29 diciembre 2006

Talo Martín encadena "Tambalea" 8b+





El pasado 23 de Diciembre y con una nevada inesperada llegaba Talo al Parking de Canto Cochino. Eran cerca de las 8 de la mañana.
Se calzó sus Red Chili especial SUPER GLUE y comenzó a subir... a subir... a subir... y ENCADENE!


Enhorabuena.




Fotografías de Manu Prats!



Feliz 2007


Nueva web sobre la PEDRIZA
http://www.viaclasica.com





22 diciembre 2006

El ojo voraz

Los hermanos Ayuso (Félix y Jesús) crean página web:

Ojo Voraz

Tambien participarán en el XVI ciclo de conferencias "Viernes ecológicos" en Ávila, con el documental "Escaladas de Galo Muñoz en La Pedriza" Un documental sobre el artificial extremo en La Pedriza de mano de uno de sus mayores exponentes, Galo.



XVI Ciclo de Conferencias 'Viernes ecológicos'
Fecha: del 19.Ene.2007 hasta 30.Mar.2007 Población: Ávila
Resumen:
    19 de enero: Carrera de expedición en Patagonia, por Román Bascuñana.

    26 de enero: La avutarda: al límite del vuelo, por Gabriel Sierra.

    2 de febrero: Jóvenes en un ochomil, por Manuel San Segundo.

    9 de febrero: Lothse: la montaña olvidada, por Jesús Calleja.

    16 de febrero: El sueño de volar, por Laureano Casado.

    2 de marzo: Artificial extremo "Escaladas de Galo Muñoz en Pedriza", película de los hermanos Jesús y Felix Ayuso.

    9 de marzo: Los ochomiles de Edurne, por Edurne Pasaban.

    16 de marzo: Las cuatro estaciones de Gredos en 3D, por Juan Carlos Blasco.

    23 de marzo: Mujeres en el Nanda Devi. Montaña sagrada, por Rosa Real.

    30 de marzo: Esquí extremo en la Península Ibérica, por Eneko Pou.
Las conferencias serán a las 20 horas.


Lugar: Auditorio Caja de Ávila (Pasaje Reyes Católicos)

21 diciembre 2006

El Reino del Desplome (Leaning Tower, 1961). Primera Parte


La Leaning Tower es una de los riscos más fotografiados del planeta. Aparece en multitud de imágenes tomadas desde Valley View y Wawona Túnel Esplanade, dos de las vistas más famosas de Yosemite. Pero desde estas perspectivas la Leaning aparece como una informe pared, a la derecha de la Bridalveil Fall. Para ver esta torre desde un ángulo realmente espectacular, uno debe parar en el lugar exacto de la carretera, o pasear hasta la posición desde la que los más de 300 metros de continuado desplome se recortan elegantemente. Mi primera escalada en el Valle fue la relativamente fácil chimenea sur de la Leaning. Para aproximarnos caminamos por debajo de todo el desplome. Fue a finales del verano de 1957. La cara “imposible” del Half Dome acababa de ser escalada. El Capitán, por su parte, estaba recibiendo serios intentos de ascensión. Pero esta torre la examinábamos con otro tipo de temor. Mi compañero la clasificaba como una escalada para las futuras generaciones. Era inconcebible que nadie pudiera ascender por esa lisa y misteriosa pared. En 1961, tan solo cuatro años después de nuestras predicciones, aquel enorme muro fue escalado. La ascensión salió en los periódicos. Las cámaras fueron arrastradas hasta la angosta repisa en la que comienza el desplome. La gente, en general, consideró aquello como un paso adelante en el montañismo americano, pero los escaladores no estaban completamente de acuerdo con ello. Alrededor de las hogueras de campamento, el ambiente estaba revuelto. El tema: la ética de la escalada en big wall. ¿Cuántos bolts eran justificables para enlazar diferentes secciones de un itinerario de escalada? ¿Hacían demasiado fáciles las cosas las cuerdas fijas, restando gran parte de la aventura? Si los límites están resueltos, ¿Cómo tienen pues que ser forzados? La respuesta de Harding a estas cuestiones no es concreta. El defendió entonces, y defiende a día de hoy (1973), su libertad de elegir sus propios modos de escalada. Para él, esto es una actividad muy personal, y no un deporte institucionalizado. Según escribo esto, recuerdo el destello de sus ojos en un atardecer de un invierno reciente, cuando me informó de sus intenciones de escalar un enorme y liso muro, de las cercanías del Half Dome. Había algo más que la simple anticipación de una nueva escalada en aquel brillo ocular. La segunda ascensión de la ruta tuvo lugar un año y medio después, y la hizo en solitario Royal Robbins, durante cuatro días de escalada. Esta fue la primera gran escalada en solitario de la historia de Yosemite. El escrito que viene a continuación, apareció en el Sierra Club Bulletin en 1962, y es bastante diferente de los escritos de escalada que solían aparecer en esta publicación. Fue el último de su género, y no se volvieron a publicar más artículos técnicos en estos boletines. El Sierra Club, un club de excursionismo, estaba siendo desbordado. En una organización nacional de conservacionismo como aquella, la menor parte de la gente sabía cosas sobre cuerdas y pitones. El punto de vista parcial de Macdonald refleja este cambio. Es bastante opuesto al artículo que Antón Nelson publicó sobre la escalada de la Lost Arrow, escrito para presuntos aspirantes a aquella aguja. A diferencia de este, hecho para montañeros de sillón que nunca se habían visto involucrados en una escalada.


(GalenRowell,1973)

Amanecía el último día del año 1960, un día claro y frío. A pesar de que aun no había nevado en el valle, Yosemite ya sentía la quietud del invierno. El alegre correr de las aguas de los arroyos ya no estaba presente. La cascada de Bridalveil colgaba semi-congelada, mientras los riscos circundantes dominaban el silencio circundante, con sus enormes y lisas paredes de frío granito. En aquellas austeras condiciones, íbamos a comenzar una de las grandes aventuras de nuestras vidas.

