22 abril 2011

HISTORIA DE LA ESCALADA EN ROCA (1960-1970)

Reinhold Messner en los Alpes años 60s





Poco productivo periodo para la escalada en roca, que llevaba estancada en sus máximas cotas de dificultad desde los logros de Vinatzer, y que había visto realizada la última vía de gran clase en 1957, la Philip-Flamm.

Al margen de las importantes y primeras actividades invernales a muchas de las grandes rutas del momento, estos son los hechos más destacables del decenio:





El Pilar Freney del Mont Blanc

Se consigue la más alta ruta de escalada en roca de la cadena alpina, en este bello y vertical espolón de la agreste y remota vertiente italiana del Mont Blanc. Tras los fallidos intentos de la cordada de Bonatti (acabados en uno de los más conocidos episodios trágicos de la escalada alpina), un grupo combinado de franceses e ingleses logra vencer el deseado pilar rocoso. Los nombres, entre otros, son ya conocidos: Piusi, Desmaison, Bonnington, Whillams, Clough…





El trazado del pilar Freney




Whillans y Bonington vivaqueando durante la apertura del Pilar Freney






Americanos en el Mont Blanc

En estos primeros años de la década destaca la figura de Gary Hemming, un californiano que deambulaba por la cadena alpina, becado por su universidad en la ciudad suiza de Grenoble. Hemming tiene la suerte de coincidir con Royal Robbins, el rey de Yosemite del momento, a quién admira. Con el nuevo material venido de USA, ambos logran un trazado que endereza la Oeste del Dru, la conocida Directa Americana, abierta con fisureros, y con clavijas de aleación ligera.





Gary Hemming en Yosemite




La Directa Americana al Dru




El croquis de la Directa Americana



Y es también gracias al material traído por otro de los afamados yosemíticos, Tom Frost, y a la colaboración de gente como John Harlin y Fulton, con lo que Gary Hemming participa en otro importantísimo y bello trazado de la época: la cara Sur de la Aiguille du Fou.






Tom Frost en Yosemite




La pared del Fou


Pero quizá lo más destacable de Hemming sea su filosofía. Su adelantada percepción en cuanto a lo que la protección del medio montañoso se refiere. Máxima limpieza posible en las aperturas, y mínima información en las reseñas. Y todo con la finalidad de una mínima adulteración de las experiencias en la roca. Estos postulados germinaran pronto en las futuras generaciones.


Gary Hemming en un rescate en la Oeste del Dru





Retirada y legado filosófico de Walter Bonatti


En estos años Bonatti parece ver claro el futuro de la actividad:


“La evolución ha de consistir en trasladar al Himalaya la técnica tradicional y gloriosa de los Alpes”

Además Bonatti se mostrará contrario, de raíz, al uso de los recurridos pitones de expansión, al los que considera como adulteradores de las experiencias en las paredes, incluso a priori de que estas se produzcan (no es lo mismo adentrarse con o sin ellos). En ellos ve una completa inversión de los valores espirituales de la actividad.


“Con el hecho de emplear todos los medios necesarios para pasar a cualquier coste, el escalador está destruyendo una preciosa fuente de energía que siempre ha estado en la base de cualquier conquista humana: la fascinación por lo imposible; imposible que unido a lo desconocido le ha inspirado el sentido de la aventura.”


En parte por sus experiencias, Bonatti está desilusionado y decepcionado por la evolución del alpinismo. Pero en la montaña aun queda mucha materia prima para mantener íntegro el alpinismo tradicional.
A su retirada nos deja una de sus más grandes obras, una nueva vía eminentemente rocosa a la cara norte del Cervino, a la derecha de la clásica de los hermanos Schmid, ¡y en solitario!



Bonatti








Otras grandes rutas y actividades de la década, a destacar, serían:


La vía dell Ideale, en la Marmollada, a cargo de Armando Aste y F. Solina, en un único ataque de cinco días y sin cuerdas fijas (y solo14 buriles)


La via dell Ideale



La pared sureste del Sass Maor, aquella que hizó dar el rodeo a Solleder en 1926. Abierta por G. Biasin y S. Scalet, en el mismo estilo que Aste, y con dos vivacs. Biasin muere despeñado en el descenso.

La directa a la cara norte del Grosse Ochsenwand, en el Kalkkögel


El Spigolo noroeste o Strobel de la Rochetta Alta de Bosconero, abierto por Menardi, Lorenzi, Da Poza y Zardini, con un vivac.




Spigolo Strobel





A finales de los 60s destacan escaladores como el piamontés Alessandro Gogna, amante de los valores tradicionales de la escalada y del juego limpio. Primera escalada en solitario a la Walker de las Jorases, y autor de importante rutas como la de la Cima di Scarason, de 400m en calcáreo quebradizo y casi imposible de burilar.
Sus discípulos y paisanos Gian Carlo Grassi y Gian Piero Motti son los grandes divulgadores de su filosofía, además de fervientes abanderados, en esta zona de los Alpes Marítimos, del incipiente movimiento contrario al abuso de la tecnología moderna.




Alessandro Gogna





Otro contrario a los buriles, Reinhold Messner, comienza a dar señales de vida. Sudtirolés autor, durante aquellos años, de importantes aperturas como la salida solitaria y directa de la Vinatzer de la Marmolada, y también autor de primeras invernales como el Spigolo norte del Agner o la Solleder de la Fruchetta. Pronto será llamado a revolucionar el mundo del montañismo


Reinhold Messner