31 diciembre 2009

Feliz Año


30 diciembre 2009

Centenario de la Guía Alpina del Guadarrama (Bernaldo de Quiros) 1909



El Yelmo a principios del siglo 20


Con retraso, pero no acabamos el año sin rendir homenaje a esta gran guía del Guadarrama, aparecida allá por 1909. Es también un homenaje a su autor, Constancio Bernaldo de Quiros, uno de los primeros amantes de la Pedriza, y sin duda también uno de sus pioneros trepadores...


Ahi va un pequeño extracto de su texto en el que habla del Yelmo:


Bernaldo de Quiros en la cumbre del Yelmo hacia 1920



"Llegasé a la base de esta peña, desde el pueblo, en dos largas horas de gran trabajo, a causa de lo escarpado del terreno. La enorme protuberancia semiesférica, mas que pelada, pulida, contrastando singularmente con las rugosidades y asperezas de cuanto la rodea, levántase sobre un circo, obstruido en el hemiciclo meridional con los escombros de sus desprendimientos, y es inaccesible por este lado. Apenas las agujas de la escarcha y algunos copos retenidos en las hendiduras, la forman un delicadísimo velo como el de una novia, que destruyen casi instantaneamente los primeros rayos del sol. Por el lado norte, siempre más fácil, ayudándose de las espaldas, encajando el cuerpo en una estrecha grieta, se llega a la cumbre, donde hoyos, mas o menos profundos y amplios, tallados en la roca enseñan la disolución que ataca al granito en esta Sierra, al parecer más que en otras..............


La Pedriza, descarnada, angulosa, esquelética, parece retorcida por la epilepsia. Muchas de sus agujas quizá no han sido aun escaladas; acaso algunas son inaccesibles. Por su dificultad, la Pedriza es el Cervino o La Meije de los Alpes Castellanos"

Constancio Bernaldo de Quirós, 1909

21 diciembre 2009

Norte de la Maza



Javi y el Biafra en la cumbre de la Maza




Ahora que estamos en las antípodas de la calorina veraniega castellana, recordamos esta gran clásica, una vía de la que no te das cuenta de su belleza e importancia hasta que estas ahi colgado...unas vistas impresionantes, sin dudad la cara norte pedricera por excelencia....con un ambiente y un escenario a las espaldas como hay pocos, ...además de toda una actividad de artificial en esta escuela.

Para mi es un viote, y algo mas dificil de C1, si se tiene en cuenta el grado de desplome y la dificultad que esto implica a la hora de colocar seguros flotantes que no roten y pierdan su posición protectora.

La ruta fue comenzada por Miguel Ángel Herrero, el "Maestro", hacia 1965, como practica anterior a su vía de la Oeste del Pájaro. Abrió el primer largo, y burilo hasta la entrada de la fisura. Los vikingos, Tino y Fernando Domingo, el Culebras, abrieron toda la fisura que recorre la pared, clave de esta ruta. La vía fue culminada por Carlos Sória, que, dándoles relevo, colocó varios buriles de la salida.





¿Grafiti sesentero?








Tocandose las pelotas, poco antes de la caída...






Hasta aquí son autofotos hechas antes de volar unos 3m, que no es mucho pero si te da tiempo a pensar algunas cosas.....como no olvidar nunca probar un alien verde y más si está oculto tras el musgo y los líkenes; o también que no hay que saltarse la norma básica del artifo, ya sea limpio, sucio, corto o largo....."en cuanto puedas coloca piezas que te aguanten lo máximo posible"


Me hice cagalera y me bajé, lo reconozco... pero cuando uno no está metido en la movida, mejor abandonar.

Por cierto el ABS se ha demostrado como util y seguro, paro mi caída sin estar siendo sujetado por Javi (ya que no hace falta).



El finde anterior tube el placer de poder fotografiar a Javi y al Biafra escalando su Norte de la Maza.....ahí van unas pocas imágenes!





















































El autor del croquis y de la escalada limpia.






