30 enero 2009

Hasta la vista...


29 enero 2009

Me bajo a por tabaco


Hace cuatro años comencé a escribir aquí. Todo era un juego, una burla hacia nosotros y hacia la gente. Comenzaba algo gamberro, y no fui consciente “del poder de internet” hasta que por una broma a un amigo, diez o quince individuos se fueron a buscar las fisuras perfectas de Piedras Rojas a Almería.
¡Menuda broma!, y es entonces cuando te das cuenta de la magnitud que puede llegar a tener esto de “colgar algo en internet”.

Desde ese momento, escribir en internet dejó de ser algo personal, para un entorno cerrado, a algo público y abierto.

Continuaron las bromas, las críticas, las fotografías y sobre todo los artículos. Ya desde un principio, tanto Kiko como yo, nos posicionamos en contra de la corriente y el concepto de "la escalada del placer”, algo que trajo consigo muchas polémicas, pero que nos definió claramente ante una tendencia que tiene mucho que ver sobre la manera de entender la montaña. También criticamos duramente los tallados en la roca y el uso abusivo del plomo, y comenzamos poco a poco a conocer y defender el uso de técnicas más limpias y menos agresivas para la roca, intentando forzar en escalada sin maza las vías de artificial clásico de La Pedriza.

Decir lo que piensas tiene ciertas contraindicaciones, como son la difamación, los insultos, y la controversia, creada por aquellos que no están de acuerdo con lo que promueves. El súmmum está en aquellas mentes, defensoras del respeto, el pluralismo y el “buen rollo” (de todos los que piensan como ellos) que van promulgando cosas como que alentamos los desequipamientos de vías de escalada. (Más de 300 artículos y no he leído ni una palabra que aliente el desequipamiento de vías, aunque sin embargo, sí he leído críticas hacia esta tendencia en alza por nuestras escuelas de escalada)

Pero ya enfrascados en esta historia, te das cuenta que lo que un día nació como un juego, como una burla personal y casi privada, se ha convertido en algo muy diferente. Ya es raro que escriba nada sobre ninguna actividad, sobre ninguna locura. No lo siento. Es muy probable que el motivo no sea otro que el que no quiera compartirla con vosotros. No me siento identificado con este “micromundo” de 17 pulgadas en el que vivís horas y horas. En el que os ahogáis por sentiros vacíos al pensar que vuestras palabras, por el mero hecho de quedar perpetuas en internet, cobren el más mínimo valor.

Este mundo está emponzoñado, y eso es algo que no os estoy descubriendo.

Siendo coherente, doy por cerrada mi etapa en esto de “internet”, despidiéndome de todas aquellas personas que he conocido gracias a este blog, y que realmente valen la pena. También pido disculpas por todos los comentarios o críticas que hayan podido llegar a ser ofensivos o crear malos entendidos.

27 enero 2009

La Civetta y Emil Solleder. 1925




Esta es la historia de la primera ascensión a una de las mayores paredes de las Dolomitas. Y la historia de Emil Solleder, un escalador alemán de Munich, Baviera, nacido en 1899. Aventurero e individualista, en su desesperada huída de la miseria de la post guerra (Primera Guerra Mundial), y a su regreso de una estancia en tierras de Alaska buscando oro, plasma todo su sentir místico en el mayor logro alpinistico hasta la fecha de 1925. La “Pared” de las paredes. La cara Noroeste de la Civetta.



Emil Solleder





La Furchetta



Tras su éxito sobre la famosa Furchetta, acompañado por Fritz Wiessner, en la que trazan una ruta de 800m de recorrido, con unos doscientos metros finales de V+ y VI inferior de la época, esta será su expresión al ver la pared de la Civetta:



“Una gigantesca catedral de roca con chimeneas heladas, batida por la descarga de piedras; de enormes proporciones y verticalidad. Una muralla imposible”








Desde Col di Lana, a donde llega solo por la imposibilidad de ser acompañado por Wiessner, Solleder queda absolutamente impresionado por la visión de aquel increíble muro natural:

“Emerge de entre la niebla una montaña soberbia. Un espectáculo irreal. Nunca he visto en los Alpes una pared como esta. Iluminada por el oblicuo sol del atardecer se ofrece verdaderamente digna del esfuerzo por conquistar su virginal belleza”





Completamente fascinado, se desplaza al refugio Coldai, donde se encuentra con F.Göbel y Gustav Lettembauer, que, curiosamente, se están preparando para ese mismo objetivo. Los tres se ponen de acuerdo y deciden hacer cordada.

En una travesía delicada del primer tercio de pared, Göbel sufre un accidente que le daña un pie, y queda colgado del vacío. Esto origina una laboriosa tarea de recuperación que les obliga a un vivac. Tras este cambia rotundamente el tiempo y se ven obligados a abandonar el intento.






Dos días después, el 7 de agosto de 1925, Lettembauer y Solleder retoman la ascensión. Göbel sigue herido. En una sola jornada de 15 horas, los dos abren la ruta. Primer grado VI de los Dolomitas. Un recorrido total de 1200 metros. Y para ello tan solo se valen de 12 clavijas. Con una dificultad en libre puro que superaba con creces a la de la época, y en un inhospito ambiente, con roca mojada y verglaseada. Un hito en la historia del Alpinismo.