Nuestro objetivo era la cumbre de la Leaning Tower, que tan solo se elevaba unos 600 metros sobre la base del valle, una altura no representativa para los estándares de Yosemite. Pero la altura es solo una de las dimensiones de una montaña. El continuado desplome de su cara oeste presenta unas condiciones extremas para la escalada. Se podría comparar con el Cervino en la época de Whimper, un paso más allá que nadie había dado. En palabras de muchos escaladores, aquello era “para las futuras generaciones”.
Parecía obvio que, vista la pared, la escalada se extendería a lo largo de varios días o incluso semanas, y originaría pertrechos y problemas organizativos más propios de grandes expediciones. Un nuevo método de escalada, introducido para la primera ascensión del espolón sur del Capitán, sería necesario. Escalada en roca expedicionaria.
Tamaña empresa también requeriría un tipo de “leader” específico. Sin lugar a dudas, el hombre ideal era Warren Harding, cuyas primeras al Capitán, a la Washington Column, y a otras muchas de riscos menores, eran consideradas entre las más difíciles de USA.

En otoño de 1960, Warren, siempre a la búsqueda de grandes luchas temerarias, volcó su atención en la cara oeste de la Leaning. Su apariencia inescalable y la ausencia de tentativas, planteaba el tipo de desafío al que él no podía resistirse.

Warren abrió camino por el lúgubre bosque que hay bajo la cara oeste de la Leaning Tower. Su enjuto y fuerte cuerpo se hacía pequeño bajo el enorme petate. Le seguía Les Wilson, un viejo amigo de escaladas. Yo iba en la retaguardia, y seguía el intrincado camino a través de los gigantescos bloques del talud. La torre surgió sobre nuestras cabezas, masiva y abrumadora.

Al otro lado del valle, la cumbre del Capitán comenzaba a recibir los primeros rayos solares. Mientras, nosotros llegábamos a una pequeña repisa que atravesaba la pared y la separaba en dos mitades. El muro bajo es, sobre todo, vertical. Pero la parte alta sobresalía increíblemente en el espacio, y desplomaba del tirón, y en toda su longitud, hasta la cumbre. Por encima de un pequeño árbol, andando unos 45 metros por la repisa, algunos pequeños buriles (colocados anteriormente por Harding) trazaban una línea de unos 20 metros hasta un pequeño techo. Una cuerda, colgada de los buriles superiores, nos permitió ascender a prusik este tramo, ya abierto por él.
Warren no tardó mucho en meterse en este impresionante ascenso, separado unos 5 metros de la pared, y con cerca de 130 metros, a plomo, bajo los pies. Con una facilidad profesional, se elevó moviendo rítmicamente los nudos prusik, una y otra vez, mientras una ligera brisa le balanceaba generando un enorme péndulo.

En cosa de 15 minutos alcanzó la parte alta, desde donde comenzaba la escalada en serio por la parte derecha de aquel techo. Pitonando una laja de apariencia bastante suelta, Warren se iba percatando de que cada clavija que colocaba, iba aflojando las anteriores, con riesgo de arrancar la laja entera. Finalmente, la fisura se cegó, y tuvo que volver a colocar bolts. El ángulo de la pared en este punto era de unos 120 grados, y Warren trabajó tediosamente con su burilador Rawl y su maza. Tras 20 minutos de currada “rompe espaldas” conseguía excavar un pequeño agujero de tan solo 2,5 cm de profundidad, y 0,5 de diámetro. Este esfuerzo fue tan extenuante para él, que de vez en cuando se colapsaba en sus anillos de estribo, y quedaba con brazos y cabeza colgando en el vacío, en completo descanso. Después de golpear el pequeño buril, ganaba un metro más de distancia. Sobre su cabeza se hallaba otra laja suelta más, y en delicado balanceo probaba los bolts con sumo cuidado. Decidido a no usar clavijas, comenzó a poner otro buril cuando, sin previo aviso, la laja se soltó y le cayó encima. El enfado y el dolor le hicieron romper, brusca y groseramente, el silencio.

Warren, ¿que pasa, estás herido?”, y un gemido fue la única respuesta.

Entonces me solté de la reunión, y saqué mis anillos de prusik. Si fuera incapaz de resolver el la situación, tendríamos muy poco tiempo antes de que pudiera estrangularse el cuerpo malamente, al colgar en precario.

Warrren”, gritó Les de nuevo.
“¡Mi cuello!, creo que se ha roto”, dijo él.

“¿Quieres que suba y te baje?”, grité yo.
No sé, déjame descansar un segundo”, respondió.

Pequeñas gotas de sangre caían desde arriba.
Mejor será que subas Al” me dijo Les.

Saqué los anillos de prusik y los coloqué en las cuerdas de escalada, “¡Vaya movida!”, pensé. Yo sabía como había que rescatarle, ya que lo había practicado en diversas ocasiones, pero esta era una situación realmente jodida. Lo desplomado del terreno complicaba las cosas, y Warren se había estado quejando durante todo el largo de lo difícil que estaba resultando emplazar los buriles, debido a la extrema dureza del granito.
Según subía pensaba en si aquellos buriles de arriba serían capaces de aguantas el peso de los dos.
Afortunadamente no tuvimos que averiguarlo. Warren recuperó sus sentidos y se vio capaz de bajar a prusik, el mismo. Entonces decidimos retirarnos cautelosamente, y llevamos apresuradamente a Warren al hospital, donde le colocaron una enorme gasa alrededor de la cabeza. Este accidente supuso el fin de aquella tentativa. Contentos por haber podido escapar de allí con tanta facilidad, pensamos en que la Torre nos había ganado el primer asalto.

