30 septiembre 2007

Abriendo Godot (by Javi L.)

(La Maza bajando la Umbría de Calderón) Javi L.

Pío pío sobre cómo viví la segunda concentración de artifo en La Pedriza y sobre la apertura (sin finalizar) de Godot A5c E9 (por el momento).


Tras subir al Yelmo desde Canto Cochino, bajar la Umbría de Calderón, ir al refugio, volver al Tolmo, subir al Hueso sin camino, ir a Cancho Amarillo… llegué al Gran Molondrio... (¿sabeís eso de que quien ataja, trabaja? es mentira, si hubiese atajado me hubiese ido mejor.)

(De turismo por el Yelmo) Javi L.

Allí estaban Uge&Co. Haciendo alguna trepada. Les pregunté por la gente del artifo, pero no habían visto a nadie. Me despido y doy la vuelta al risco, donde me encuentro a mucha gente. Les pregunto si habían venido por lo de la concentración de artifo. Se ríen y me dicen que sí, pero que no habían visto a nadie. Me despido y sigo buscando hasta que ¡tachán! Me encuentro con Galo, Patxi, etc…
Intento destrepar siguiendo las indicaciones de Galo para llegar hacia ellos, pero decido que soy muy joven para romperme las piernas y rodeo el risco. Informo a todo el mundo dónde está la gente y tras atravesar un sistema de túneles bajo las piedras, llegamos al lugar en cuestión.

Están el Javi y el Patxi colgados. Javi abriendo una fisura y el patxi en tope recogiendo otra vía. El agua se me había acabado y no llevaba casi nada de comida, así que acepto la invitación de saqueo del Patxi a sus víveres.

Cuando baja el Patxi, comienzo a darle vueltas de abrir algo en ese muro (Había muchísimo material de artifo por todas partes y yo sólo había llevado el arnés y el casco.) Galo me dice que ya está todo abierto. Que te digan eso, es como un reto y claro, ya sabemos todos como funciona esto.

Tenía claro por donde quería subir, pero no sabía cómo hacerlo. A primera vista, es complicado y nada evidente. Por donde yo quería subir, no existe un sistema de fisuras… Comienzo colocando un gancho y ayudado por Patxi, meto más arriba el primer aluminio con el cincel.
Bajo al suelo y sigo pensando… “Bueno, ¿y ahora qué hago?” Me tomo una manzana y vuelvo a subir, meto una uña por encima del aluminio, pero toda la roca se desmorona, está suelta y se rompe con facilidad. Entonces, más a la izquierda descubro una lajita donde coloco bien apoyada una uña tipo “talon”. Me subo intentando evitar cualquier brusquedad. No porque me salte la uña, sino porque salte la roca.

Rápido veo una especie de agujerito romo hacia abajo, donde coloco un plomo con la ayuda de un pitón “Lost Arrow” lo que hace que me machaque un dedo con la maza. (El cincel lo estaban usando para otra vía, luego me lo pasaron)

De ese plomo, ya más tranquilo, comienzo a pensar qué hacer para seguir para arriba. Tenía que ir a la derecha, para poder intentar llegar a coger un agujerito que me quedaba muy arriba a la derecha y desde el plomo en el que estaba, no llegaba. Aprovechando una lajita muy poco profunda en forma de “C” meto un plomo diagonal. La presión del plomo hace que se parta un poco el labio de la lajita… Me cuelgo y veo el agujero más arriba, donde coloco otro plomo más.

(Abriendo Godot colgando de un plomo) César N.

La cosa se comienza a poner seria. Poco a poco he ido ganando altura y lo que veo por arriba es nada prometedor. Ahora era Kaesar quien me aseguraba. Me daba ánimos y estaba muy al loro, lo cual es muy de agradecer. Le pido que me pase un aluminio.

Veía una minúscula raya de 2 cm. de largo y muy poca profundidad. Coloqué el aluminio de la mejor manera que supe. “Es increíble, voy a colgarme de un cilindro de 3mm. de diámetro y 1cm. de largo y por debajo ¡¡todo es una mierda!!” Pruebo el seguro. Veo que aguanta el peso y unos ligeros botes… lo cual significa que me tengo que subir. ¡Me subo!

Ahora veo por primera vez en toda la vía una pequeña fisura invertida algo profunda. Coloco una KB corta invertida. Parece que queda más o menos decente, aunque no me gusta nada meter una cuchilla tan fina y corta hacia abajo.
Con la ayuda de Kaesar veo un lugar donde meter un cámalot 0.75 a la izquierda. No queda nada bien, pero al menos se sujetaba solo y era algo que no había que macear. Lo mismo si salta algo, le da por aguantar... ¿quién sabe? Le pillo con una cinta larga a la cuerda.

Ahora toca estirarse y llegar a colocar un plomo en un agujero muy lejano. Comienzo a ponerlo y los granitos de la piedra se metieron en mis ojos. Sigo dándole un poco a ciegas.

Mientras Galo me recordaba que se iban a marchar ya, y me recomendaba que me bajase del mejor seguro que tuviese. ¡¡¡QUÉ RABIA!!!


(el punto marca el último seguro) Javi L.

Sólo me quedaba meter ese plomo, otro más, y coger un orejón y salir en libre, pero para evitar salir allí de noche, decido destrepar toda la vía e ir recogiendo el material.


Tendré que volver y terminarla para limpiarla del todo. Ya está apalabrado con Ivanón... jejejejejejejeje


De vuelta, recogimos los bártulos y bajamos a coger el camino que va al Cocodrilo todos juntos. Llegamos a Cantoco donde vimos a los amigos que tambien volvían de sus riscos y habían parado a tomar una cerveza.

Nosotros decidimos quedar en un bar en Manzanares y seguir con el buen rollo.





28 septiembre 2007

La magia del Artifo (por Ivanón)

Esta es la piada de Ivanón sobre la segunda concentración de Artifo en La Pedriza. Narra cómo abrió su vía "Sabor a liquen" (Posible A5a - E2)





Como lo prometido es deuda, aquí hago el pio-pio de la quedada, con vía en estilo artificial abierta este pasado sábado (22-sep-2007).