17 diciembre 2009

10 noviembre 2009

Hubo un Pirineo de los pastores ( y 3 )


Operar con la delicadeza que requerían tan magníficos paisajes no ha sido un objetivo logrado. Por fortuna no todo es así, hay acciones también elogiables _pongamos ciertas restauraciones de arquitectura antigua o las protecciones de determinados espacios_ y, sobre todo, pese a las dolorosas pérdidas, la gran montaña aguanta: habría que compensarla con una generosa muestra de afecto, declarando, entre otras cosas, a sus macizos mayores « paisajes protegidos », a todos ellos, no solo a los que no tienen aptitud orográfica, nival o empresarial para el esquí, no esquivando, pues, las cadenas de primer rango, dando cobertura protectora por ejemplo en Aragón al conjunto del Alto Ara, el Caldarés, las cuencas superiores de Panticosa, los circos de Piedrafita, de Arriel, Soba y Garmo Negro, y el valle del Aguas Limpias hasta la Sarra, para remediar en tan sobrebios lugares la inoperancia de lo que ha venido siendo allí y puede seguir siendo una aletargada Reserva de la Biosfera, y para unificar en una figura propia, en un espacio común y con un criterio abarcador los dispersos LIC, ZEPA, Reserva de Caza y puntos de interés geológico que no acaban por asegurar tal conjunto.




Aparte de que no se entiende bien que se sustraigan en la política prioritaria de conservación tales montañas de primer rango y se amparen ámbitos de segunda fila, la propuesta anterior es realista, pues ahí está nuestra obligatoria adecuación al Convenio Europeo del Paisaje con ofertas concretas de protección, y los lugares dichos lo están pidiendo _los lugares, insisto, los roquedos, los hayedos, los paisajes, no hablo de sus responsables_.



Lo que aquí vale, lo que atrae, sin lo cual no habría nada que ofrecer ni que guardar ni querer ni cuidar ni si quiera vender es la esplendidez de estas montañas, los valles armoniosos con sus restos de una arquitectura rural llena de personalidad y belleza, el conjunto de prados, arboledas y panoramas en sosiego, los bosques nobles de tan admirable vegetación, los torrentes de aguas transparentes, las cascadas, los escarpes, las repisas perdidas, los rellanos colgados con ibones profundos y misteriosos, los roquedales que alternan con praderas floridas, los altos riscos con nieve en las fisuras y paredes oscuras o brillantes, las crestas rocosas perfiladas en la nube, la cima remota y el glaciar de grietas azules. Estos son los lugares. Dotados del marcado estado estacional de sus paisajes, cuya repetida rotación completa los constituye, solo se les llega a conocer con atenta permanencia.




Las reacciones de defensa de los paisajes pirenaicos han sido inmediatas porque el sistema de transformación, cuando se emprende, no tiene tregua ni contemplaciones y fisonomías seculares pasan en días a aplanamiento y en meses a sustituciones. Hemos tenido que solicitar indultos para un valle y para el entorno de un lago que estaban secretamente marcados en los planos de las empresas como áreas esquiables, sin que quienes deberían por obligación defender los lugares se dieran por aludidos, pues, al contrario, todo indica que estaban igualmente esperando, más cercanos a las empresas que a los sarrios, la oportuna circunstancia que reuniera favorables opciones políticas, financieras y de demanda para iniciar las obras. Muchos se sumaron, en cambio, a la defensa del valle con tal entusiasmo que debería agradecérselo alguien en nombre de dichos lugares, pero, entretanto, no he recibido noticias de que la gran máquina roedora de paisajes se haya desviado un milímetro de lo marcado en esos planos. Lo que si he conocido es aquello que comentaba el historiador Johan Huizinga respecto a unas frases del Elogio de la locura : « el que arranca las máscaras en la comedia de la vida es apartado a un lado ».


Texto perteneciente al libro "Miradas sobre el paisaje" de Eduardo Martínez de Pisón.

