saltaba la que me sujetaba colgado. Cuando subí un poco más, aun se salió otra de las de abajo, así que allí estaba, pensando la salida en libre a oscuras, por una pendiente inclinada y lisa, mientras visualizaba el vuelo que me iba a dar, arrancándolo todo y cayendo sobre Don.
Entonces descendí y volvía a mis estribos, quité la última clavija de un tirón y comencé a clavar a los lados. Glen Denny estaba allí callado, y yo me daba cuenta de lo melodramático que me estaba poniendo, y lo percibía como desde la visión que debía tener Glen de mí. Allí buscando fisuras a oscuras con las manos, y maceándome los dedos al intentar ponerlas; y sembrando el temor en el corazón de mi compañero, pidiéndole que me mandará los buriles, mientras el se negaba…Y yo le contaba a Glen sobre la marcha, que había sido así toda la escalada!


El último largo





Traducción del libro: "The Vertical World of Yosemite" de Galen Rowell, editado en 1973

19 noviembre 2007

PEDRIZA - ESCALADAS


EL Jueves los Hermanos Ayuso (que son como los hermanos marx de la montaña), proyectan su pelicula sobre la escalada en la Pedriza en Collado Villalba. A pesar de que en su cartel hablan de que se centra en escaladas deportivas, lo cierto es que salen más vías clásicas que deportivas...vias como la Norte de la Maza, el Espolón Geta, la Mayayo de Mataelvicial, etc....ademas de un montón de viotes de artifo del Galo!.......NO HAY QUE PERDÉRSELO

14 noviembre 2007

Vía RACOV-MEO (Fotos)

Santiago Hernández asegurado por Miguel Ángel Mora "Biafra" en el L1

El diedro del L1, y el techo de la "López-Mora" a la izquierda...

Santiago entra al diedro



Vista del techo desde el asome del destrepe de la R1



Superando el paso difcil del L1




Llegando a la R1





En pleno diedro de A1 de L2






El diedro para libre debe ser una pasada, el que pueda claro!...







Santiago recupera el L2








Biafra haciendo de las suyas en la R2




Santiago en el tramo de la chimenea clasica, la "Psicodélika"...





La travesía a la Sur clásica, que si se hace llegandoa una reunión más alta, vale....pero si te bajas a la reu de la "Delicias Francesas", pues como que cuando quitas el seguro de donde se ve a al Biafra, pues como que te cambia todo....esto si que fue psicodeliko!