Galo Muñóz, conocido escalador del sistema central, nos había propuesto una quedada muy interesante para fomentar, no solo la escalada artificial, sino algo que a veces queda más relegado a un segundo plano como es el compañerismo y la transmisión de conocimientos y experiencias. Y como denominador común, pasar un buen día. Gente conocida y de renombre que con tanto altruismo nos instruya y enseñe es algo que no suele pasar muy a menudo, con lo cual siempre se sacará algo en claro. Mente en modo "aprender y disfrutar".

9 de la mañana, ambiente un poco fresco pero lo suficientemente para hacer muy agradable tomarse un café donde Pilar, sentados en la terraza. Galo como siempre ya viene desayunado. Yo había quedado con otro par de compañeros por si se animaban a darle al pedal. Dos grandes tíos, con una personalidad y un corazón como castillos. Después de comentarles la jugada, no es veo muy convencidos. No es que su afán sea pisar el estribo, prefieren el libre, pero claro, no todo en la montaña es escalada de placer, y a veces hay que pisar los estribos, para pasar y eso. Pero ese día preferían volver a encontrarse con la roca de tú a tú, sin más ataduras que su cuerda y los gatos, y un manojo de fisureros y friends. ¿Buitreras tal vez?, se preguntan. Si, quizás la Guirles-Campos, aunque haya que poner un estribo en el techo....Pues bueno. El grupo de Galo ya tenía un objetivo, del que sabíamos su nombre y "algo" su posición (o suposición, según se lea). Los Molondrios.

9:30, parte de guerra, salimos como jauría hacia los Molondrios. Gente conocida, otra no tanto, y gente de echar en falta. Partimos al frente Galo; Cesar (Kaesar en los foros) tipo majo con mucha roca y tanto buen grado; Javi Varek, chavalín jovén que aparentaba más juventud (como luego me recriminó, que ya tenía 17 añazos) una futura promesa; Patxi, compañero de Galo, tío cañero y muy buena persona; Yoli, mi siempre compañera, amiga, amante...todo eso y más; y este servidor, del que hay poco que argumentar.

Vamos todos contentos, soltando nuestros aquí y allás, sobre el grado, sobre vías míticas y místicas, de tipos de barra de bar o de auténticos montañeros, los quítame de aquí esas pajas o vete a hacértelas allí al lado, en total...relaciones humanas.

Comentar todo el petateo que llevaba el personal. La gente se iba a quedar a pasar el fin de semana, y a parte de la quincalla de escalada (artificial para más INRI), se llevaban los aperos de cocina, ropa, saco y demás útiles. ¿Y que sería de una noche de vivac sin alguna botellita de vino?. La zona de los Molondrios no se define por todo el agua de sus cascadas, sus lagos y sus caños de agua dulce...vamos, que más bien es una zona muy seca, con lo cual al macuto, añadirle el peso de tan valioso líquido elemento.

Seguimos andando, siempre cuesta arriba, por la autopista de la Pedriza, y seguimos charlando. Al pasar por la bifurcación que nos lleva o al refugio del Guzmán, o al Pájaro, tomamos la cuesta que cuesta. De aquellos desniveles cortos pero que como sigas con la marcha larga te agotan más que todo el resto de trayecto. Pero nosotros seguimos a lo nuestro. Más poco a poco pero asegurándonos el camino. Una vez salvado este desnivel, llaneamos un poco hasta llegar
al cruce con el río, para pasar a la ladera que muestra la cara oeste del Pájaro. Se define bien esta vía, con una impresionante travesía y un magnífico diedro en el que la "técnica de interior" servirá mucho más a la antigua usanza. Una zetas hacia arriba, con un desnivel algo pronunciado hasta llegar a un descansillo donde, ya si, coger algo más de agua para llevar arriba. ¿Algo más?. Uf...será por agua en esta parte del río. Patxi decide que 8 litros será más que suficiente. Llena el bidón y hala, a la carga de nuevo. Todos van llenando botellas y descargando otro tipo de cisternas. Media vuelta y ¡ar!, esto es el campo amigos. Calculo que ya llevamos hora y media andando, que no es poco. Nos turnamos entre Javi y yo el porteo del agua. Aquí somos colegas y costaleros, y no podemos decir "de este agua no beberé".

Más zetas hacia arriba (siempre hacia arriba) y al finalizar la zona de pinos, podemos contemplar una de las más hermosas panorámicas de la Pedriza. Se ve el cocodrilo, tan lúgubre, el puente de los pollos mimetizado, el cordal de las milaneras, dos torres, el valle con sus pinos. Un camino a derechas atraviesa a media ladera, llaneando. Se ve que no está muy pisado, que allí la gente no suele ir, al menos por ese sitio. Otra zona de acceso a los Molondrios es el camino de las
Buitreras y Cancho Amarillo. Pero como bien arguyó Galo refiriéndose al refranero español, "no hay atajo sin trabajo". El camino de las Buitreras es muy bonito pero muy pesado, con un fuerte desnivel. El suelo está sujeto por las raíces de los árboles que asoman pisados por encima de este. Se forman así unas escaleras naturales. Al fin nos vamos acercando a nuestro destino, y el conocedor de la zona nos va indicando que es qué. Asoman los peñascos de Cancho Buitrón y el falso Molondrio. Monolitos pedreros donde se practica la escalada libre expuesta y el artificial difícil. A este último haremos referencia a dos vías complejas y difíciles "Perros Salvajes" y "Puntos de Sutura".

La "Perros" me dejó asombrado, porque es lisa y no se aprecia a priori su desplome. En su parte superior, antes de llegar a la reunión a unos 20 metros del suelo, apenas se divisa una fina línea donde según me comentaron, entran únicamente RURPS. A posteriori me dijeron que era una vía de mucho miedo... De la "puntos de sutura" ver la línea, una chimenea nos lleva a una fisura horizontal a izquierdas, con tendencia a elevarse arqueándose ligeramente para llegar a la reunión. Puntas de clavo, RURPS, harán las delicias de los artificieros...que se atrevan, claro.

Ya llegamos a la zona del vivac, un lugar acondicionado por Galo en sus múltiples travesuras. Unos bloques que dan techo y algún que otro plomo improvisado para dejar colgado el material. Descargamos nuestros macutos con "suavidad" en el suelo, que vemos sirve de dormitorio para
las cabras locales, que no tienen como máxima dejar el sitio limpio tal y como lo encuentran. Vuelta rápida para ver la zona, las vías míticas y las posibilidades de escalar. Alguna trepadilla que otra y más cachondeos.