“Aquí se entrecruza el bello cuento del gran paisaje romántico de la montaña, con el más duro y exaltado deporte del hombre moderno”
(frase extraída del libro “Paredes Extremas” de Pause/Winkler)





La travesía del "cristallo"






El tramo vertical tras el "cristallo"





Chimeneas finales




Y mas chimeneas...








26 enero 2009

FORMAS y GEOLOGÍA de los terrenos graníticos: ( IV - Los Bloques; las dos o más etápas )




El Tolmo es quizá el mayor bloque independiente de la Pedriza.
Rodó probablemente liberado del cordal de los Pinganillos, hace miles de años.


En las zonas en las que las aguas meteóricas percolan hasta la base de la roca viva, éstas han explotado en ella una serie de debilidades y diferencias estructurales como son: bandeado mineral, foliación, betas y venas de minerales, bordes de cristales y superficies de exfoliación, así como más fundamentalmente, todo tipo de fracturas de origen diverso.

Los granitos poseen un sistema de facturación ortogonal en malla, o diaclasado, que los divide en bloques cúbicos o poliédricos, y las aguas de la lluvia y sus resultantes escorrentías progresan hacia abajo a través de dichas discontinuidades causando una más rápida desintegración en los ángulos que en las caras de esta malla de bloques, dando lugar a la angulación de estos y su posterior redondeamiento.

De esta manera la alteración subsuperficial (subterranea) controlada por las juntas, transforma la roca viva en dos componentes: nucleos residuales de roca fresca, y una matriz de grus (arena gruesa).

El Cáliz, un buen ejemplo de piedra caballera...

Si la erosión es mas rápida que la meteorización, los núcleos residuales quedan liberados y expuestos en superficie como bloques, ya sea aislados sobre plataformas, ya sea en equilibrio precario unos sobre otros formando "piedras caballeras". Muchos de estos residuales son demasiado grandes para ser movilizados y permanecen insitu, o si carecen de soporte caen por gravedad hasta ser frenados.

Pero si por el contrario la meteorización avanza más rápido que la erosión, todos los núcleos residuales acaban reducidos a grus y desintegrados.

El transporte de la roca alterada es principalmente llevado a cabo por arrolladas difusas y concentradas, ya sean arroyos, ríos o aguas del mar, con el viento como colaborador secundario. Este proceso de meteorización-erosión o “de las dos etapas”, se puede repetir sucesivas veces dependiendo de las oscilaciones climáticas.

No obstante, existen otros orígenes para la formación de bloques como los que proceden de placas de descamación, los transportados por glaciares o los desprendidos por simple gravedad de grandes estructuras.

Bloques redondeados...



Una vez que los bloques están aislados, independientemente de su origen, sufren una meteorización marginal denominada meteorización esferoidal, ya sea en hoja fina "de libro" (de 1 a 5 mm), ya sea descamando en piel de cebolla (de 10 a 30 cm). Algunas de estas formas fueron iniciadas en el frente de alteración, o sea en una fase aún subsuperficial, o debidas a las oscilaciones de temperatura provocadas por la insolación, como es el caso del descascarillamiento de superficies.
También existen tesis que plantean como responsable de algunas de las formas concéntricas que se muestran en algunos bolos residuales, a estructuras de bandeado interno magmático, debidas a la diferente distribución de minerales durante los flujos intrusivos que alojaron las masas graniticas; u otras como las que plantean intervenciones hidrotermales internas, que penetrando desde el interior de la tierra a través de las juntas, han producido metamorfismo hidrotermal en los residuales.

25 enero 2009

"PLANETA JÚPITER" 340m. 7b (6b/A0))

PEÑA LLANA. TEVERGA (ASTURIAS)

Abierta en Abril-Mayo de 2008 por Javier Clos y Pedro Salgado, con la colaboración de Íñigo Sánchez.



1.- Situación:

La Peña Llana o Picu Siella se encuentra en el valle de Teverga. Para llegar a su base, debemos llegar en coche al monasterio del Cébrano, accesible desde las localidades de Sobrevilla – Berrueño o de Carrea. Una vez en el monasterio, podemos subir el coche hasta el cementerio, unos 200m más arriba y aparcar allí junto a una fuente o bien continuar por la pista hormigonada 1Km más, hasta que termina una cuesta muy pronunciada junto a una granja.


2.- Aproximación

A la altura de la granja sale un camino a la izquierda que baja a Sobrevilla. Debemos tomarlo hasta llegar a una fuente, donde el camino se bifurca. En ese momento, tomamos el camino de la derecha que se mantiene más o menos a la misma altura. Llega un momento en que el camino se cierra algo en una zona embarrada. Salimos entonces del camino hacia la derecha a un prado abierto, donde se puede observar la pared. Desde este prado podemos seguir una senda muy poco visible que nos lleva subiendo a media ladera hasta un pequeño grupo de rocas. Desde aquí, no hay senda marcada y llegaremos a pie de vía buscando las zonas más abiertas del bosque de avellanos, que suelen estar más cerca de la pared. (En total 30 minutos desde la granja).