19 diciembre 2006

Trastornos del bigwallero

Navidades bajo el techo de La Lucas

WELCOME TO THE INSANITY CLIMB

-Todo el mundo de pie, ovacionando a Les Claypool... mientras, una araña comienza a jumarear rápidamente y acto seguido se deja caer para volver a jumarear al ritmo del bajo más salvaje de Whamola. La sala comienza a llenarse de luces y humo...




-Pero como todo pasa, pasa de todo y te levantas a unas horas... comienzas a escalar tarde y encima te crees superman. En la cabeza aún suenan esos acordes de anoche y cuando te quieres dar cuenta, has llegado al final del largo, parece que lo han acortado.

Entonces ya te mandan los cutretates, que es algo así como unos petates en plan cutre. Y es que no se pueden tener colegas adictos al desfase nocturno, PSEUDOCOMATOSOS pero que a la mañana siguiente no sabes como están apretando las pilas en vías extremas y encima se les olvida el PEtate en casa junto al muñeco winki pinki...


Ya mi cerebro dice basta, está caliente de tanta locura y necesita un descanso de unos minutos. Las neuronas sufren un desgaste prematuro de algo que las hace estar cuerdas... me bajo a cagar.
Los murciélagos piden sangre sin descanso y kiko tambien baja cuando vio salir el ala de uno bajo un camalot de 3.


Pero amanece un nuevo día y comienza una dosis de solarium. Joder cada vez te levantas más tarde, el sol se agradece y las fiestas pasan factura. Ahora yo me encuentro con capacidad como para mantener la cordura, pero ante un frente polar... que agusto se está aquí tumbado.



Entonces bajamos, escalamos, otra Volldamm? pero esta vez con ganchos


FIESTAS BAJO EL HUESO, TRASTORNO SIN FIN.





02 diciembre 2006

Los pitufos invaden Jartum

-A destacar por su característica dificultad para los más bajitos, se encuentra la vía Jartum. Una vía con los agarres muy distantes que pone en serio compromiso a los más pitufos.
La vía comienza por unos pasos medianamente fáciles hasta la sección clave, hacia la quinta chapa. Una sección de microcanto y pies en adherencia extrema en muro casi vertical. Para finalizar y como no podía ser de otra forma, una sección de "aguantar psicológicamente" hasta el descuelgue donde es muy fácil dejarse vencer por la presión y caer...

(Palan en Jartum by Manuel Prats)


Palan M. encadenó lo que para él es una vía más dificil que la Llambría (8a) y que viene manteniendo la dificultad de 7b+/ 7c para los más altos.

Tambalea se parte!!!

Ayer se partió un canto clave de esta vía Pedricera, para la que se propone entorno a 8b, 8b+?.

(Talo en Tambalea 8b+? by Manuel Prats®)


TAMBALEA 8B+?

La vía es muy vertical, sobre todo en su sección clave. Comienza con una entrada sencilla hasta la sección dura que rondará el 6b... las dificultades comienzan justo en el momento que desaparecen los cantos y tienes que hacer una travesía hacia la derecha muy dificil donde es muy importante saber pisar los más que ínfimos pies. Justo entonces se hace un pie mano en el famoso canto clave y llega la hora de la verdad. Hay que ¡¡LANZAR!! en adherencia muy muy extrema a coger un canto bueno (de 3mm. aproximadamente...) en un muro vertical. A partir de aquí la vía comienza a relajar un poco y las chapas a alejar. Pasos muy precisos y bonitos ascendiendo como hacia la izquierda, con continuos cambios de pies y de manos, balancenado el cuerpo y moviendose por los cantos en una zona donde la roca se desmenuza mucho, lo cual mosquea bastante hasta salir al descuelgue. Podríamos hablar de 3 secciones en la vía: Entrada fácil para llegar al problema clave. Sección de bloque muy extrema. Sección de vía entorno a 7a o 7b por terreno un tanto descompuesto.


Manuel Prats y Javier López aprovecharon para retratar a Talo Martín durante unos pegues. (Fotografía superior de ManuPrats) Reanudando de forma conjunta el ambicioso proyecto fotográfico sobre Escaladas en La Pedriza.

29 noviembre 2006

El Tambalea (8b?/ 8c? de adherencias)


El neng del Boalo, también conocido como boby, propone esta linea en el Cancho de los Brezos.
Buena protección al principio, chapas miméticas, y un aleje muy a la "padre ruiz" en la segunda mitad del recorrido, son algunas de las características más destacables.


Parece ser que el equipador, durante los primeros pegues, sufrió una espectacular motocicleta de dos tiempos sobre una de las patatas de la parte alta, la cuala fue arrancada de asine manera.


La goma VIBRAM xsv de los gatos RED CHILI parece ser lo mejor para este tipo de vía....
¡GOMA FRITA POWER!


"...sin egkaleras era mi escuela, las notas firmadas cuando me las vais a traer,sin egkaleras era mi escuela señorita no lo se señorita no lo se, sin egkaleras era mi escuela las notas firmadas cuando me las vas a traer sin egkaleras era mi escuela..." (La Excepción)



(Remineralizando las yemas)

27 noviembre 2006

Abierto el Plazo para inscribirse a las Jornadas Técnicas de Escalada Artificial


Si conoces las técnicas de seguridad en escalada y quieres conocer la escalada artificial, mejorar tu técnica o aprender otras nuevas, inscríbete en estas jornadas que se desarrollarán en Vilanova de Meià, Santa Maria de Meià y alrededores el fin de semana del 12, 13 y 14 de enero de 2007.



Esta iniciativa parte de la Federación d’Entitats Excursionistes de Catalunya, la Escola Catalana d’Alta Muntanya, Centre Muntanyenc Sant Llorenç y Escola de Muntanya Sant Llorenç.