Toca la hora de escalar, la gente se disfraza con todo tipo de arneses, cuerdas, hierros de formas, tipos y usos variados. Forman cordada Patxi y Javi, Galo y Cesar, Yoli y yo. Ella no tiene otra cosa más que asegurar, pues su espalda sigue aún sin darnos más que disgustos. Pero es fuerte y las ganas la están pudiendo. Al menos si no sube, al menos no me deja a mi bajar hasta el suelo. Galo me recomienda una línea a la derecha de la que están ellos metidos. Pues empezamos. Nos atamos, cogemos los trastos y a menearse con los estribos. Tres o cuatro pasos fáciles de Ae hasta llegar al paso donde es necesario un plomo. Me instaron a llevar un plomo, pero no lo subí pues me siento reacio a ello. Nunca he metido uno (bueno, si alguno con López, pero en el suelo y de práctica. Se la base, pero no la he practicado) y a parte, prefiero sacarlo metiendo algún cacharrito. Cuanto más limpio mejor. Pero al llegar al paso me encuentro que su uso está más que justificado. Una pequeñísima hendidura en una grieta abierta. "Galo, creo que te aceptaré ese plomo". Y buena gracia le hizo, creo que notó mi nerviosismo. Gaza larga hasta que llegue al
suelo. Me lo pone en la cuerda y lo subo. Ya no hay vuelta atrás. Preformo el plomo para que se adapte al huequecito, lo coloco y hala, empieza el maceo. Con la punta de la maza, que es la única parte de esta que entra en la angosta grieta, le voy dando golpes contundentes pero con cuidado. Tengo miedo de que me cargue el plomo y le empiecen a brotar los pelos del cable. Para uno que me dejan, mejor que lo haga bien, y claro, no me caiga, claro está. Otro golpecito más....otro... ¿aguantará?. Empiezo a cargar mi peso, un ligero botecito y...."no pruebes el plomo, si crees que está, está". Este Galo es un coñero, pero bueno, más sabe el diablo por viejo...hala, me subo y sorprendente, aguanta bien. Tiramos por la escala, y me coloco lo más alto que puedo para poner un asimétrico que queda de lujo. Mientras voy alternando en ver como va César en la vía paralela. Fotos impresionantes, así se lo hago saber, y Galo me pasa la cámara..."pues hala, dale". Tiro unas cuantas, que el carrete parece no gastarse y emprendo el ascenso. Otro paso más y meto un microfriend....otro más y un fisurero pequeño. No entra muy bien a mano, así que le apuntalo con unos suaves golpes de maza. Queda perfecto...¿de quién habré cogido la
idea? (Apunte Lunni: El uso de la maza, aunque sea para poner un fisurero, no es escalada limpia y si no se hace con cuidado, se puede reventar el cable del fisurero) . Subo otro peldaño más y otro friend. Un plomo que estaba allí me ayuda con el siguiente paso, y ya estoy arriba, en la argolla. Que pasada, que ilusión, el primer plomo...ahora claro, a limpiar. Yoli me va descolgando con suavidad, y voy quitando fácil y rápidamente los elementos puestos. Pero con el plomo es otro cantar. Me dejan un destornillador con el que voy levantando los laterales del plomo, que había quedado a cañón. Había aprovechado una pequeña rebaba para mantenerlo estable, con cuidado de no dañar los cables, y funcionó muy bien. Tanto que me tiré como 10 minutos dándole hasta sacarlo. Lo peor... (Apunte Lunni: Es imprescindible saber quitar un plomo para dañar lo mínimo posible la roca. Para ello es necesario ayudarse de un destornillador e ir ahuecando los laterales del plomo. El plomo es extremadamente destructivo con la roca.)

En el tiempo que estaba subiendo la vía, vinieron dos personas más, Joaquín y Paco, con sus perrillos, un canelo llamado "Tomillo" que era un remolino, y otra perruca, "Arena", ciega pero con pasión ídem por sus dueños. Lo demostraba subiendo y bajando los caminos que estos hacían, poco a poco, palpando y olfateando el camino. Gente maja y perros majos.

Cesar y Patxi han terminado sus respectivas. Javi anda pululando y yo quiero meterme en una vía que vi detrás del peñasco donde estábamos. Según Galo, esa línea no estaba abierta. Es una fisura franca, pero algo sucia, con líquenes y musgos por todos lados. Unos cinco metros más arriba nace una fisura paralela de unos dos metros de altura, pero que dista de la que se coge al principio como unos 60 cm. No se ve que se pueda meter nada, pero como ya dije, la suciedad natural impera y será cosa de llegar y ver que se hace. Supongo que podré llegar a ella mediante un seguro muy alto, y haciendo un pequeño péndulo. Más allá sigue la fisura, pero no me preocupo mucho.

¿Quién me asegura?. Yoli había acusado el dolor de espalda, y prefería que alguna otra persona me asegurase momentáneamente. Le pido ayuda a Javi para abrir el itinerario, el cual se presta. Pero no caí que Patxi también se lo iba a llevar a algún otro sitio y bueno...se lo pisé un poco. Lo sentí de veras, porque cuando me enteré de eso yo ya estaba a lo mío. En fin, me cargo unos clavos, uñas, y Patxi me deja RURPS y algún plomo. Soy un poco gorrón, pero es que aún no estilo ese tipo de material. Empieza el baile. Pongo un camalot que no me convence mucho, y me deja algo bajo, pero bueno, para no darme la costalada, algo mala, le dejo. Aun así, prefiero poner una uña. La dispongo para que quede bien asentada y comienzo a ascender moviéndome con suavidad, poniendo la mano en la uña para que si salta, no me pegue en la jeta. Me estiro y coloco un fisurero que queda de muerte, pero no está mal probarlo. Líquenes y musgos caen arrasados por los seguros flotantes y mi propio cuerpo. Algunos caen en mis ojos y en mi boca, con una sensación de picor, y un sabor terroso que me va dejando la boca seca. Sigo intercalo pasos metiendo fisureros y friends hasta llegar donde va muriendo la fisura, y creo que tengo que hacer el péndulo. Coloco el camalot amarillo bien alto, y bien seguro para que aguante lo que venga a continuación. Tengo la fisura de la izquierda a mi lado, a una estirada de brazo, sucia, algo podrida porque parece que por ahí discurren las cataratas del Niagara en época de monzón.