06 noviembre 2009

Hubo un Pirineo de los pastores (segunda parte)




... En los valles ha sido por un lado la implantación de embalses y la transformación urbanistica y funcional de los viejos pueblos; en la montaña media, la decadencia ganadera y la ampliación de las estaciones de invierno o la remodelación del viejo balneario cargado de caracter y de valor por un producto arquitectónico en serie, un « no paisaje » más ; en la alta montaña, la creciente turistización: a veces ocurre que al haber frecuentación en una montaña, se hace allí un refugio y, como se amplía el refugio se incrementa la frecuentación y, finalmente, el corazón de esa montaña acaba con un gran hotel, una carretera de acceso y la consiguiente masificación no por la atracción de la montaña sino por la de su equipamiento. No todas las urbanizaciones_sin dejar de serlo, lo que ya es una intrusión_son iguales : las hay mejores y peores. Unas se han instalado en prados colindantes con los cascos, otras en los mismos cascos llevándose por delante edificios tradicionales y textura del caserío ; unas son de estilo neoaranés, otras de gélido concepto de arquitecto contemporáneo ; algunas respetan los cánones externos del caserío original y las hay que crean pueblos de nueva planta más o menos pseudopirenaicos sobre despoblados.






"A veces ocurre que al haber frecuentación en una montaña, se hace allí un refugio y, como se amplía el refugio se incrementa la frecuentación y, finalmente, el corazón de esa montaña acaba con un gran hotel, una carretera de acceso y la consiguiente masificación no por la atracción de la montaña sino por la de su equipamiento"



Estos últimos son un nuevo fenómeno geográfico, los poblamientos postizos asociados explicitamente al doble motor venal del golf y del esquí. Son estas poblaciones como
« majadahondas-2 », el mismo esquema de arquitectura y urbanización de periferia urbana, como primera residencia trasladado a la segunda, a pie del territorio de ocio, pero no exactamente o plenamente en él, sino como aún en casa.

Aparte de cuestionar su mismo sentido de fondo territorial, paisajístico y cultural, percibo además como insegura _quizá por mi falta de instinto financiero_ la supuesta solidez empresarial de estas promociones. Habida cuenta que, por ejemplo, en la Val Ancha quedará un casco modélico de este tipo de núcleos junto a una nueva autovía _¿construida aquí para quién o para qué ?_ , está permitirá allí, primero, un facil « de puerta a puerta » en el trásnsito desde el lugar de origen, es decir, sin notar una salida del sistema urbano, y, segundo, de cara al acceso local al ocio-montaña, será como si hubieran trasladado la montaña para uso temporal a ese lugar de origen, más que al revés, dada la homogeneidad formal del habitat en terreno pirenaico con el del punto de partida ciudadano.

Nada de meterse en un pueblo, nada de aprecio por lo autóctono y vernáculo, salvo en ornatos secundarios imitativos de un alero o de una galería. En otros principios, un viejo libro pirineísta de Josep Ribas decía : « ni terreno de juego ni museo, el paisaje evoca una civilización », el acuerdo de los hombres con su cuadro.

En estos casos se ha conseguido el fenómeno chocante de superponer a pueblos despoblados unos poblados sin poblar. Habría que hacer un estudio sociológico de los habitantes (o compradores sin habitar) que han adquirido esos poblados, sobre su estructura y sus comportamientos, porque constituyen núcleos insólitos en la montaña, a veces de bastante tamaño, con población homogenea en sus poderes adquisitivos y en sus propósitos de ocio, implantada sin arraigo.

Sin duda la oferta es la misma montaña, la de invierno y verano como distracción urbana y eso genera, más allá de la urbanización, su morfología y su sociedad, una función nueva de uso intensivo del territorio circundante, potencialmente perturbador para los requisitos de apartamiento, naturalidad, soledad y silencio que la naturaleza de la montaña, apartada, solitaria y silenciosa, requiere para seguir como tal.


En muchos casos se genera una función nueva de uso intensivo del territorio circundante, potencialmente perturbador para los requisitos de apartamiento, naturalidad, soledad y silencio que la naturaleza de la montaña, apartada, solitaria y silenciosa, requiere para seguir como tal.


Por lo tanto, ¿hay que actuar para preservarla al mismo compás marcado por la transformación territorial derivada de estas nuevas maneras de producción o hay que dejar que las cosas sigan su curso, sea cual sea éste, por ejemplo el derivado de los señuelos inmobiliarios ?



Continuará...


