14 septiembre 2007

Vía José Ángel LUCAS (por Oscar Keemiyo) Parte I

Keemiyo en la Norte del Dru, año 1974
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En 1973, Oscar Keemiyo soñaba con una bonita vía de escalada en el Hueso. Desde la primera vez que había escalado en este risco, en la vía del Espolón del Hueso o Fulgencio (como también era conocida), la enorme placa vertical que se alza por encima del característico techo del flanco derecho de este cancho, no dejaba de venirle a la cabeza.

En aquel año, a sus 18 años de edad, Oscar (nombre con el que era más conocido en la montaña) había conseguido ser el montañero más joven en alcanzar el título de profesor de la ENAM. Su examinador, Ezequiel Conde, no pudo negarle el aprobado tras comprobar su gran capacidad de recursos. Sin apenas material, aquel dia Oscar había empotrado su maza en una grieta a modo de fisurero gigante (como reunión de emergencia), cuando el mal tiempo complicaba una escalada en la Maliciosa.


Entrando a la Sur del Pájaro con Gilito, en 1970


“Mi primer contacto con la montaña fue en 1968, cuando hice una excursión con unos amiguetes. Fuimos desde la Pedriza a las Guarramillas, y luego a Cotos, y bajamos a Rascafría. Aquello me encantó. El simple hecho de estar en la montaña, y dormir allí. El compañerismo. Vi gente escalar en la Pedriza, al pasar. Y me quedé alucinado…y me dije: ¡yo quiero hacer eso!…Poco después me apunté en el Club Rocaviva de García Noblejas, con Vitín, que era compañero de clase, y allí comenzamos a conectar con todo un grupo de gente, con el Mangas, el Gilito, con Aranguren, con Boyoyo...
Los primeros pinitos los hice con Vitín (Victor Manuel Requena). Fue en el Pantano de San Juan, con una cuerda de cáñamo que mangamos de una obra, y dos mosquetones de hierro que cogimos de las barcas del pantano. Y así, sin saber nada mas, subimos por la única vía que había en aquel momento, una que empezaba por unos buriles y cogía un diedro. La primera vez que fui a la Sur del Pájaro, fue con Vitín, con cuerda de cáñamo y mosquetones de hierro. Nos encontramos con los del Rocaviva, que fue cuando se rieron de nosotros. Recuerdo que nos decían: ¡Donde vais vosotros!.....¿De donde habéis salido?!....Como les dimos pena, nos dejaron unos budrieles y unos mosquetones más ligeros. Y así, con material prestado, hicimos la Sur del Pájaro”
(Oscar Keemiyo)


Caída abriendo el primer largo de la vía



Oscar nos recuerda como fueron los primeros momentos de su apertura en el Hueso:

“Esta vía la tenía en proyecto desde la primera vez que fui al Hueso a hacer la Fulgencio. Y la gente me decía que ni de coña, que estaba loco, que eso tenía que ser una burilada. Pero yo confiaba en que si se veían los mogotillos desde lejos, allí arriba serían más grandes, y se podría subir…
En aquella época de estudiante, me iba muchas veces solo a la Pedriza. Ese día me había ido solo, y me encontré con Marisa Montes, que en aquella época era novieta del Calavera. Hacía un día medio gris, y le pregunté que si se animaba a echar un vistazo a la vía. Fuimos solo a mirar, pero por si acaso,....me llevé el material. Entonces vi que lo más lógico era entrar por la fisura, en travesía desde la derecha. Le dije a Marisa que si me aseguraba, que iba a ver si podía llegar hasta debajo del techo. Y así fue como abrí el primer largo.
Aquello estaba musgoso (luego se limpió bastante), y tuve una caída porque se me salió una clavija, al ir éstas metidas de abajo a arriba. En la esquina final de la laja, metí dos pitones, y desde allí tiré en travesía hacia la izquierda; no seguí para arriba, sino en travesía muy muy fina… De hecho, la gente que luego hizo las primeras repeticiones, o se caían o lo pasaban muy mal.
Cuando hicieron la primera repetición Carmelo el “Espi” y Fernando Bodos, de abajo a arriba, al llegar allí, yo les estaba viendo desde abajo; y me decían: “¿Pero seguro que es por aquí?”. Y yo les decía que se fijaran bien, que había una lajita muy fina, en una zona muy lisa y a tomar por culo de lejos. Hay pones el pie izquierdo, y luego lo tienes que cambiar por el derecho. Luego hay que estirarse bastante para coger unas lajas más grandes, que te llevan hasta la reunión”.
(O.Keemiyo)



Primeros pasos del techo de la vía



Llegado a ese punto bajo el gran techo, y en vista de las pocas ganas que tenía Marisa Montes de recuperar el largo, Oscar rapeló. Estaba contento de haber terminado un primer largo de su proyecto, y la soñada placa estaba cada vez más al alcance.
Poco tiempo después regresaría al proyecto con su amigo Francisco Javier Mangas, del Club Rocaviva.

“Esta vía se abrió de esa manera, a base de ir una y otra vez, y con quién podía. Ese día solo coloqué cuatro clavijas en el techo, porque el Mangas se me puso malo.