¿Ya he dicho fisura a la izquierda con el lado bueno a la contra de la vista?. Vamos, que no veo nada más que liquen y musgo. Otra frase me viene a la cabeza. "Palpa neng". Empiezo a tocar la fisura para ver por donde tiene alguna debilidad. Con miedo a que me salga alguna escolopendra dormida y me pegue un picotazo, voy tanteando poco a poco por el perfil que no da cuartelillo. Para arriba, para abajo, de nuevo por arriba y....ooppsss.. la mano se cuela en un agarra bastante bueno. Calculo el friend necesario aproximado y....voila...entro bien. El friend es demasiado ancho para la fisura y las levas quedan en el casi-casi. La roca no es muy buena y me voy colgando poco a poco. Oye, aguanta, ya veo la fina fisura muchísimo mejor. No hay nada, pero nada nada para poder sortearla de manera fácil y sofisticada. Además me doy cuenta de que la cosa va desplomando cada vez más, y los movimientos son más costosos. Acuso el cansancio y la sed....La boca cada vez más llena de porquerías y arenilla, y los ojos escocidos. Pero al tran tran. Vuelvo a examinar la fisura, y otra vez...no queda más remedio. Cojo un clavo, un KB corto y lo intento encajar con una mano. Imposible, tengo que bajar un peldaño y colocarme bien para liberar las dos manos. Una a la maza, la otra sujetando el clavo. Lo coloco de la mejor manera, estirándome lo más posible. Y cuatro golpes fueron suficientes para meter el clavo hasta el ojo del mosquetón. Demasiado fácil, demasiado rápido...uhmmm, quizás me he equivocado. En fin, vamos a probarlo. Cargo el peso y el clavo se va desplazando un poco hacia abajo, hasta apoyar bien el ojo contra la fisura. No quiero sacar y meter otro clavo, creo que bastará... craaackkk.... Ay ay ay... al dejar de probar el clavo baje al estribo que estaba en el camalot, y por recolocación las levas salieron ligeramente, rompiendo un poco el filo de la roca podré. Con media leva al aire, me monto sobre el clavo. Ahora si ando eléctrico, porque vuelo y encima con péndulo. Maldita sea, estoy seguro que me he equivocado metiendo el clavo. Cambio de fisura a una más a la derecha, a unos 30 centímetros, más limpia y más franca. Veo que esta da juego a meter un fisurero, pero queda no muy bien y se atasca, vaya. Un poquito más arriba, a su izquierda hay una repisilla que puedo ganchear. Ufff...nervios....Me agarro del fisurero que ha quedado mal, solo para nivelarme lo suficiente como para llegar a la repisita y poner una uña, que queda de lujo. Directamente me cuelgo de los estribos en ella para salir de los pasos extraños, recoloco el
fisurero que ya sirve muy bien de seguro. Sigo no obstante colgado de la uña para llegar a la última sección de fisura donde vuelvo a intercalar un par de fisureros, un microfriend y...sorpresa, me he quedado sin el material adecuado. La fisura ensancha lo suficiente como para poner el camalot azul muy cerrado y sobre dos levas..Espero que aguante. Un pasito....un poco más y salir de la fisura.... uffff.... No tengo material, no tengo nada... bueno si, la maza. Lanzo la maza contra la parte más distal de la fisura y queda más o menos enganchada, lo suficiente como para hacer un pequeño bucle al cordino de esta, poner un estribo y salir. Perfecto... ya estoy arriba. Acuso la sed, el picor, el cansancio...las gotas de agua que empiezan a caer... Patxi decide no subir de segundo. Le digo que me suelte, que voy a la reunión de la vía que hice con anterioridad, y que rapelaba para quitar las cosas. Empieza a llover más. Voy quitándolo todo fácilmente, hasta llegar a la fisura que me queda a la derecha...y empiezan las acrobacias. Al final termino y está lloviendo fuerte. La cuerda se empapa, yo también, y menos mal que Yoli me trae
un trago porque si no fenezco rápidamente por deshidratación. He estado un buen rato. Recojo las cuerdas y me pongo a cubierto.

Todos están bajo techado y Paco recoge agua de lo que gotea del techo. Nos ponemos a comer, a charlar, y a contarnos las batallas. Galo tampoco ha podido terminar la que andaba haciendo con César por la lluvia. Y ya me preguntan, "¿Que tal?". "Genial, muy sucia pero chula. Tengo la boca con sabor a liquen. Hala, la vía ya tiene nombre". "Sabor a Liquen" no me parece mal nombre. Tiene su historia. La doy de A1+ (con denotada inexperiencia) y Galo me pregunta si los seguros quedan a cañón. Si, estos quedan bien, pero hay que tener algo de pericia. Seguimos comiendo, y charlando, y descampa un poco. Es hora de marchar. Nos vamos despidiendo del personal, que queda allí, y nosotros con la envidia de no poder quedar. Me confirma que aún queda gente por llegar. Pero nosotros bajamos...

Acompañados de Paco, Joaquín y sus perros bajamos por el camino que tomamos para subir. No se donde decidimos que cogíamos la bajada directa y así nos paso, que perdimos algo el camino pero sabíamos de sobra donde andábamos. Seguíamos hablando de cosas, proyectos, chistes y otras vivencias y pensamientos. Se hizo amena la bajada. Aunque yo seguía preocupado por Yoli y su dichosa lumbalgia. Ella no obstante me tranquilizaba diciendo que estaba mejor. Bueno...confianza y esas cosas.

Ya llegamos al aparcamiento de Cantocochino, y decidimos ir a Manzanares a tomar una cerveza. Lo hablamos con Paco y Joaquín que antes tendrían que pasar por el supermercado para comprar algo de comer. Quedamos en un bar conocido y salimos para el pueblo. Aparcamos
el coche y vamos al bar que es....cerrado. Nos vamos a otro conocido, sin saber como avisar a nuestros compañeros. Suponemos que pasarán por ese bar y les veríamos. Pero no fue así.