(Estractado del libro "Miradas sobre el Paisaje", de Eduardo Martínez de Pisón)

02 noviembre 2009

27 octubre 2009

Hubo un Pirineo de los pastores (parte I)

Cabecera del Ossau, donde aun conviven ejemplarmente una increible variedad de usos pastoriles y ganaderos; justo al cruzar el Portalet y entrar en Aragón, este paisaje queda roto brusca y casi grotescamente por la industria del "Ski" de Aramón.




El texto que sigue pertenece al libro de Eduardo Martínez de Pisón "Miradas sobre el paisaje", de la editorial Biblioteca Nueva. Y como entrada en este blog, presentada en dos partes, quiero dedicársela especialmente a todos los empresarios de ARAMON...






La montaña era suma y alternancia de valle y puerto. Una mirada interesada vio un día desde fuera los valles y el rendimiento del agua llevó al primer gran cambio de los paisajes de los valles. Hoy están mudando los puertos por una nueva mirada utilitaria que ve la nieve con ojos más prácticos que estéticos. De los pirineístas poetas hemos pasado al turismo empresarial. De soledades a multitudes. De población arraigada a emigración. Lo que era considerado obstáculo, la nieve, se ha transformado en recurso. Y a veces incluso, al contrario de la tónica habitual, lo que se miraba como madera se entiende generosamente como naturaleza.

Hicieron estos paisajes no solo la piedra, el bosque y el prado, no solo el hielo y el torrente, también los modelaron, les dieron formas y sentidos los trabajos centrados en la ganadería. De aquella actividad, de una necesaria adaptación al terreno, al clima y a los materiales, deriva buena parte de la marcada personalidad y vivacidad de aquel paisaje. La casa como organización de la hacienda y como construcción material reflejaba la personalidad del patrimonio, de las costumbres y labores, en sus estilos constructivos, sus modos de agrupamiento, sus emplazamientos singulares, en sus ventanas, corredores, chimeneas, cubiertas de tablilla, loseta, teja, pizarra, tierra o paja.

Un tejido de costumbres, ritos y una particular comprensión de la montaña, del agua, del rocío, de la piedra, de los vegetales, del fuego, de los astros y las estrellas, de la tormenta y de los animales, de los espíritus, de las viejas tradiciones cristianas, de los lugares de las ermitas y monasterios, hacía latir un corazón vivo y hondo del Pirineo, al tiempo que se realizaban las labores y se habitaban los pueblos en un paisaje con sustancia propia. La tradición pastoril añadía al territorio las sobrias y estilizadas dependencias de cuadras, pajares, bordas, parideras, majadas. Antes del Pirineo de las grúas hubo un Pirineo de las chimeneas de piedra.




Antes del Pirineo de las grúas
hubo un Pirineo de las chimeneas de piedra...



Pero por los años cincuenta del siglo XX ya se señalaban indicios de cambio : cultivos extensivos, falta de pastores por el despoblamiento, sustitución del trasiego transhumante por el ganado estante. El ritmo de las estaciones había venido secularmente marcando el regular « vaiven del ganado » y el de una buena parte de la vida de la montaña. Con el ocaso del vaivén empezaban a reclinar los géneros de vida pastoriles que habían ido definiendo los sitemas sociales y culturales de la existencia. El paisaje, que acumula la historia, aún refleja aquel sentido de la montaña y todavía lo guarda de modo parcial.

La transformación se intensificó en los años setenta, con una pérdida de población severa. La ganadería que dibujó sus trabajos tradicionales en la montaña se estaba modificando, aunque no se habían interrumpido por completo los viejos ritmos pastoriles. Pero lo que realmente se estaba transformando entonces no era tanto lo que derivaba de la organización interna de la montaña sino lo que dependía de lo que llegaba de fuera, como lo que resultaba de la economía de mercado, la instalación de infraestructuras, las actividades turísticas, las obras hidraúlicas. Cambiaban las funciones, con ellas las formas, los valores y los significados de los espacios. Ante una situación como ésta la montaña se entrega o se margina. Así, buena parte del precio del desarrollo se ha ido pagando en paisaje.