(Mapa de aproximación)


3.- Material y Equipamiento.

La vía se encuentra bastante equipada con parabolts M10, incluidas reuniones, pero para completar el equipamiento de algunos largos harán falta Friends hasta el camalot nº 3 y aliens (Recomendable repetir algun friend mediano-pequeño), además de 14 cintas y cordinos.

La escalada discurre por placas en su mayoría, aunque también hay algunas fisuras. El paso del largo 4º (7b) resulta algo morfológico. A destacar por su belleza, los largos 4º y 5º(el largo de las lunas).


(Travesía llegando a la séptima reunión)

4.- Descenso

Desde la última reunión subir en dirección a la cima del pico, un poco en diagonal hacia el este, y luego a media ladera sin camino definido, hasta alcanzar la pista principal por debajo del collado. Seguirla hasta llegar al coche. (1h y 30 min desde el final de la vía)

(Finalizando el cuarto largo)


Fotos colección Javier Clos

23 enero 2009

Cuidadín este fin de semana

La Federación Madrileña de Montañismo ha mandado este comunicado por correo.

AVISO DE AVALANCHAS Y VIENTOS HURACANADOS.


Estimados amigos, es importante que en los próximos días valoréis con especial cuidado tanto las condiciones nivológicas como las meteorológicas.

en la tarde de ayer, jueves 22 de enero, el servicio de prevención del 112 nos ha notificado los siguientes AVISOS DE ALERTA:

  1. RIESGO ALTO DE ALUDES HASTA LAS 00 HORAS DEL DÍA 24 EN PEÑALARA (+2000) Y CABEZA DE HIERRO (+1900).
  2. LAS RACHAS DE VIENTO EN LA SIERRA PODRÍAN LLEGAR A 100 KM/H ENTRE LAS 15 H DEL DÍA 23 Y 00 H DEL DÍA 24.

Como muchos de vosotros ya sabréis, se han producido una serie de accidentes muy graves por lo que os recomendamos EXTREMAR las precauciones y valorar muy seriamente la cancelación de las salidas y en todo caso observar los siguientes consejos:

- Utilizar siempre el casco.

- Utilizar el piolet y los crampones.

- Asegurar pasos delicados con cuerdas.

- Valorar la capacidad de los menos experimentados.

- No infravalorar la dificultad de los itinerarios.

- Prever situaciones ante una inesperada caída.

- Consultar los partes nivológicos y meteorológicos locales y utilizar siempre ARVA, pala y sonda.





Más consejos si vas a salir por la montaña estos días (para novatos, temerarios y quienes dicen llevar muchos años en la montaña y que esto no les hace falta)





  • Antes de realizar la salida al campo debe:

    1. Consultar la predicción meteorológica y el boletín de peligro de aludes. No inicie la salida si el índice de peligro es superior a 3 en la escala europea.
    2. Adapte el recorrido a la situación de peligro prevista.
    3. Consulte las guías de itinerarios existentes y consulte a personas que conozcan la zona (guardas de refugio,…)
    4. La excursión se debe adaptar a las dimensiones y características del grupo y al material que se dispone.
    5. Debe informar del lugar y ruta al que prevea realizar el itinerario e ir acompañado/a.
    6. Al salir ponga el ARVA ( Aparato de Búsqueda de Víctimas de Aludes ) en emisión aunque parezca que no haya peligro. Compruebe, antes de salir, que los ARVA funcionen. Deberá llevar una pala y la sonda.
    7. Prevea el material necesario y téngalo en un correcto estado de mantenimiento. Lleve material de seguridad.
    8. Realice una buena planificación de la excursión: prever el itinerario, los horarios, el material necesario, la alimentación y tenga contemplados los contratiempos posibles.
    9. Se recomienda llevar un mínimo material y equipamiento para la montaña.

  • Una vez en el campo se ha de observar:

    1. El estado de la nieve: en caso de nevadas recientes se tiene que saber que con 30-40cm de nieve reciente el peligro de aludes se localizan en las pendientes más inclinadas, y que con 50-60cm el peligro es generalizado y se recomienda no salir a la montaña. De todas formas, factores como el viento, la temperatura del aire y la superficie de la nieve vieja pueden hacer que con 10-20cm de nieve reciente una situación sea crítica.
    2. La observación de caídas espontáneas de aludes durante la excursión es una importante señal de alarma que no se puede despreciar.
    3. En situaciones de calor, hace falta controlar el espesor de capa superficial de nieve húmeda. Cuanto más húmeda sea la nieve, más probables son los aludes de fusión. Clavando el bastón podremos medir el espesor de la nieve húmeda con baja cohesión.



Se tienen que observar las características del terreno:

  • La pendiente : La gran mayoría de aludes se producen entre los 30 y 45 grados de inclinación, por lo tanto se debe conocer el valor aproximado de la pendiente donde estamos.
  • La orientación de la vertiente : atención con las vertientes situadas a sotavento porque son las zonas donde encontraremos las placas de viento. En caso de calor se deberá evitar las vertientes sur, es donde se producirán con más probabilidad loa aludes de fusión.
  • El relieve : Atención a las palas regulares i zonas convexas. Un terreno ondulado evita la formación de grandes aludes.
  • La vegetación : Mientras que un bosque denso es una zona segura, en un bosque calvo se pueden producir aludes.
  • La observación del tiempo : el tiempo atmosférico puede modificar rápidamente la situación.