Aún después de tomar la cerveza, su amargor no podía quitar el sabor terroso que tenía en la boca. Comentando las jugadas con Yoli, seguíamos dándole vueltas a las cosas de siempre, con más cansancio pero con optimismo. Un plomo va, un cacahuete, ese fisurero, otro trago de cerveza, pinchito de jamón...pero aún persiste el "Sabor a Liquen". Ahí queda eso.

Hablando con alguien más experimentado en esto del artifo, el López, me comenta que según le digo, la vía no es de A1+ ni de coña, que al menos es un A4+ (De la nueva propuesta de graduación). A mi ya se me va la cabeza con la graduación, y prefiero que la cote él. Me comenta acerca de una vía que trato de abrir, de A5/A6 E10, hasta que se quedo sin plomo. Quiere terminarla, y pactamos volver juntos y terminar y repetir nuestras vías correspondientes. Hacer croquis, fotos, etc... Todas esas cosas que mantienen la ilusión del volver, y que nos ayudan a aguantar el monótono día a día. Y volveremos a más...

Bueno, ahí queda el discurso del pajarraco piador. Me he excedido, y llevo desde las 9 alternando curro y citación (es mágica la combinación de teclas Alt+Tab). Espero os guste, y ya os enviaré el
próximo lunes las fotos correspondientes.

Bicos e apertas.
Ivanón.

26 septiembre 2007

Los secretos del Placer

Litros de tinta intentan descubrir los verdaderos secretos del placer a lo largo de la historia de la humanidad. Hoy, en A5 Lunnis, contamos con el testimonio de Emilio y Pedro, quienes encontraron su peculiar camino hacia el placer.

(Tumoe, disfrutando de los placeres de la vida)




"A veces en la vida, no encuentras todos los alicientes necesarios para despertarte de la cama. Es horrible sentirse así. Un día dije que eso tenía que acabar y que tenía que encontrar un camino que me motivara. Paseando por huertas llegué a una librería donde vi la portada de un libro en blanco y negro que se llamaba Pedriza. Entré y le eché un ojo. Eran todo fotos de unos hippys muy raros, parecían fumaos y todo el día colgaos y sonrientes. Entonces decidí que ese sería mi camino, el de escalador.

Recuerdo que de entre todas las fotos de las piedras de ese libro, me llamó la atención la Mogoteras de peña Sirio.

Así que decidí que ese sería mi objetivo, ir y subir por ahí. Llamé a mi amigo Pedro y le propuse hacer algo diferente el fin de semana, esta vez iríamos a escalar y eso nos iba a hacer felices porque ¡ íbamos a disfrutar de la ostia !

Cuando llegamos al lugar en cuestión nos cagamos. Eso es grande y vertical. Si te caes te calzas una rebotando entre unas fisuras a modo de bola del fliper. Aún así, no nos íbamos a ir ahora.

Pedro comenzó a escalar por una fisura que tiraba hacia atrás que no veas. Le sangraban las manos como a un cerdo a medio degollar y todo pringando. Gritaba... y yo no encontraba en nada de eso algo de placer. Comencé a pensar que los del libro de La Pedriza estaban to fumaos, porque no entiendo cuál es la risa de todo eso.


Luego subí yo y me tocó el siguiente largo.

Comencé a empotrarme, que es algo así como gusanear entre dos paredes. Tenía miedo, así que me encendí un cigarro y seguí subiendo reptando como un gusano.

Cuando llegamos a la cima no vimos mujeres, ni cervezas ni nada que justificara una sensación clara de placer, pero... joder, se estaba tan bien. A pedro ya no le sangraban las manos, pero estaba muy pálido, por lo que decidimos bajarnos de una vez, pero os prometo, que despues de ese sufrimiento, estar ahí arriba, fue una sensación de placer absoluta."










21 septiembre 2007

SENTINEL 1973 (1er grado 6 sin maza)





“Hasta hace bien poco, la escalada artificial era sinónimo de usar maza y clavijas, y muy pocos escaladores de libre se aventuraban a no usarlos, excepto en escaladas cortas. En cualquier caso, el avance producido por los empotradores ha cambiado todo, y es algo que se ha extendido a ambos tipos de escalada
Los empotradores se empezaron a usar en escaladas en libre, en paralelo a las clavijas. Más adelante, y según se incrementaba la variedad de éstos aparatos, los escaladores comenzaron a prescindir de las clavijas, y no sólo para protección y aseguramiento en escaladas libres, sino incluso para muchas situaciones en escalada artificial, en lajas sueltas y fisuras medio ciegas, por ejemplo. Ciertos escaladores comenzaron a sentir que los empotras eran preferibles a los pitones desde el punto de vista estético, en la medida en la que ayudaban a preservar las vías para el disfrute de otros.

En Yosemite, la tendencia de usar pitones en lugar de empotras ha llegado más allá. Mucha gente aún lleva su juego de clavijas, a la vez que fisureros, y no cae en reparos de usar la maza. Recientemente, no obstante, se ha visto un avance hacia el uso de los empotradores, siempre que sea posible, como por ejemplo en casi todas las ascensiones limpias que ha tenido recientemente The Nose. La satisfacción de ganarse esa distinción y el nuevo reto al que es llamado el mundo de la escalada, con la posibilidad de solo usar empotradores, es un principio ético básico”
(Royal Robbins)






Todo esto comenzó en una tertulia invernal. Una noche a las tantas, en el Shallow´s Nest de Seattle, discutimos sobre la escalada artificial sin usar la maza. Es un hecho que, actualmente todo el mundo es capaz de escalar los grados 6 (Bigwall de varios días), ¿no?... así que tenía que llegar alguna manera de recuperar la excitante e incierta sensación del desafío…. ¿Acaso no iba a ser viable la alternativa de los empotradores para la escalada artificial?

Yo argumentaba esto ante el escepticismo de algunos, que me decían: “-Cuando te cuelgas de un empotrador, con el peso del cuerpo, luego necesitaras una maza para recuperarlo”. Y por otro lado, ¿Qué hay a cerca de esas delicadas situaciones en las que un retoque con la maza, o dos, significa poder continuar hacia arriba, evitando una serie enorme de rapeles? Pero mi visión es que la esencia del desafío es la aventura de ponerse en marcha, a sabiendas de que hay muchas posibilidades de fracasar, y estando preparado con todos los trucos de uno mismo, y la energía de la tarea que se tiene entre manos.