La montaña de los pastores, escribía Severino Pallaruelo en los ochenta, conoció la « agonía de una sociedad y de un oficio ». « La sociedad tradicional pirenaica_añadía entonces_está desapareciendo » : los pastores son ya viejos, escasos y solitarios. Tras ese marchitamiento ha ido emergiendo un Pirineo cada vez más turístico y empresarial, en algunos puntos aceleradamente descaracterizado en los últimos años. El proceso se ha propagado con diversas intensidades pero dentro de un planeamiento generalizado y ello ha dado lugar a un peligro potencial para casi todos los paisajes naturales y tradicionales.

Continuará...

06 octubre 2009

La herencia amenazada



El siguiente escrito hace referencia a las “responsabilidades” en la práctica de los deportes de montaña (ya sea el ski o los derivados del montañismo y alpinismo), y es un extracto del capitulo “Paisajes de piedra, agua, hombres y espíritus” del libro Miradas sobre el Paisaje de Eduardo Martínez de Pisón. Espero que os guste.


“…el conocimiento de las destrezas deportivas no es un salvoconducto para atropellar los paisajes, sino que debe integrar una actitud civilizada, incluso como si esa capacidad le otorgase al montañero un título de “visitante distinguido” o de “huésped honorable” del lugar. Y ello “le obligará”, como antaño se decía de la nobleza, explícitamente a una ética de particular respeto a la roca, a las plantas, las aguas, la fauna y los espacios naturales y rurales en los que desarrolla su actividad. Por lo tanto, el verdadero montañismo de hoy se debería caracterizar por su exigencia de mínimo impacto.


El crecimiento del “sentimiento responsable” sería así el índice real del progreso, del avance. De los libros del montañero Sonnier, de hace varios años, se desprendía ya entonces, sin embargo, una conciencia de paso de una percepción poética de la montaña, tradicional en el viejo alpinismo, a un planteamiento cada vez más únicamente deportivo, competitivo y turístico. Pero el mayor peligro en aquel cambio estribaba en que ese talante podía ser indiferente a lo que llamaba “la herencia amenazada”, proceso emprendido por otros juegos y usos que requieren el marco de la montaña sin que ésta sea ni su objeto esencial ni su fundamento cualitativo.


Esos usos dan lugar a unas relaciones funcionales, como canchas recreativas o financieras, pero claramente desprovistas de ese sentimiento que era una de las condiciones clave del alpinismo. Para la puesta en práctica de tales usos, para estos aprovechamientos se han de implantar además infraestructuras. Esos usos requieren, por tanto, tales equipamientos y rentabilidades que acaban deshonrando en numerosos sitios y en extensión los paisajes auténticos de las montañas.

Si el proceso se inscribe en un cuadro general que sitúa a la industria de la construcción en el primer motor económico y a la especulación urbanística en el más rentable modo de multiplicarse el dinero por si mismo, ese cambio acaba por tener consecuencias generalizadas e intensas. Desde las costas a las montañas españolas el turismo ha demostrado que es un tigre al que no conviene dejar suelto, pues es capaz de dar constantes zarpazos al paisaje. Puede que domesticado y sujeto, sea más inofensivo, pero aun no han aparecido los domadores de semejante fiera en el gran circo de la rentabilidad nacional*”

*Escribía esto antes del galope en 2008 de la doble crisis financiera e inmobiliaria, en la que los profanos no acabamos de distinguir cuál de ellas es caballo y cuál jinete.



Continuará...

18 agosto 2009

Diedro HP a la Maliciosa


Biafra en pleno diedro


Todo un descubrimiento en la Maliciosa. Un diedro precioso y asequible, lleno de buenos cantos y bastantes posibilidades de escalada exterior.

La ruta está bastante sucia, pero la roca es de una calidad poco habitual para esta parte de la montaña. Si os acercais a repetirla, se agradecería ir aportando cada uno lo que pueda para limpiarla, ya que hay numerosos terruños a lo largo del diedro.

Pero eso sí, ... a casi 3 horas de la Baranca.

Gracias a mis kamaradas acompañantes (Biafra y Superqueipo). ¡Sois grandes los dos!

Suerte a todos, y felices practicas de jardineria.