Durante el recorrido:

  1. Circule siempre por zonas seguras:
  2. Dorsales y cornisas, a fin de evitar aludes procedentes de zonas superiores.
  3. Zonas ventosas (situadas a barlovento), ya que siempre habrá menos nieve.
  4. Zonas de relieve ondulado antes que por zonas de gran pendiente.
  5. El bosque proporciona anclajes al manto. Es preferible un bosque denso antes que un bosque claro.
  6. Evite las zonas potencialmente peligrosas:
  7. Pendientes más verticales de las vertientes y zonas convexas , donde la tensión dentro del manto nivoso es mayor.
  8. Vertientes de sotavento , a menudo indicadas por la presencia de cornisas (posibles placas de viento).
En caso de señales de alarma:

  1. Respeten una distancia de seguridad (como mínimo 10m en el ascenso).
  2. En caso de subir o bajar háganlo por la línea de máxima pendiente.
  3. En el descenso eviten caídas.
  4. Antes de cruzar una vertiente sospechosa busque una ruta alternativa. En caso de no ser posible hágalo por la zona más alta posible de uno en uno, mientras el grupo espera en el lugar más seguro. Tápese la nariz y la boca con un pañuelo.


MEDIDAS DE ACTUACIÓN DURANTE UN ALUD

  1. Mantenga la calma e intente huir por el lateral más próximo en dirección diagonal y descendente.
  2. Cierre la boca para que no se llene de nieve.
  3. Agárrese a cualquier roca o árbol para no ser arrastrado.
  4. Libérese de esquís, planchas o raquetas para evitar quedarse atrapado/a.
  5. Si no encuentra agarradero, luche para permanecer a flote en el alud mediante movimientos natatorios contra la oleada y al mismo tiempo protegerse la cabeza de las rocas.
  6. Si permanece sepultado, es importantísimo adoptar forma de bola y tratar de salir antes de que el alud se modere, antes que se detenga en el valle, porque se endurecerá en pocos minutos.
  7. Para respirar aire, desplace la nieve con los brazos y con las rodillas e intente hacer una cámara respiratoria.
  8. Antes de moverse se debe saber en que posición se encuentra: haga gotear la saliva de los labios: Si va hacia la nariz es que se está boca abajo.
  9. Si no puede salir, no haga esfuerzos inútiles, muévase lo menos posible, respire lentamente y atienda la ayuda.

  • Búsqueda de una victima

    Inmediatamente los compañeros tendrán que encontrar la víctima lo más rápido posible. Se pondrán todos los ARVA en recepción y, mientras un miembro del grupo dirige la operación desde fuera y vigila que no caigan más aludes, los restantes empezarán la búsqueda a partir del punto de desaparición de la víctima, observando a la vez posibles indicios superficiales.

    No se puede perder tiempo yendo a buscar ayuda hasta que hayamos localizado a la víctima.
    Es muy importante practicar el rescate con ARVA; si hay un accidente no se puede improvisar.

20 enero 2009

Vía Lynyrd Skynyrd (Liner Skiner) Peña del Águila-1983

(El trazado de la vía sobre una de las increibles fotos de los Hnos. Ayuso)




Fue en el verano de 1981, y siendo yo entonces guarda del Refugio Victory, cuando acompañado por Francisco Javier Orive "Chochín", comenzamos a abrir el primer largo de la vía, hasta la reunión de la laja a pie del muro. La entrada a la vía se hizo desde la canal, por una bavaresa muy vertical pegada al filo del espolón, y que conduce directamente al desplome fisurado (nivel del vivac). Esta entrada se repite muy poco, pero es la original. De esta forma sale un largo en libre de unos 45m, excelente.





Daniel Guirles llegando a la primera reu en 1983 (foto hecha por Santiago)







Posteriormente volví con Daniel Guirles en la primavera del 83, y alcanzamos la fisura del segundo largo, a través de un compacto muro en travesía, donde metimos tres buriles. Y ahí lo dejamos...




Por esas fechas yo vivía en Arenas de San Pedro, y alrededor del 20 de julio de ese mismo año me enteré de que Juan Lupión y otros dos compañeros, se estaban descolgando desde arriba para limpiar la vía y ensayarla (en realidad esta era la segunda vez que estaban, ya que poco antes había estado, y entrando desde el vivac escalaron el primer largo hasta la reu de la laja, y se bajaron).





Al no encontrar a nadie que subiera conmigo a terminarla, tomé la decisión de ir solo, abriendo desde abajo el día 26 de julio. Las tiradas segunda y tercera las abrí mayormente en artificial, combinando también con algún tramo a libre, sobre todo en la tercera. Mi idea era la de regresar pronto con algún compañero, y con muchos más friends de los que yo llevaba aquel día, para intentar sacar lo máximo posible en libre.









A la izquierda puede verse la bavaresa de la laja, entrada original de la vía...