Pero como siempre, se habla mucho y se hace poco. Y hace un año algunos de nosotros intentamos una ruta larga. Finalmente fuimos Dave Anderson y yo quienes escalamos la cara norte del Rostrum (grado 5 /5.9/A2), en un salvaje día de empotradores y fisuras. Superamos de sobra nuestras expectativas, haciendo la vía sin usar ninguna clavija de las fijas en la pared, y obviando muchos de los bolts. Al día siguiente escalamos la Far West Route del Rixon´s Pinacle, la cual, aunque corta, sí tiene unos emplazamientos difíciles de empotradores. Después de aquello nos sentimos imparables, e hicimos planes, para el fin de semana siguiente, para meternos en algún grado 6, como el de la cara Oeste del Sentinel.

Esta elegante vía (grado 6 /5.9/A4) fue abierta en 1960 por Yvon Chouinard y Tom Frost. Como cuenta la guía esta audaz ruta se ha transformado en uno de los bigwalls clásicos de Yosemite, caracterizada por roca muy franca, escalada difícil y carencia de “ofensivas” secciones fáciles o grandes repisas. Y más importante para nosotros, la travesía en laja-techo expanding que da el grado de A4 a la vía, y que nosotros pensamos adecuada para los nuts. Además, como no había realmente fisuras pequeñas, no había necesidad de empotradores más pequeños del nº 1. Teníamos Stoppers y Cooper-heads, y decidimos intentarla.

A mediados de semana recibí una postal de mi compañero Dave diciendo que estaba rumbo al norte, para escalar alguna montaña por allí. Pero yo lo que quería hacer era el Sentinel, y Dave era la persona adecuada para ello. Pensé en hacer alguna otra escalada limpia, pero no sería lo mismo. Aún así tuve mucho lío en el curro esa semana y me quede en casa todo el fin de semana.

Dos meses después, en Julio, el Valle Central de California me llamaba, así que hice planes de meterme en la Oeste del Sentinel en solitario. Seguro que era algo que me iba a ocupar unos cuantos días, sin tener que someterme a las indignidades del Campo 4.

El viernes por la tarde ya estaba en la entrada de la autopista, en Modesto, con todo el material necesario para los vivacs, cuerdas, un rack completo de 15 empotras, de hasta 10cm el más gordo, y también un dedo pulgar bien estirado. Buena gente me llevó hasta Midpines, donde pasé seis largas horas sin que ninguno de los encapsulados seres que pasaban a unos 100km por hora, se dignara en pararme. Así que fue de coña verme en la base del Sentinel, exhausto y agotado mentalmente, a las 9 de la mañana del sábado.

Estaba muy cansado del viaje y del porteo, incluso con los recursos mentales bastante mermados, pero finalmente comencé a escalar, disfrutando a duras penas. Todo iba conforme a lo esperado. El sistema Barnett para escalar en solitario funcionaba con suavidad, la protección era sencilla aunque en terreno muy empinado, y yo estaba inmerso en ella. Ese primer largo me dio buenas vibraciones y me encontraba como pez en el agua.

Pero desafortunadamente el resto de la escalada no fue así. La protección con nuts fue delicada, en al menos alguna sección de los restantes 11 largos. Nada expresamente extremo, pero con una tensión que no cejaba en ningún momento.
Ese sábado, por alguna razón, me perdí en dos ocasiones, teniendo que hacer un par de péndulos para regresar a la vía. Esto lo hizo más complicado, más trabajoso, y generó mayor desgaste y angustia en mi cuerpo y mi mente. Había una buena repisa para vivac cuatro largos más arriba, y yo estaba francamente agotado. Así que pude fijar varios largos, y al menos sentir que aproveche bien el día.

Desde aquella repisa anunciada en la guía, “un delicado diedro ascendía unos 20 metros”. Y pronto llegué al principio de la “temible” laja expanding en travesía. Un amigo que había escaldo la vía con clavijas, me había dicho que este era uno de los dos únicos posibles puntos de abandono. Dos pequeños fisureros triangulados para comenzar el largo, no era un buen presagio. Afortunadamente, la cosa mejoró bastante, y el resto del largo fue un juego sencillo. Monté otra buena reunión, con empotradores colocados hacia arriba y hacia abajo, preparados para soportar un tirón en cualquier dirección, y rapelé hasta la buena repisa de vivac.


Después de una calurosa noche comencé a limpiar el largo. Cuando yumareé hasta el comienzo de la travesía, los tres primeros nuts se saltaron. No fue demasiado problemático, ya que había una solida clavija cerca, y un nut a cañón. Así que puse el jumar lo más adelantado posible, y me solté en péndulo, preguntándome cuando pararía. La clavija estaba cerca, y conforme a lo planeado el péndulo resultó como de unos dos metros. Entonces me tomé un respiro allí, unos seis metros por debajo del techo, con un montón de material sobre el jumar, con las manos ensangrentadas, y con un nuevo respeto por la expansión de las fisuras.

Otro largo con algún que otro emplazamiento delicado me llevó hasta la base de las impresionantes fisuras Dog-Leg. Sudé, empotré y también superé protegiendo en artificial, dos, “supuestamente”, largos de escalada totalmente en libre, para mayor currada y destroce de mis manos. Por suerte, el machaque de las manos no hacía la escalada más difícil, sino menos disfrutable. Al menos esta sección era lo mismo hacerla con nuts que con bongs, quizá incluso más fácil. Esto me llevó hasta una pequeña repisa en la base de dos largos de 5.8/A2, de la guía.

Tras unos 25 metros de escalada totalmente en artificial, un paso a derechas me llevó a meterme en una gran fisura poco profunda. Unos cinco metros más arriba tuve que retroceder, y bajar al petate a por los empotradores más gordos. Durante varias horas tuve que luchar con aquellas fisuras. La sección más dura de la escalada. Los aperturistas se habían ayudado de clavijas knifeblade en la podrida roca del interior, mientras yo me valía de mi único tube-chock, colocándolo una y otra vez por la parte de fuera, así como de pequeños nuts en agujeros casi superficiales del interior. Mezclándose con esto, había secciones cortas de desesperada escalada en libre, muy cerca de mi límite.
¿Por qué me había abandonado Dave? Ahora le necesitaba. Mi más viva memoria pendía ahora de un precario cerrojo de brazo, mientras limpiaba la fisura con un abrelatas, bajo el agujero dejado por una clavija, y renegando por no haber traído un nut pequeño de 1cm de ancho.