Las jornadas constarán de unos talleres prácticos por las mañanas, unos debates de aspectos técnicos por la tarde y unas proyecciones y exposiciones para la promoción de la especialidad con el siguiente Programa de actividades:

Viernes, 12 de enero de 2007

De las 20:00 a las 22:00
Inscripciones, acreditaciones y entrega de documentación

De las 21:30 a las 22:00
Presentación de las jornadas.

Sábado, 13 de enero de 2007

De las 09:00 a las 10:00
Inscripciones, acreditaciones y entrega de documentación

De las 10:00 a las 13:30
Talleres prácticos de técnicas específicas
Clases magistrales impartidas por expertos

De las 14:00 a las 15:30
Comida

De las 16:00 a las 19:30
Debate del documento sobre la nueva graduación de artificial

De las 19:30 a las 21:30
Proyección de diapositivas y vídeos

Desde las 22:00
Cena

Domingo, 14 de enero de 2007

De las 10:00 a las 13:30
Escaladas por libre
Continuación de los talleres prácticos de técnicas específicas

De las 14:00 a las 15:30
Comida

De las 16:00 a las 18:00
Despedida y entrega de la documentación final.

La fecha límite de inscripción es el 5 de enero de 2007 pero las plazas están limitadas a 10 participantes por taller y se hará por estricto orden de recepción documentación (siempre que se presente completa y cumplimentada toda la documentación requerida).

Para más información: www.feec.cat/ecam/ e-mail: ecam@feec.cat o artifoatope@gmail.com


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Descargar PDF sobre Jornadas (castellano)



"Nos vemos todos en Vilanova"

24 noviembre 2006

Vídeo de la Sueños de Invierno en solitario.

(Dani Jumareando el desplome de la Bermeja)

Daniel Sanz presenta la preview de Sueños de Invierno


Más enlaces publicados sobre sueños de Invierno:

Grandes retos Lunni

Daniel Sanz en sueños de invierno

Sin noticias de Dani

Noticias desde el Urriellu

Dani en la R3 de la sueños... y continua

Sueños de invierno. La radio informa

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última noticia:

-El Lunes 27 Dani vuela a Patagonia y en consecuencia tuvo que bajar de la vía "sueños de invierno". A pesar de todo, ha superado los cuatro primeros largos (con dificultades de hasta A4). Ha dejado cuerdas para el día 1 de Marzo, tras su vuelta de Patagonia, volver a la vía.

13 noviembre 2006

Los Lunnis en "As de Pikas"


Primer intento de este A4-R al Galisol.

Qué duro es vivir. (Desconocido)

(Saludando desde una RURP)

-La vía de la que hablamos a continuación, fue abierta hace 3 años por Galo M. y Talo M. y se encuentra en el Galisol. Comienza a la derecha de la Gálvez / Luengo. No tenía repetición hasta la fecha.

-Nuestras miras estaban puestas más en conocerla para en un futuro cercano escalarla, en ningún momento pensamos que llegaríamos hasta donde llegamos.

-En el croquis original, aparecen reseñados dos largos. Uno primero de A1+ y uno segundo de A4 hasta un expansivo tras el cuál, pasa a A2+.

(Material)

-El Relato-

-Cuando llegamos al Galisol, estuvimos desde el suelo más de media hora observando la vía y buscando el camino por donde discurría la misma. Pequeñas y finas fisuras que daban a una laja en forma de galleta y a la derecha una chapa, que marcaba el final de las dificultades.

-El primer largo venía reseñado en nuestro croquis como de A1+. La verdad es que nos pareció un poco extraño poner ahí ninguna reunión, a apenas 10 metros del suelo. Estuvimos echando un vistazo para ver si entrar por una fisura (por la izquierda) o por una zona más herbosa (por la derecha).

(Escalando en libre y en "zapas" el A1+ del primer largo)

-Al final me decidí intentar escalar en libre el largo por la derecha, que era la zona reseñada en el croquis, y así ganar algo de tiempo. Me cambié de calzado por el de kiko (unas zapatillas 5.10) pues habíamos olvidado ambos los pies de gato en casa. Afianzando los movimientos y en oposición, conseguí subir hasta coger la repisa. Con un movimiento de equilibrio, me puse de pie sobre ella y ya estaba hecho el largo. Sin hacerle mucho caso a algún plomo mientras subía, pude colocar dos alien (azul y amarillo) y un camalot del 1.

(1ª ¡Reunión!)


-Fijé la cuerda y rapelé desequipando el largo. Kiko subió a la repisa de la reunión y se acicaló con toda la ferralla… lo que le esperaba era bueno.

(Comienza el 2º asalto... ding dong ding)

-Comenzó por una fisura a la izquierda, que la hizo a base de friends medianos para, al final de esta, colocar una muy buena universal. Desde esa universal y en una posición de equilibrio emplazó la primera RURP del largo. Se colgó de ella y comenzó a investigar para descubrir por donde iba la vía.

(Intentando alcanzar la segunda fisura desde la RURP)

-Había una fisura a la izquierda, la cual intento clavarla con una RURP, pero no llegaba nada bien. Por arriba no se podía seguir, y a los lados… a la izquierda aparece un tallado, como una especie de dedo meñique. “¡Buff! Hay que meter un plomo” y kiko es muy reacio a esta clase de empastes. De hecho nunca ha metido uno solo. Estuvo apunto de retroceder, pero tras un tiempo, logro convencerle y se decide a meter un plomo. Se lo preparo desde abajo y le voy “enseñando” a meterlo. La verdad que esto es mejor hacerlo a pie de vía y no esperar a meter tu primer plomo en un A4… pero cosas de la vida.