Una semana más tarde la vía fue repetida por Lupión, José L. Ibarzabal, Manolo Cedillo y Jesús Gutiérrez, consiguiendo hacerla en libre salvo 9 puntos de A1, según Lupión. Tres años después, en 1986, la vía fue escalada completamente en libre por Manu Beriain y Tino Núñez.






Quiero dejar claro que nunca coincidí en la pared con Lupión ni con nadie, ya que esta versión publicada y divulgada por él en el número 12 de la revista Desnivel, tergiversa los hechos gravemente al decir: "nos encontramos en mitad de la pared". Esto es falso. Además, en ese mismo artículo, se publicó una foto de alguien escalando en artificial en la vía de la Luna, cosa que no venía a cuento, y mucho menos el texto a pie de foto, pues tenía la clara intención de criticarme, confundiendo con ello a los lectores.






También dice que añadió un largo a la entrada de la vía; no es cierto. Entró a la derecha de la bavaresa original, por un corto diedro que te deposita en el vivac, donde el marca la primera reunión. Este largo tiene unos 15m aproximadamente. De esta forma, en lugar de añadir un largo a la entrada, lo que realmente hizo fue fraccionarlo en dos. Dice así mismo que añadió otro largo al final de la vía. Pero cuando yo la acabé en solitario, monté la tercera reunión en una pequeña repisa, es la primera reunión evidente y la adecuada para que corran bien las cuerdas. Está pegada a una canal-diedro poco vertical y fácil (de III grado) la cual desenvoca, a su vez, en la antecima. Esta es la salida natural de la vía, por donde yo salí ya sin cuerda.








Croquis aparecido en la citada revista...en rojo la entrada original!




Pues bien, partiendo de la misma reunión, Lupión abrió su quinta tirada en placa por el lomo derecho que forma la canal y pegado a ella. Sin embargo en el croquis que publicó en dicho número de "Desnivel", en la página 55, dibujaba la reunión mucho más alejadade la canal de lo que realmente está...




¡Seamos serios! Contemos las cosas como realmente son.




Hago escalada de dificultad y alpinismo desde 1972. También escalda deportiva, la cual acepto en todo lo positivo que me aporta, pero por encima de la dificultad pura, en si, lo que más me interesa es la aventura en una pared. Todo lo que ello conlleva. Esto, para muchas personas, lo mismo que para mí, es mucho más que un deporte, es una forma de vida. No soy un escalador de consumo, ni escalo ni pienso según la moda, pero siempre acepto toda innovación que suponga progresar, conservando unos conceptos éticos muy claros, y rectificando como todo el mundo cuando me equivoco. Creo que lo más fascinante que puede haber en la escalada es pasar por donde nunca antes ha pasado nadie. Pienso que es un error descolgarse y ensayar los largos de las vías, pues se elimina el encanto de lo desconocido. Al menos en las vías clásicas esto no se debería hacer, y menos aun siendo los tres largos de fisura.
En todo caso Lupión puso nombre a una vía que ya lo tenía puesto, y el enfoque que dio al artículo publicado por él en dicha revista, fue malintencionado y muy poco ético.






Por último aclarar que Jesús Gálvez nunca participó en la repetición de esta vía, ya que esto es un error que se arrastra desde la publicación del artículo mencionado.







Madrid, otoño de 2008.



Santiago Hernández de Miguel








Santiago en el "Balcón de las Golondrínas", la famosa reunión de la NO de la Aguja Negra, en verano del 2008.







Los Lynyrd Skynyrd...











Este y otros relatos sobre escalada en Galayos saldrán en la Revista del GAME MAGAZINE nº16

16 enero 2009

Articulo histórico sobre Pedriza (revista CAMPO BASE nº59 - Enero)


Primera parte de dos, de un repaso histórico a las placas y la escalada en adherencia. Gracias a Carlos Miranda "hijo del viento", a Talo (por su aportación a la segunda parte), a los Ayuso por sus colosales imágenes para los croquis, y a Javi "lucho" López por sus increibles fotos en el Pan de Kilo y la Matter!
La segunda parte en Febrero!

14 enero 2009

Aiguile du Fou (vía Americana 1963)




“El año 1963 es importante para Gary. Ahora tiene la responsabilidad de un hijo, y ya es hora de encontrar un trabajo estable. En Escocia conoció a un sueco que realizaba operaciones comerciales en Estocolmo, y éste lo propuso trabajar para él como gerente de exportaciones. Se trata de vender automóviles en el norte de África. ¡El norte de África! Significa viajes, aventura, aunque el trabajo sea banal. Será un trabajo fijo que le permitirá enviar con regularidad a Claude el cheque para el mantenimiento de su hijo. Una ocasión espléndida para conciliar la necesidad de mayor estabilidad con un trabajo que no conlleve el sufrimiento de la rutina. Gary escribe al señor Gutemberg para comunicarle su decisión: el trabajo le interesa mucho, se incorporará cuanto antes. Pero tiene que esperar varios meses.



No es mala idea, antes de atarse a un trabajo fijo, hacer algo interesante en la montaña.
Se pone de acuerdo con John Harbin para ir juntos a escalar en verano al Macizo del Mont Blanc. En el programa se incluye, entre otras cosas, una nueva vía de gran belleza estética en el Fou, en las Aiguilles de Chamonix. Mientras tanto, con los amigos franceses, se entrena en Grenoble. En Grenoble Gary conoce a un alpinista escocés, se llama Steward Fulton. Habla mal el francés, que no se toma la molestia de aprender. No tiene amigos.