A mitad del largo, comenzó a parecerme que no iba a poder acabarlo. Desde cierto momento ansiaba encontrar un buen emplazamiento de reunión, pero los nuts no quedaban demasiado bien, así que seguía avanzando. Finalmente la fisura se estrechaba y se hacía más profunda, justo en el momento en el que se me agotaba la cuerda y tuve que empezar a usar la de izar el petate. Los empotradores iban quedando que ni pintados, y yo avanzaba pleno de confianza por ellos, aunque colocando media docena donde solo dos hubieran bastado.
Sólo llevaba cuatro largos pero ya estaba agotado. Escalé uno más y me bajé a una repisa a pasar la noche, donde metí las piernas en el petate para no deslizarme.

El resto de la escalada fue más directa. La inclinación se suavizaba, y la escalada se hacía más sencilla, pero el petateo comenzaba a ser el problema. Me pase un día entero trajinando con el sobrecargado petate y con macutos que también llevaba, durante los cinco largos tumbados que quedaban. Me pegué la pateada para bajar del Sentinel, y nueve horas de autostop de vuelta a casa. Pero merceció la pena, simplemente por el hecho de cambiar las reglas de juego, y de haber logrado la aventura en una ruta ya establecida.




Bruce Carson, 1973







Topo "Yosemite Climbs" por G. Meyers&D. Reid

20 septiembre 2007

"Mi Lada me domina" (8a) ¡Encadenada!






Pronto ampliaremos esta entrada, con fotos del domingo de encadene a friends puestos. Tanto de Juanjo como de Palan dándole.....¡Los teneis como camalots del 5!;

También colgaremos una serie de la escalada en libre de la "Norte" de la Bola de los Navajuelos...a ver si cobro y puedo revelar las diapos.




14 septiembre 2007

Vía José Ángel LUCAS (por Oscar Keemiyo) Parte I

Keemiyo en la Norte del Dru, año 1974
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En 1973, Oscar Keemiyo soñaba con una bonita vía de escalada en el Hueso. Desde la primera vez que había escalado en este risco, en la vía del Espolón del Hueso o Fulgencio (como también era conocida), la enorme placa vertical que se alza por encima del característico techo del flanco derecho de este cancho, no dejaba de venirle a la cabeza.

En aquel año, a sus 18 años de edad, Oscar (nombre con el que era más conocido en la montaña) había conseguido ser el montañero más joven en alcanzar el título de profesor de la ENAM. Su examinador, Ezequiel Conde, no pudo negarle el aprobado tras comprobar su gran capacidad de recursos. Sin apenas material, aquel dia Oscar había empotrado su maza en una grieta a modo de fisurero gigante (como reunión de emergencia), cuando el mal tiempo complicaba una escalada en la Maliciosa.


Entrando a la Sur del Pájaro con Gilito, en 1970


“Mi primer contacto con la montaña fue en 1968, cuando hice una excursión con unos amiguetes. Fuimos desde la Pedriza a las Guarramillas, y luego a Cotos, y bajamos a Rascafría. Aquello me encantó. El simple hecho de estar en la montaña, y dormir allí. El compañerismo. Vi gente escalar en la Pedriza, al pasar. Y me quedé alucinado…y me dije: ¡yo quiero hacer eso!…Poco después me apunté en el Club Rocaviva de García Noblejas, con Vitín, que era compañero de clase, y allí comenzamos a conectar con todo un grupo de gente, con el Mangas, el Gilito, con Aranguren, con Boyoyo...
Los primeros pinitos los hice con Vitín (Victor Manuel Requena). Fue en el Pantano de San Juan, con una cuerda de cáñamo que mangamos de una obra, y dos mosquetones de hierro que cogimos de las barcas del pantano. Y así, sin saber nada mas, subimos por la única vía que había en aquel momento, una que empezaba por unos buriles y cogía un diedro. La primera vez que fui a la Sur del Pájaro, fue con Vitín, con cuerda de cáñamo y mosquetones de hierro. Nos encontramos con los del Rocaviva, que fue cuando se rieron de nosotros. Recuerdo que nos decían: ¡Donde vais vosotros!.....¿De donde habéis salido?!....Como les dimos pena, nos dejaron unos budrieles y unos mosquetones más ligeros. Y así, con material prestado, hicimos la Sur del Pájaro”
(Oscar Keemiyo)


Caída abriendo el primer largo de la vía



Oscar nos recuerda como fueron los primeros momentos de su apertura en el Hueso:

“Esta vía la tenía en proyecto desde la primera vez que fui al Hueso a hacer la Fulgencio. Y la gente me decía que ni de coña, que estaba loco, que eso tenía que ser una burilada. Pero yo confiaba en que si se veían los mogotillos desde lejos, allí arriba serían más grandes, y se podría subir…
En aquella época de estudiante, me iba muchas veces solo a la Pedriza. Ese día me había ido solo, y me encontré con Marisa Montes, que en aquella época era novieta del Calavera. Hacía un día medio gris, y le pregunté que si se animaba a echar un vistazo a la vía. Fuimos solo a mirar, pero por si acaso,....me llevé el material. Entonces vi que lo más lógico era entrar por la fisura, en travesía desde la derecha. Le dije a Marisa que si me aseguraba, que iba a ver si podía llegar hasta debajo del techo. Y así fue como abrí el primer largo.
Aquello estaba musgoso (luego se limpió bastante), y tuve una caída porque se me salió una clavija, al ir éstas metidas de abajo a arriba. En la esquina final de la laja, metí dos pitones, y desde allí tiré en travesía hacia la izquierda; no seguí para arriba, sino en travesía muy muy fina… De hecho, la gente que luego hizo las primeras repeticiones, o se caían o lo pasaban muy mal.
Cuando hicieron la primera repetición Carmelo el “Espi” y Fernando Bodos, de abajo a arriba, al llegar allí, yo les estaba viendo desde abajo; y me decían: “¿Pero seguro que es por aquí?”. Y yo les decía que se fijaran bien, que había una lajita muy fina, en una zona muy lisa y a tomar por culo de lejos. Hay pones el pie izquierdo, y luego lo tienes que cambiar por el derecho. Luego hay que estirarse bastante para coger unas lajas más grandes, que te llevan hasta la reunión”.
(O.Keemiyo)



Primeros pasos del techo de la vía



Llegado a ese punto bajo el gran techo, y en vista de las pocas ganas que tenía Marisa Montes de recuperar el largo, Oscar rapeló. Estaba contento de haber terminado un primer largo de su proyecto, y la soñada placa estaba cada vez más al alcance.
Poco tiempo después regresaría al proyecto con su amigo Francisco Javier Mangas, del Club Rocaviva.