(Paisaje Rurpistico)

-Tras unos cuantos mazazos llegó la hora de subirse a él y… ¡aguantó!… Perfecto, ahora a clavar la fisura de la izquierda. Buscando en los enigmas de la microfisurilla, fue metiendo una RURP tras otra hasta hacer un total de cinco RURPS seguidas. La caida en este punto llegaba a ser un tanto comprometida, pero el buen saber sobre RURPS de kiko hacía de esto una escalada segura.

(El primer plomo de Kiko)

(Otra Rurp... la quinta ya.)

-En este punto, Kiko vio un plomo y empezó a molestarse… - “NO ME GUSTAN LOS PLOMOS” Por lo que cogió un par de knife blades y las hundió hasta el fondo. Encima quedaron genial, lo mejor del largo con total diferencia (salvo la universal de abajo, que ya estaba muy abajo).

(Mini KB de lucky para no usar un aluminium)

-De ahí se aupó con confianza y logró meter un alien azul en una laja invertida. Quedaba muy bien, aunque la pregunta es si la laja aguantará o no en caso de caída. Cada vez quedaba menos para llegar a la chapa reseñada en el croquis y con ella, el final de las dificultades. Siguió progresando por la laja con un micro-fisurero el cuál quedó bastante bien.

(Avanzando por tierra de nadie... expanding)


(Al comienzo de las dificultades...)

-Fue entonces cuando descubrió que se había equivocado, y la vía no iba por esa laja expansiva sino por unos tallados más abajo que se gancheaban para llegar a un par de plomos y de ahí, a la chapa. Como le pareció que podía llegar hasta la chapa por esa fisura, continuó la escalada por ahí. Ya quedaba poco, muy poco para alcanzar la chapita. De ahí que comenzó a poner una "Knife blade" (Sabre) de grivel, que sonó muy bien y que le daría la llave para alcanzar la chapa.

-Eran tantas las ganas que subió sin probar el clavo y este, ¡decidió saltar! Y fiiiiiuuuuuuuu caída que logró parar él mismo con el estribo de abajo pillado al micro-fisurero.

(Rp OffSet de Wild Country)


-¡¡¡Estábamos los dos infartados!!! QUÉ SUSTO. Nos tranquilizamos un poco y dado que la distancia que había para alcanzar la chapa era corta, Kiko me pidió un palo para pillarla y terminar. Le paso un palo del suelo y él lo prepara arriba. Mete un mosquetón con los estribos y lo pasa por la chapa cuando ¡¡¡¡¡FIIIIIUUUUUUUUU!!!!! Se rompe la roca que aguantaba el fisurero, entonces Kiko comienza a caer pero de una forma extraña y pendular. La daisy chain que le unía a los estribos le había retenido en la chapa. DOBLE INFARTO.

(Preparado para meter un clavo en la laja)


-Le descuelgo y limpio el largo. Habíamos llegado más allá de lo que pensábamos. Una pena que se hizo ya de noche tan pronto. De vuelta a canto cochino, ambos flipando...

(Limpiando el Largo)

Resultado final:

Primer intento de la vía, habiendo llegado hasta la chapa, por una variante sin usar la travesía de tallados (despues quedan como unos 15 metros de A2+ aprox.) para lo que se han necesitado:

- 6 RURPS de diferentes formas.
- 1 plomo mediano.
- 2 Knife Blade
- Aliens: Azul, Amarillo, Morado
- Camalots: 1, 3
- 1 clavo mediano Universal.
- 1RP Offset

-Recomendable 2 Uñas tipo talon y un plomo más para salir por la travesía de una manera más sencilla a la chapa. Para terminar el largo hubiesemos necesitado más RURPS probablemente y más plomos.

Nuestra propuesta:

L1. C1 o V+ (10 metros)
L2. A3c R (hasta la chapa)







(Amanita Muscaria, todo un manjar... de A5 R)

10 noviembre 2006

Sueños de Invierno. La radio informa.

Información sobre Dani en la Radio

08 noviembre 2006

Vía A.S.A. al Cancho Losillo (La Tortuga)


-Esta vía la recomendamos a todas aquellas personas que comienzan a adentrarse en la escalada clásica de La Pedriza. Hay que remarcar que no es una vía de escalada deportiva. Eso significa que parte de la seguridad de la escalada lo dará lo asentado que tengamos la dificultad de IV+ en adherencia.
-Se combina todo tipo de seguros durante toda la vía: spits, químicos, párabolts, buriles e incluso autoprotección. Hay que conocer y saber valorar la calidad de cada seguro. Tambien hay reuniones de todas las clases e incluso algunas las tendremos que montar nosotros mismos. En ningún momento son reuniones complejas ni emplazamientos rebuscados.




croquis de la vía ASA



Primer Largo: 20m. IV+ (3 spits en mal estado) Se escala por una placa en adherencia hasta llegar a una repisa. La reunión está equipada.

Segundo Largo: 50m. IV (2 químicos, friend del 2 y del 3) Se sale de la reunión hacia la izquierda en adherencia sencilla hasta coger una laja. Se sube hasta un pequeño techo que se supera por la derecha. Hacemos reunión aprovechando un químico y un bloque con un friend del 3).

Tercer Largo: 30m. II (nada) Se sale en trepada muy sencilla hasta una repisa donde se hace reunión sobre spits.

Cuarto Largo: 50m. IV (Un buril. En la repisa se pueden ir chapando reuniones) La salida de la reunión está protegida con buril. Es el único tramo dificil para luego llegar a una amplia repisa donde nos situaremos para hacer reunión a la izquierda de esta sobre una U química.

Quinto Largo: 50m. IV (Un buril y un friend del 2) Se sale de la reunión con el paso protegido por el buril y el friend que pongamos. Luego por adherencia sencilla hasta que llegamos a unos bloques. Trepamos por ellos y hacemos reunión en un bloque con un anillo largo.

Sexto Largo: 40m. II (nada) Trepada fácil que nos lleva al final de la vía. La reunión la podemos hacer estrangulando el cuello de la tortuga que da nombre al risco.