Gary Hewing pasea por Chamonix...


Gary lo hospeda, lo lleva con él a escalar. Realizan varias ascensiones en el Vercors y en la Chartreuse, y también un par de nuevas ascensiones en el Pic de Bure y en el Rocher du Midi. Steward no es el compañero ideal para Gary, que se irrita por su holgazanería, y le reprocha su falta de participación en la preparación de las ascensiones y su escaso interés en el aprendizaje de las técnicas de uso de cuerdas y pitones. Pero es un escalador muy fuerte, por lo que Gary lo incluye en el proyecto del Fou. En junio acuden a Chamonix y suben al refugio de Envers des Aiguilles. John ya está allí con Honrad Kirch, el joven aleman perdido en el pico Gugliermina dos años atrás, que había continuado en contacto con John hasta el punto de haberse transformado en su compañero de cordada habitual. ¡Ya han subido juntos la norte del Eiger! Era la obsesión de John. Su sueño, finalmente realizado…Están en muy buena forma.



En los primeros largos de la vía


John y Honrad habían ascendido el día anterior por el corredor que lleva al inicio de la ruta; tuvieron dificultades debido a la altura de la nieve y renunciaron a causa del peligro de avalanchas. Dicen que la pared presenta tantos problemas como se pueda imaginar. Aparentemente hay un inmenso extraplomo, que no será fácil de superar. El tiempo es pésimo: la entrada de la estación lleva un mes de retraso. Y además no tienen material suficiente: les faltan pitones horizontales, RURPs y bongs, y tampoco tienen suficientes pitones normales para dejar en el extraplomo, en caso de tener que hacer un péndulo o retirarse rapelando. Por si fuera poco estalla una tormenta de nieve y no les queda más remedio que volver a casa.

Gary se marcha a las Calanques. Allí siempre hace sol, y Gary se relaja escalando tranquilamente en los acantilados que se yerguen sobre al mar azul.



Con el material previsto, tras la llegada de Frost


Regresa a Chamonix en julio con Claude y Fulton. John lo espera con Mara, su esposa. Honrad Kirch no ha podido regresar pero ha venido un viejo amigo: Tom Frost acaba de llegar del Nepal, donde ha estado con Hillary creando una escuela para los sherpas, y ambos han aprovechado para realizar alguna ascensión. Ha venido a Chamonix para pasar el verano en los Alpes, y se une a ellos con entusiasmo. Tom fue compañero de Robbins en algunas de las grandes rutas de Yosemite. Es muy bueno en escalada libre e inigualable en escalada artificial. Gran conocedor del material, ha traído un suministro de pitones de cromo-molibdeno fabricados por Chouinard, que no se encuentran en ningún sitio de Europa, y que serán indispensables para la ascensión, previsiblemente muy complicada. Son pitones extremadamente resistentes, que una vez extraídos de la fisura en que se han clavado recobran su forma original, y pueden usarse con tranquilidad en repetidas ocasiones.
Con Tom está su novia, Dorene, que hace amistad fácilmente con Claude y Mara.

Ultimo largo tras la tormenta


La vía de la cara Sur del Fou es mucho más difícil de lo que esperaban. Los cuatro alpinistas realizan un primer intento, llegan a superar el primer desplome y rebasan una fisura diagonal. Vivaquean en una estrechísima repisa. La hamaca de Steward y John se rompe, y ambos se ven obligados a pasar la noche en mala postura sobre los estribos. A la mañana siguiente llueve, y los cuatro alpinistas optan por descender.

La segunda tentativa no va mejor, aunque ascienden más rápidamente gracias a las cuerdas fijas dejadas en las partes desplomadas de la pared. También llueve en esta ocasión, y además Steward se hace daño en una mano. Nada grave, pero es mejor retirarse otra vez.
La tarde del 24 de julio, Tom y Steward vuelven al inicio de la vía con Dorene, y vivaquean debajo de la pared. Al día siguiente, por la mañana temprano, Gary y John, con Claude y Mara, ascienden a la arista sudeste de la Blaitiere; el descenso les lleva a vivaquear debajo del Fou. Allí se quedan Dorene y Claude; Mara regresa al refugio con los dos amigos alpinistas que han ayudado a transportar el material del ataque.


Los empinados muros superiores


Los cuatro hombres atacan de nuevo la pared. Suben rápidamente hasta el punto más alto alcanzado con anterioridad. Desde allí Tom supera otro difícil desplome realizando lo que John llama una “obra maestra de ingeniería”, y utilizando desde minúsculos pitones en fisuras casi invisibles hasta bongs de 10cm. Sobre el desplome hay una gran repisa, perfecta para vivaquear.
Justo cuando se han acomodado comienza a granizar. La tempestad no se calma en toda la noche. Los cuatro alpinistas está bastante protegidos con sus sacos de vivac anclados a la repisa, pero temen los rayos que estallan a su alrededor con una violencia aterradora. La potencia de la luz de los relámpagos mantiene despiertos a todos durante toda la noche, incluidas las dos mujeres que vivaqueaban a pie de pared. Antes de acomodarse para pasar la noche, ellas habían ascendido un espolón rocoso en frente de la pared y habían seguido la ascensión de sus hombres. Vieron como llegaban a la repisa, y habrían estado tranquilas de no ser por el incesante estallido de los rayos.
La tormenta amaina al día siguiente, y con las primeras luces del día, John y Gary se alternan en cabeza de cordada para completar la ascensión.