Las clavijas que usé tienen una historia especial. Como la fisura es bastante ancha, me hice una especie de tacos de aluminio. El caso es que, antiguamente, en el metro de Madrid, había unos planos grandes, sujetos por unos perfiles de aluminio muy gordos (de casi 8mm), que se me ocurrió que me podrían ayudar a lograr superar el techo. Entonces, cuando volvía de estudiar desde Embajadores (de la Escuela de Industriales), me quedaba apoyado contra uno de esos carteles, en la parada de Ciudad Lineal, y con una peseta iba poco a poco desenroscando los dos tornillos gordos que los sujetaban. Y cuando se bajaba toda la gente del vagón, cogía el barrote, me mezclaba entre el mogollón, y salía disimulando a la calle.
Los perfiles tenían una forma tal, que salían clavijas-taco de varios grosores. En uno de los laterales les hacía un agujero con un taladro y les pasaba un cordino de 8 ó de 9mm. Con aquellos tacos es como se pudo entrar al techo con un mínimo de seguridad. Entraban muy bien, porque eran de un aluminio blando, y se adaptaban ligeramente a las rugosidades de la roca. Nunca se salió ninguno.
En total puse como 4 ó 5 clavijas de aquellas, y entonces fue cuando el Mangas se me puso malo. Estaba con muy mal cuerpo, hasta el punto de que comenzó a vomitar. Así es que nos bajamos”
(O.Keemiyo)



Escalando la Kamet del Hueso con Toñín, en 1974






La vía volvía a resistirse, pero pocas semanas después Keemiyo regresa al tajo con otro nuevo compañero: Octavio “Nano” Galante.

“Un día me encontré con el Nano, y le conté lo que estaba haciendo. El se ofreció para venir a acabar el techo, y ver que se podía hacer. A mi me pareció muy bien. Siempre he estado muy abierto a trabajar con gente diferente.
Ese día Nano quiso meterse de primero, y acabó el tramo hasta llegar a la reunión. Cuando subí de segundo, vi que había puesto un par de clavijas de las de “tente mientras cobro”. Además, como él era muy delgado, y mucho más pequeño que yo, acabé arrancándolas y me pegue un buen péndulo hasta el final del techo. Recuperé la posición con unos prusik de cordinos que se solía llevar en aquella época, al no disponer de dinero para jumars. Además, recuerdo que cuando estaba yo aun colgado, nos cayó una chupa de agua tremenda”
(O.Keemiyo)



Keemiyo (gersey azul) y Nano Galante, fuman contemplando Gredos, en 1979

Por fin habían alcanzado la base de la placa, pero después de la fuerte tormenta se vieron obligados a una nueva retirada. El techo había sido superado, y la reunión que daría acceso a la placa quedó completamente instalada con buriles. Una semana después, Oscar regresó al lugar con Antonio Ruiz. Antonio haría un primer intento de alcanzar las setas, pero voló despedido de la pared, y quedó colgado de la cuerda por debajo del techo. Cuando pudo regresar a la reunión, ambos se habían desconcentrado, así que ese día tampoco pudieron hacer nada más.

“No encontraba más gente para acabar la vía, y un buen día regresé al Hueso con mi amigo Víctor Manuel Requena “Vitin”. Con él la acabé mientras su padre nos observaba desde el Tolmo.
Le propuse ir a equipar la placa desde arriba, ya que Antonio se había caído y todo el mundo decía que era imposible…Estaba seguro de que me iban a criticar mucho por aquello, pero lo hice por seguridad.
Subimos a la parte de arriba y desde una de las setas, en la que Vitín quedó bien asegurado, bajé rapelando y asegurado, y empecé a escalar desde abajo. Fui viendo los cuatro sitios donde se podía parar a meter buriles, y ahí, con mi pequeño ramplus de la época, hice los agujeros. Si mal no recuerdo, metí dos o tres buriles, creo que dos, y los otros dos más altos solo los dejé marcados con la punta de la maza, porque se me jodió la broca. Escalé toda la placa, y como yo me había imaginado, salía completamente en libre. Bastante mantenida en el V de la época, con un paso de V superior muy muy fino, pero salía toda en libre.
Entonces, poco después, me encontré con Nano y se lo comenté. El me dijo que si no me importaba, que iba a ir con su colega Miguel y la iban a acababa de equipar. Entonces lo que él hizo, fue meter esos dos buriles que faltaban".
(O.Keemiyo)



El trazado de la vía

6 comentarios:

santi8a dijo...

muy guapo kiko, me alegrao el viernes leyendo estas historias de la pedri...por cierto, tengo que hablar contigo de una movida de boulder....

Kiko dijo...

Tu medirás, mandame un correo personal si quieres a kixtron@gmail.com . Venga, nos vemos

Anónimo dijo...

hola interesante leer las historias, felicitaciones .....si ves a nano galante por favor dale mi correo racattiperu@hotmail.de gracias

Anónimo dijo...

En qué año nació Octavio Galante? Lo pregunto porque él hizo la 2ª invernal a la Oeste del Naranjo, a principios de 1974, y debió hacerla jovencísimo...

Kiko dijo...

En el libro "Pedriza 32 Sendas de la Vertical" Nano cuenta todas esas andanzas con detalle... Saludos

Kiko dijo...

En el libro "Pedriza 32 Sendas de la Vertical" Nano cuenta todas esas andanzas con detalle... Saludos