Descenso: Bajamos a una canal evidente y con mucho cuidado (puede dar un poco de miedo) nos acercamos a la primera U química que veamos. En uno o dos rápeles se llega tranquilamente al suelo. Si se duda esto se puede hacer asegurando cada uno a su compañero.


Material:
  • 4 cintas expres.
  • Un friend del número 2.
  • Un friend del número 3.
  • Un anillo de 360cm para hacer reunión en un bloque.
  • Cuerda de 50m.
  • 6 mosquetones de seguridad.
  • Descensor para rapelar.

Clic para ir a la versión PDF de la reseña
Realizado por Juan M. Casillas

03 noviembre 2006

CONTRERAS. 50 AÑOS DESPUES


CONMEMORACIÓN DE LA PRIMERA ESCALADA A LA TORRE CABRIEL

ESTE DOMINGO DÍA 5 DE NOVIEMBRE

TODOS EN CONTRERAS







31 octubre 2006

SALATHÉ WALL

Robbins se acerca al "Half Dolar" durante la apertura

La Nose de Harding es la línea más audaz para escalar el Cap. En cambio, la Salathé es la más tortuosa; travesías, diagonales, e incluso rapeles, abundan en su primera mitad. Pero la clave de esta dureza reside en su trazado: la más magistral de las líneas de debilidad de la pared. En opinión de muchos de los más importantes escaladores, esta es la más grande de todas las rutas de escalada en roca del mundo. Un gran porcentaje de la escalada es en libre, de gran nivel, y sobre un granito excelente. Mientras en la apertura de la Nose se utilizaron 125 expansiones, en la Salathé solo se usaron 13, y todas en la parte baja. El compromiso de la ruta estuvo a medio camino entre las tácticas clásicas de asedio y los nuevos estilos y conceptos alpinos. Durante la apertura las cuerdas fijas fueron desplegadas solo hasta el primer tercio del trazado. Dos miembros de la cordada, Tom Frost y Royal Robbins, regresaron a la pared un año después, para realizar la primera ascensión de la vía de un tirón, y sin cuerdas fijas. Este artículo apareció originalmente en el Américan Alpine Journal de 1963.

(Galen Rowell, 1973)



Nuestros músculos se tensaban cuando escuchábamos el barrido del viento en la pared. Segundos después éramos fuertemente abofeteados por una feroz ráfaga de fuerza increíble. Una y otra vez, controlábamos el estado de nuestros fenomenales sacos austriacos de vivac, ya qué, sin ellos, estaríamos completamente expuestos a la intemperie de los elementos. Las brutales ráfagas se alternaban con períodos de calma, momentos en los que la lluvia hacía acto de aparición. El drenaje natural de la pared se ordenaba, y una potente ducha acababa cayéndonos encima. Esta tempestad estuvo azotándonos durante cinco interminables horas, de aquella noche de mediados de Octubre de 1962. Tom Frost y yo, nos encontrábamos acurrucados sobre una larga pero estrecha repisa, a unos 800m de altura sobre la cara suroeste del Capitán, también conocida como Salathé Wall.
Joe Fitschen abriendo el L2

Tom Frost durante la apertura


La razón por la que nos encontrábamos en aquel desagradable lugar, y a esas intempestivas horas, estaba directamente relacionada con los hechos acaecidos el 12 de Noviembre de 1958. Aquel día, Warren Harding, Wayne Merry y George Whitmore completaron la primera ascensión de la cara sur del Capitán, y abrieron una elegante e impresionante ruta directamente sobre la “Nariz” de este monolito. Para ello usaron 900 metros de cuerdas fijas, varios centenares de pitones, 125 bolts, y 45 días de escalada, divididos en varios ataques, y durante un margen total de un año y medio de duración. Dos años después, cuatro jóvenes de California, Joe Fitschen, Tom Frost, Charles Pratt, y yo, realizamos la segunda ascensión, que por otro lado, puede ser considerada como una primera de carácter especial, ya que fue la primera vez que se subió la ruta de manera continua, durante siete días enteros. Y fue posible gracias a la información sobre la primera, y a la utilización de los bolts colocados por Harding y sus compañeros durante la apertura.

Chuck Pratt y Royal Robbins en la "Heart Ledge" durante la apertura


La Salathé Wall está claramente separada de la cara sureste del Capitán por la “Nariz” de éste, que sobresale audazmente sobre el valle de Yosemite. En Septiembre de1961, Tom Frost, Chuck Pratt y yo, hicimos la primera ascensión de la Salathé. Este enorme precipicio recibe su nombre en conmemoración al gran pionero de la moderna escalada en roca estadounidense, John Salathé. Nuestra ruta comienza a unos 30 metros del comienzo de la Nose, y atraviesa hacia el oeste para buscar la Hollow Flake Ledge (Repisa de la Laja Hueca), a una altura de unos 330 metros, y desde donde alcanzaríamos la cumbre del Cap, mediante un recorrido bastante directo. A pesar de que la primera ascensión de la Nose supuso un asedio prolongado (mediante la utilización de centenares de metros de cuerda fija), nosotros trataríamos de abolir tales métodos en lo posible, con el fin de aumentar la aventura con, al menos, una moderada dosis de incertidumbre. Nosotros teníamos ya perfectamente claro que si se dedica el tiempo suficiente, cuerdas fijas y bolts, y grandes dosis de determinación, cualquier sección de cualquier pared rocosa podría ser escalada. Para eliminar esta certidumbre que nos apagaba el júbilo de la escalada, decidimos realizar un intento, dividido en dos fases. La primera duró tres días y medio, y nos llevó por toda la travesía hasta la Lung Ledge (Repisa del Pulmón), a casi 300 metros del punto de partida. Desde allí descendimos al suelo por cuerdas fijas, para regresar pocos días después, a terminar la escalada en un intento extremo. Subimos a prusik, quitamos las cuerdas fijas, y subimos hasta la cumbre después de 6 días de la escalada mejor recompensada que hayamos hecho jamás. En conjunto, y después de 9 días y medio de escalada total, pusimos 484 clavijas y solo 13 bolts.