“Esta vía se abrió de esa manera, a base de ir una y otra vez, y con quién podía. Ese día solo coloqué cuatro clavijas en el techo, porque el Mangas se me puso malo.

Las clavijas que usé tienen una historia especial. Como la fisura es bastante ancha, me hice una especie de tacos de aluminio. El caso es que, antiguamente, en el metro de Madrid, había unos planos grandes, sujetos por unos perfiles de aluminio muy gordos (de casi 8mm), que se me ocurrió que me podrían ayudar a lograr superar el techo. Entonces, cuando volvía de estudiar desde Embajadores (de la Escuela de Industriales), me quedaba apoyado contra uno de esos carteles, en la parada de Ciudad Lineal, y con una peseta iba poco a poco desenroscando los dos tornillos gordos que los sujetaban. Y cuando se bajaba toda la gente del vagón, cogía el barrote, me mezclaba entre el mogollón, y salía disimulando a la calle.
Los perfiles tenían una forma tal, que salían clavijas-taco de varios grosores. En uno de los laterales les hacía un agujero con un taladro y les pasaba un cordino de 8 ó de 9mm. Con aquellos tacos es como se pudo entrar al techo con un mínimo de seguridad. Entraban muy bien, porque eran de un aluminio blando, y se adaptaban ligeramente a las rugosidades de la roca. Nunca se salió ninguno.
En total puse como 4 ó 5 clavijas de aquellas, y entonces fue cuando el Mangas se me puso malo. Estaba con muy mal cuerpo, hasta el punto de que comenzó a vomitar. Así es que nos bajamos”
(O.Keemiyo)



Escalando la Kamet del Hueso con Toñín, en 1974






La vía volvía a resistirse, pero pocas semanas después Keemiyo regresa al tajo con otro nuevo compañero: Octavio “Nano” Galante.

“Un día me encontré con el Nano, y le conté lo que estaba haciendo. El se ofreció para venir a acabar el techo, y ver que se podía hacer. A mi me pareció muy bien. Siempre he estado muy abierto a trabajar con gente diferente.
Ese día Nano quiso meterse de primero, y acabó el tramo hasta llegar a la reunión. Cuando subí de segundo, vi que había puesto un par de clavijas de las de “tente mientras cobro”. Además, como él era muy delgado, y mucho más pequeño que yo, acabé arrancándolas y me pegue un buen péndulo hasta el final del techo. Recuperé la posición con unos prusik de cordinos que se solía llevar en aquella época, al no disponer de dinero para jumars. Además, recuerdo que cuando estaba yo aun colgado, nos cayó una chupa de agua tremenda”
(O.Keemiyo)



Keemiyo (gersey azul) y Nano Galante, fuman contemplando Gredos, en 1979

Por fin habían alcanzado la base de la placa, pero después de la fuerte tormenta se vieron obligados a una nueva retirada. El techo había sido superado, y la reunión que daría acceso a la placa quedó completamente instalada con buriles. Una semana después, Oscar regresó al lugar con Antonio Ruiz. Antonio haría un primer intento de alcanzar las setas, pero voló despedido de la pared, y quedó colgado de la cuerda por debajo del techo. Cuando pudo regresar a la reunión, ambos se habían desconcentrado, así que ese día tampoco pudieron hacer nada más.

“No encontraba más gente para acabar la vía, y un buen día regresé al Hueso con mi amigo Víctor Manuel Requena “Vitin”. Con él la acabé mientras su padre nos observaba desde el Tolmo.
Le propuse ir a equipar la placa desde arriba, ya que Antonio se había caído y todo el mundo decía que era imposible…Estaba seguro de que me iban a criticar mucho por aquello, pero lo hice por seguridad.
Subimos a la parte de arriba y desde una de las setas, en la que Vitín quedó bien asegurado, bajé rapelando y asegurado, y empecé a escalar desde abajo. Fui viendo los cuatro sitios donde se podía parar a meter buriles, y ahí, con mi pequeño ramplus de la época, hice los agujeros. Si mal no recuerdo, metí dos o tres buriles, creo que dos, y los otros dos más altos solo los dejé marcados con la punta de la maza, porque se me jodió la broca. Escalé toda la placa, y como yo me había imaginado, salía completamente en libre. Bastante mantenida en el V de la época, con un paso de V superior muy muy fino, pero salía toda en libre.
Entonces, poco después, me encontré con Nano y se lo comenté. El me dijo que si no me importaba, que iba a ir con su colega Miguel y la iban a acababa de equipar. Entonces lo que él hizo, fue meter esos dos buriles que faltaban".
(O.Keemiyo)



El trazado de la vía

10 septiembre 2007

Julio García Piqueras



Esta es la web de Julio García Piqueras, el "Paraca", y familia. En ella se encuentran toda una serie de entrañables fotos de la Pedriza, de algunos de los rincones más mágicos de este lugar. Ademas se pueden encontrar un montón de fotos de sus viajes por Autralia, país en el que vivió durante casi tres décadas.
Un abrazo Julio, y mucha suerte con la web

04 septiembre 2007

Colabora: Los Galayos sin radio de emergencias

(Rescates en montaña, cada minuto cuenta) DMTM

Los Galayos llevan 3 meses sin la posibilidad de poder comunicar posibles accidentes. Por lo visto, esta situación no tiene visos de cambiar, por lo que José María, guarda del refugio, está recogiendo firmas para que la reparen o la substituyan.


Es importante que cada uno de nosotros consigamos rellenar aunque sea una sóla hoja, lo cual no es tan dificil y hacérsela llegar a la web de Vía Clásica o al Guarda del Refugio en Galayos.

Para más información, en la página de Vía Clásica se está centralizando toda la info al respecto.


Gracias por colaborar.