John Harlin en la cumbre de la Aguja


Han realizado una de las vías más bellas y difíciles de los Alpes, pero de nuevo Gary y John han demostrado ser incompatibles. No han hecho otra cosa que discutir y criticarse mutuamente; en el descenso han estado a punto de llegar a las manos. John acusó a Gary de haber movido unas piedras que estuvieron a punto de alcanzarle, y Gary se enfadó muchísimo (porque él está siempre muy atento para no tirarlas) y se abalanzó hacia él amenazándolo. John se dio la vuelta con el puño en alto, y si Steward Fulton no se hubiera puesto físicamente en medio de los dos, la cosa habría llegado a mayores.
Además John hizo pública la ascensión antes de salir y al regreso le estaban esperando periodistas que quieren entrevistarlos, fotógrafos, admiradores. John está en su salsa y asume todo el protagonismo.
Desde el principio, Gary era contrario a hacer pública la ascensión y no soporta formar parte del espectáculo….”

Texto extraido del libro "Gary Hewing.Una historia de los años 60" (Mirella Tenderini) http://www.edicionesdesnivel.com/fichalibro.php?id=978-84-8774-630-7



La foto clásica del libro de Rebuffat




En la entrada de la vía , primeros tramos antes del gran techo en 7



Superando el techo en forma de 7



En la diagonal del sexto largo, una de las grandes fisuras que atraviesan el muro

13 enero 2009

Nace un nuevo Blog...

EL Centinela... darle caña y cera que lo está deseando!

08 enero 2009

Zero Gully

Hamish MacInnes en su taller, primera invernal en 1957 junto a Tom Patey y A.G.Nicol




“Esta actividad en invierno es toda una expedición y solo debe ser atacada por cordadas expertas en técnicas de hielo y nieve. La primera parte del corredor presenta pasajes mantenidos y muy empinados de hielo, bajo una mínima o inexistente posibilidad de protección natural, además de estar expuesto a pequeñas avalanchas provocadas por el viento”

“Es una gran escalada, no extremadamente técnica pero las malas posibilidades para las reuniones la transforman en una ruta muy seria. Expuesta a pequeñas avalanchas”



El Zero Gully (el de la izquierda)



Estas dos referencias de las guías del Ben Nevis se refieren a la misma ruta, pese a que puedan parecer diferentes. La primera, perteneciente a la guía de J.R. Marshall, se refiere a una ascensión como se hacía originalmente, y la segunda a como se hace en la actualidad (año 1979). El tallaje de peldaños fue sustituido por las puntas frontales de los crampones, y esto supuso el gran avance de la escalada en hielo y nieve, y un “boom” de la escalada invernal escocesa tuvo lugar, acto seguido.

Las rutas más afectadas por este gran cambio fueron aquellas en las que se presenta hielo vertical como razón principal de su dificultad. De esta manera la actitud para escalar ha cambiado de la noche a la mañana, en rutas como está (Zero Gully), uno de las ocho rutas de grado 5 del Ben Nevis mediada la década de los 60´s. De esa manera, la ruta ha pasado de ser algo muy reputado a una vía seria de grado 5, fruto de esa descomposición de grandes mitos que ha sufrido la escalada invernal en Escocia. Ninguna de las escaladas actuales podrá tener el sabor del viejo estilo, un modo de hacer del que pronto nos hemos olvidado.


En el primer largo de la ruta, durante una ascension actual



Entonces, cualquier ascensión de un grado 5 era todo un evento. La “Zero” fue inmortalizada por Tom Patey en su relato “The Zero Gully Affair”. Los intentos de los escaladores punteros de la época, las retiradas, la épica, la verticalidad del hielo y las continuas avalanchas que la recorrían, contribuyó a darle aquella reputación, y amenazaba silenciosamente a todo aquel que ostentaba hacerse con ella en aquel momento. La ascensión invernal de febrero de 1957 de MacInnes, Patey y Nicol, en tan solo cinco horas, se recuerda como uno de los grandes logros de la escalada escocesa en invierno.





En la entrada del corredor en los años 70





Así pues, con bastante aprensión nos acercamos al Ben Nevis aquella noche de 1967. Jim McArtney y yo teníamos los ojos puestos en aquel corredor. Era un plan secreto y no hablamos demasiado de ello. Nuestra experiencia en grados 5 estaba limitada a el “Gorms”, en nuestras tierras de Aberdeen. Pero el Ben era mucho mayor que todo y apenas teníamos información sobre él. Estó garantizó que la subida al Allt a´Mhuilinn fuera peor de lo necesario. El camino oculto, y era sábado por la mañana cuando entrábamos casi a hurtadillas en el chozo CIC.
El sábado amaneció frío, gris y nublado. Nosotros nos levantamos a medio día en unas condiciones similares, y no era un día “Zero”. Desde que se abrió la ruta, el corredor solo había tenido una repetición anual, y la mayoría de ellas habían durado gran parte del día; así es que Jim y yo nos dirigimos a la Brenva Face para pasar un día tranquilo y comprobar las condiciones.