Chuck Pratt abre en bavaresa el largo que lleva a la "Hollow Flake"

TM Herbert encara una placa de 5.9

En Septiembre de 1962 (con Pratt en la mili), Frost y yo regresamos a la pared, junto a TM Herbert, para intentar escalar la vía de un tirón (Yvon Chouinard y Steve Roper hicieron un intento la primavera del 62, pero, después de un prometedor comienzo, tuvieron que renunciar debido al nefasto y extenuante acarreo de petates).
Al ser finales de mes esperábamos buen tiempo, pero sufrimos unos dos primeros días muy calurosos, más propios del mes de Julio. Además, yo había contraído alguna enfermedad que me hacía sentirme completamente extenuado ante pequeños esfuerzos. Al final del segundo día llegamos a vivaquear a la Hollow Flake Ledge. Nuestro punto máximo alcanzado estaba a unos 400 metros de altura, o sea cerca de 100 metros por encima del vivac.


TM se da la "Hollow Flake crack" (5.9)


El cielo comenzó a ponerse oscuro poco antes del anochecer, así que, según nos dormíamos, implorábamos a cualquier deidad meteorológica que hubiera para que mandase agua a nuestros desecados cuerpos. Cada vez que aparecía alguna nube aparente sobre nosotros, abríamos nuestras bocas y sacábamos las lenguas para recibir cualquier gota que cayese. Pero no hubo que esperar mucho para que nuestros ruegos fueran más que satisfechos. Incluso, a riesgo de ser malvado, yo diría que el dios de la lluvia no se demostró como un juez ecuánime al atender nuestras peticiones verbales. Aquella noche, en cosa de pocos minutos iba a caer un espesor de cuatro dedos de granizo sobre la repisa.
Y nosotros allí, cogiéndolos a puñados, llenando nuestras resecas bocas con ellos; y tragando lo más rápido que podíamos. El agua comenzó a chorrear con fuerza por la pared, y nosotros a lo “Charlie Chaplin” por la repisa, corriendo para llenar nuestros recipientes de agua. Pero solo conseguíamos un líquido diabólico lleno de sedimentos y de malísimo sabor. El violento aguacero continuó durante toda la noche, y fue acompañado de brillantes destellos eléctricos con sus consiguientes truenos, que reverberaron todo a lo ancho y largo del valle. Fue excitante, aunque completamente imposible para descansar.

Pasamos durmiendo la mayoría del día siguiente, que salió bastante bueno y soleado. Estábamos agotados físicamente, y completamente indispuestos para la escalada. TM Herbert comenzó a sufrir un mal similar al mío, pero nos consolamos pensando que un día completo de descanso e hidratación, serviría para recuperarnos y poder acabar. Desafortunadamente, la mayoría del agua que recolectamos de la pared la noche de la tormenta, estaba pútrida e imbebible.
La cuarta mañana apenas sentimos mejoría, así que decidimos descender. Esto requeriría varias horas de metódico y precavido trabajo, y necesitó de un enorme péndulo desde nuestro punto máximo alcanzado (a unos 425 metros de altura) para recuperar la distancia horizontal hasta la Lung Ledge, desde donde podríamos rapelar hasta la Heart Ledge, y de ahí al suelo.

El siguiente intento de hacer el primer ascenso continuado de la vía, llegó en Octubre. TM había regresado a la región sur de California, así que Tom y yo estábamos solos. En esta ocasión reduciríamos al mínimo todos los posibles riesgos, y entramos con la mínima comida, agua y material. De agua solo 15 litros, cuatro de los cuales estaban ya en la Hollow Flake Ledge desde el intento anterior. La experiencia nos había demostrado que podríamos conseguirlo con esa cantidad. De pitones solo llevábamos 60, y de mosquetones 50, además de un buen suéter para el frió cada uno, y un buenísimo y ligero saco de vivac “Sporthaus Schuster”. Llevamos la cámara de fotos esta vez, pero dejamos abajo el kit de bolts.


La mañana del 10 de Octubre comenzamos la escalada. El cielo estaba despejado y la temperatura era fresca. No había ni rastro de las lluvias pronosticadas. Pero avanzada la mañana, fragmentos y formaciones de nimbo-estratos comenzaron a moverse velozmente desde el sur, y dio la impresión de que el Departamento de Meteorología, que no había dado en el clavo con la previsión de lluvias, acertaba finalmente.
Según las nubes nos iban cubriendo hacia el norte, Tom se daba muy habilidosamente los largos difíciles de una zona lisa en la que habíamos colocado los 13 bolts en la apertura. El uso de bolts en esta sección fue originalmente reducido mediante tramos de escalada en libre en placa, y una parte de un pitonaje bastante delicado y desquiciante para los nervios.



Acercándosea "The Ear" durante la apertura


Según se iban espesando las nubes escalábamos el ya conocido como “Half Dólar”, y llegábamos a las “Mammoth Terraces”, a 300 metros del punto de partida. Después destrepamos unos 15 metros y rapelamos unos 50 hasta la “Heart Ledge”, en la base de una enorme concavidad con forma de corazón, una de las formas más evidentes y características de toda la pared. Desde allí lideré el siguiente largo que lleva hasta la “Lung Ledge”. Y después vino un emocionante péndulo por parte de Tom, seguido de una fisura de unos 40 metros, que luchó empotrándose hasta llegar a la “Hollow Flake Ledge”. Este largo fue dado, en el intento anterior, por TM Herbert, del mismo oscuro modo en el que yo la escalaba ahora, de segundo. La aparición de la lluvia era inminente.

