27 enero 2009

La Civetta y Emil Solleder. 1925




Esta es la historia de la primera ascensión a una de las mayores paredes de las Dolomitas. Y la historia de Emil Solleder, un escalador alemán de Munich, Baviera, nacido en 1899. Aventurero e individualista, en su desesperada huída de la miseria de la post guerra (Primera Guerra Mundial), y a su regreso de una estancia en tierras de Alaska buscando oro, plasma todo su sentir místico en el mayor logro alpinistico hasta la fecha de 1925. La “Pared” de las paredes. La cara Noroeste de la Civetta.



Emil Solleder





La Furchetta



Tras su éxito sobre la famosa Furchetta, acompañado por Fritz Wiessner, en la que trazan una ruta de 800m de recorrido, con unos doscientos metros finales de V+ y VI inferior de la época, esta será su expresión al ver la pared de la Civetta:



“Una gigantesca catedral de roca con chimeneas heladas, batida por la descarga de piedras; de enormes proporciones y verticalidad. Una muralla imposible”








Desde Col di Lana, a donde llega solo por la imposibilidad de ser acompañado por Wiessner, Solleder queda absolutamente impresionado por la visión de aquel increíble muro natural:

“Emerge de entre la niebla una montaña soberbia. Un espectáculo irreal. Nunca he visto en los Alpes una pared como esta. Iluminada por el oblicuo sol del atardecer se ofrece verdaderamente digna del esfuerzo por conquistar su virginal belleza”





Completamente fascinado, se desplaza al refugio Coldai, donde se encuentra con F.Göbel y Gustav Lettembauer, que, curiosamente, se están preparando para ese mismo objetivo. Los tres se ponen de acuerdo y deciden hacer cordada.

En una travesía delicada del primer tercio de pared, Göbel sufre un accidente que le daña un pie, y queda colgado del vacío. Esto origina una laboriosa tarea de recuperación que les obliga a un vivac. Tras este cambia rotundamente el tiempo y se ven obligados a abandonar el intento.






Dos días después, el 7 de agosto de 1925, Lettembauer y Solleder retoman la ascensión. Göbel sigue herido. En una sola jornada de 15 horas, los dos abren la ruta. Primer grado VI de los Dolomitas. Un recorrido total de 1200 metros. Y para ello tan solo se valen de 12 clavijas. Con una dificultad en libre puro que superaba con creces a la de la época, y en un inhospito ambiente, con roca mojada y verglaseada. Un hito en la historia del Alpinismo.






“Aquí se entrecruza el bello cuento del gran paisaje romántico de la montaña, con el más duro y exaltado deporte del hombre moderno”
(frase extraída del libro “Paredes Extremas” de Pause/Winkler)





La travesía del "cristallo"






El tramo vertical tras el "cristallo"





Chimeneas finales




Y mas chimeneas...








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