Terreno mixto a la salida del segundo largo





La mañana siguiente el tiempo solo era un poco mejor, sin embargo salimos pronto hacia la ruta. La tensión libraba una abominable batalla contra la indigestión del desayuno, y hablamos poco durante la aproximación. Nos colocamos el traje de faena: crampones Grivel, los “ice axes” o pequeños piolets de hielo (unos cortos de mujer de la marca Stubai) unidos al arnés por un cordino, una maza para clavijas, anillos de cordino, mosquetones y algunas clavijas, y dos novedosos tornillos de hielo tubulares. La ruta emergía sobre nosotros, pareciendo más una canal que un corredor-goulotte, allí donde la Orion Face se juntaba con el Observatory Ridge. Un primer largo fácil llevaba a una zona empinada, donde encontré una repisa desde la que aseguré de un piolet. No parecía muy fiable. Jim llegó a mi encuentro y siguió hacia arriba. Por encima se veía una rampa redondeada que llevaba a un pilar de hielo, con roca a su izquierda. En la parte alta se veía cerrado por desplomes.





El largo fue resuelto con puentes, y con pasos en hielo vertical combinados con apoyos ocasionales en la cara rocosa izquierda. La protección consistió en un cordino anudado en el hielo a unos 25 m del suelo, y un tornillo no demasiado bueno unos 7 metros más arriba. Con eso Jim alcanzó el techo. El largo nos llevó una hora aproximadamente. La reunión se hizo con un piolet y una clavija en la roca, aun así no inspiraba ninguna confianza. Mejor no tener ni la mínima caída. Vacilé con pasos cortos durante varios minutos hasta colocarme por debajo de Jim, muy tembloroso.
Me agarré a sus tobillos mientras él me colocaba el material alrededor de mi cuello, y pude observar mi largo. Parecía seguir directo hacia el empinado muro de hielo, y más arriba se perdía la imagen. Pero ahora había varios pasos entrecortados de travesía complicada, con múltiples apoyos de pies y manos en diversos lugares. Cuando pase una cornisa y pude ver el otro lado, aquello seguía muy difícil. El secreto está en no desperdiciar ni un solo golpe de piolet, e ir escarbando con la pala del piolet para agrandar el primer golpe dado, hasta formar un reborde. También es bueno estudiar mucho el color del hielo, no importa lo sutil que parezca, ya que indica zonas delicadas y huecas. Aunque seas un auténtico gorila, necesitaras toda la ayuda que puedas encontrar. Finalmente me abrí camino por donde pude, hasta alcanzar unas zonas extrañas en las que retomé en equilibrio. El primer tornillo que pusimos se nos había roto, y el segundo y último que quedaba se salió de un mosquetón que había quedado helado abierto, y callo al vació. La reunión consistió en un anillo de cinta sobre un saliente redondeado.


En una variante a la izquierda de la ruta




Jim me alcanzó y continuó de primero, por un largo de similares características. Navegó buscando lo fácil, aprovechando los huecos naturales, mientras tomaba descansos en las zonas menos verticales de nieve, en busca siempre de posibles protecciones en la roca. Por lo menos, al finalizar nuestro tercer largo, pudimos encontrar una buena reunión.

Estábamos en una buena y amplia repisa, asegurados a un bloque bastante franco. La tarde se estaba metiendo, y aun nos quedaba un largo complejo antes de salir a las sencillas pendientes superiores. De nuevo mi turno, y ya empezaba a notar el agotamiento tanto físico como mental. Tenía que superar un resalte. De nuevo un trabajo delicado para los martillos de hielo, demandando el trabajo de mis cansados brazos, o tallando peldaños por todo el medio del hielo en aparentes peldaños como jarrones, pero en los que era muy difícil pinchar. En un desesperado desenlace final, con los guantes completamente helados, conseguimos resolver las últimas dificultades.






Uno de los últimos desplomes, antes de la salida a terreno facil



El corredor ahora se tumbaba, no obstante cada tirada parecía aguardar una nueva dificultad que estaba dispuesta a quitarnos más tiempo. Uno de los largos que recuerdo, tenía un resalte de unos 7 metros de hielo, completamente hueco. Una lámina de hielo sobre la nada, sobre aire. La escalada no era difícil pero si precaria, algo parecido a subir por una gran botella de cristal. Arriba nieve, de menor dificultad, y se acabó la escalada. Ocho horas en el “Zero Gully”. Exhaustos y contentos de estar fuera.

Esto supuso el antiguo “Zero” de 1967. El nuevo (fines de los 70s) ha sido escalado en apenas una hora, prácticamente a la carrera, habiendo hecho cola para escalarlo, y sufriendo la indignidad de incontables repeticiones. A pesar de esto, Zero es una gran escalada en hielo.




Traducción del texto de Allen Fyffe del libro "COLD CLIMBS" de 1979