Saliendo de "The Ear", en la apertura


Para nuestra sorpresa, no llovió aquella noche. Ni tan si quiera por la mañana, con todas las nubes que había. No encontramos ningún impedimento debido al calor, así que nos forzamos a beber agua para aligerar peso. Después de varias horas de mezcla de escalada en libre con artificial, llegamos a la “Ear” (Oreja), una laja que nos había ocasionado grandes dificultades y retraso durante la apertura. Una espantosa formación que tratamos de evitar en un infructuoso intento de varias horas, pero que atacamos directamente al final. Ello supuso técnicas de escalada en chimenea para avanzar horizontalmente por detrás de la laja, con toda la abismal caída viéndose por la abrupta abertura de su fondo.


Abriendo la chimenea final de llegada al "Cap Spire" (5.8)


Tom escaló muy tranquilo este angustioso largo. Solo dio algún grito de terror que otro, y algún gemido de horror. Después pitoné durante casi 50 metros hasta una pequeña repisa, y seguidamente vino una durísima fisura de empotramiento, que nos llevaría a la base del “Cap Spire”, una laja de casi 30 metros de longitud que se separa ligeramente a modo de gendarme. Un buen chaparrón y fuertes vientos nos azotaron en esta sección, y todo parecía indicar que la escalada seguiría en la misma línea. Y así fue, escalamos en chimenea hasta lo alto de la aguja, y desde allí lideré unos 20 metros del siguiente largo. Pasamos la noche en lo alto de la aguja, a 550m de altura. El cielo estaba repleto de nubes, y un fuerte viento soplaba desde el sur, pero por segunda noche consecutiva, nos libramos de la lluvia.

El "Cap Spire"


El día siguiente continuó con ese tiempo, Era excelente para la escalada: fresco y estimulante aunque amenazador, pero solo amenazador. Al anochecer del tercer día habíamos alcanzado 750 metros de altura sobre la pared, y nos enfrentamos a una importante decisión. Podíamos rapelar 40 metros hasta una buena repisa de vivac, o intentar seguir de noche hasta la “Sous Le Toit Ledge”, a unos 20 metros en horizontal, y sobre una panza, lo que requeriría un largo complicado (péndulo incluido).

Chuck Pratt abre la fisura tras el Cap Spire


Después de valorar fríamente todos los factores, decidimos continuar escalando. Y fue acertado, ya que comenzó a lucir una hermosa luna llena tras las nubes, que evitó el uso nuestros frontales, casi en todo momento. Así llegamos a la repisa, a eso de las 11:30 pm, y nos dispusimos para un frió vivac. Los fenómenos atmosféricos aun presagiaban nieve o lluvia, y con todas aquellas nubes llegando desde el pacífico, no tardarían mucho en llegar las precipitaciones. La cuestión era: ¿cuanto tiempo se demorarían?


En "The roof"


En la mañana del cuarto día escalamos un enorme e interesante largo, para llegar a un desplome de unos 6 metros que habíamos llamado “The Roof”. Sortearlo supuso una cadena de escalones, desplomados unos sobre los otros, y trajo algunos de los momentos más agotadores y espectaculares de toda la vía.
Por encima aguardaban unos 60 metros de pared, de desplomado muro somital. Su escalada fue toda en artificial, muy dificultosa en algunas partes, y muy lenta. Durante todo el día, el viento sopló en fuertes y continuas ráfagas. Podíamos ver moverse los árboles del fondo del valle, como si de un pastizal o de las espigas de un trigal se tratase. Sobre estribos en las reuniones, éramos violentamente zarandeados a uno y otro lado. La situación nos impedía pitonar desde los peldaños altos de los mismos.

Un desplome de los últimos largos


Al anochecer nos encontrábamos en la “Thank God Ledge”, justo a tiempo de prepararnos, para la lluvia que el viento lanzaría contra nosotros durante toda la noche. Justo antes de amanecer algo de nieve precipitaría sobre la repisa, mientras en la cumbre, 90 metros más arriba, un espesor de casi 10 centímetros tapizó la superficie.
Por la mañana nos tuvimos que obligar a nosotros mismos a salir del saco. Con un considerable esfuerzo comimos algo, y bebimos un poco de agua. Las precipitaciones habían cesado y la tormenta se marchaba hacia el sureste. Entumecidos, escalamos muy lentamente.


Tom Frost comienza a abrir "The Head Wall", durante la primera ascensión


Según terminábamos el primer largo el sol comenzaba a brillar sobre nosotros, y una gran ventana se abría en el cielo. Según se fundía la nieve superior comenzaron a formarse grandes chorreras pared abajo, y Tom fue alcanzado por un trozo de hielo. El último largo fue como un clímax para el conjunto de la escalada. Durante la apertura, fue Chuck Pratt quién dio este largo. Ahora me tocaba subirlo a prusik, y petateando, pero Tom pudo subir disfrutándolo; maldiciendo y alabando las poco comunes facultades y el talento de Chuck.


En plena "Head Wall" durante la apertura


Muy cerca de la cumbre



La escalada terminó con un tiempo magnífico. Con diferencia el mejor día que hemos disfrutado nunca en el valle de la Sierra. El aire era fresco, pero la incidencia directa de los rayos solares era cálida, y muy amigable. Toda la parte alta de la comarca estaba blanca de la reciente nevada, y las partes altas del valle estaban cubiertas por medio palmo de espesor. Miraras a donde miraras, por lejos que fuera, cada pico o monte se recortaba elegantemente sobre el oscuro azul del cielo. Todos nos sentíamos verdaderamente pletóricos de espíritu, según descendíamos, a través del bosque, hasta lo hondo del Valle.

(ROYAL ROBBINS, 1962)