24 abril 2007

Primera a la Higher Cathedral Spire - 1934


Esta escalada supuso el inicio de la escalada moderna en Yosemite. Este relato apareció por primera vez en el Boletín del Sierra Club en 1934

(Gallen Rowel, 1973)



Todas las cumbres cercanas o del interior del valle de Yosemite, excepto dos, fueron alcanzadas durante la década de los años 70 del siglo XIX. Es completamente comprensible que Yosemite atrajese a los montañeros más antiguos, y más en esos días de gran promoción de sus valores naturales y paisajísticos. Valores comparables a otras zonas de Sierra Nevada, pero mucho más accesibles. No obstante, las dos Cathedral Spires siguen sin ser escaladas.

En este medio siglo que ha transcurrido hasta nuestros días (el articulo fue escrito en 1934), la habilidad natural de nuestros montañeros nativos no ha experimentado mejora alguna. Por otro lado, la técnica y el equipo si que ha evolucionado considerablemente en los últimos años. La semilla de de la tradición de los pitones, los mosquetones, el rapel, las reuniones, etc…fue plantada en 1931 en California por Robert L.M. Underhill, que fue miembro del Appalachian Mountain Club, y que tenía una considerable experiencia en los Alpes. Dicha semilla germinó a la perfección en el suave clima de California.






El mismo grupo en la cumbre de la Lower Cathedral Spire, unos meses antes de la Higher



Así es que, no es de extrañar que tres devotos de aquella tradición de las nuevas técnicas de escalada, dos de los miembros del grupo original de Underhill, pudieran ser vistos explorando las Agujas de la Cathedral durante dos días del verano de 1933, en espera de encontrar una posible ruta de escalada.
Aquel reconocimiento, así como una exhaustiva inspección de fotografías del risco, puso de manifiesto que su ascensión supondría un nivel técnico bastante superior al de cualquiera de los integrantes de la cordada. La pendiente media estimada de las cuatro caras de la aguja era de 81 grados. La total ausencia de fisuras y la abundancia de roca masiva en desplome en muchas esas pendientes, hacía presumible la necesidad diversas travesías.




Las dos Agujas de la Cathedral



Así pues, en noviembre de 1933, ayudados de un nuevo surtido de mosquetones y clavijas recién adquiridos, comenzamos nuestra escalada. La oscuridad nos detuvo en lo que llamamos “Segunda Base”, y además estábamos bastante escasos de pitones.
Una nueva remesa de clavijas llegó durante ese invierno, y, de esa manera, el 15 de Abril de 1934, un grupo formado por Richard M.Leonard, Jules M.Eichorn y yo escalamos por fin la ruta. Desde la base Marjory Bridge, Helen Le Conte, Doris Corcovan, Francis P.Farquhar (el presidente del club) y Bert Harwell, jefe naturalista del Yosemite National Park, observaban la escalada, animaban y nos fotografiaban.






El trazado de la ruta de la Higher Cathedral Spire


Pasamos dos horas gateando por las pendientes del talud desde la base del valle, mientras el grupo de mirones disfrutaba del ocio. La cordada se preparó al llegar a la base de la pared, con el siguiente material a su disposición: dos cuerdas de 12 mm de unos 40 metros de longitud y 1.200 Kg de resistencia máxima, 60 m de cuerda para descenso, de un aguante de 500 Kg;18 m de cuerda extra para anillos varios, 55 clavijas variadas, 13 mosquetones, dos mazas con sus anillos de cinta correspondientes; 3 cintas de peldaños, algo de ropa de sobra, un kit de primeros auxilios, dos pequeñas cámaras, una de video, y comida.


John Evans en el primer largo de la vía

Desde el talud hasta la cara suroeste de la aguja, una larga fisura se acababa abriendo en chimenea, y daba fácil acceso a una amplia repisa, a la que, en nuestro intento previo del mes de noviembre, apodamos como “Primera Base”. Desde este punto nuestra ruta se dirigía a un desplome, después a una travesía de cuerda por la nariz suroeste de la aguja, y que llevaba hasta la cara oeste. Aun teníamos grabados en la memoria los movimientos de Eichorn para superar esta sección, de la que bajó tras colocar dos clavijas en el intento previo.
Los doce pitones que usamos en esta parte seguían igual de firmes que hacía seis meses.
La travesía terminó en una fisura empinada de excelentes características para ser escalada, pero vertiginosamente desplomada durante decenas de metros. Sin necesidad de demasiados pitones continuamos por la fisura, y utilizamos algunos arbustos de roble como seguro hasta llegar a la “Segunda Base”, limite de nuestro intento anterior, y a la que ahora llegábamos en hora de comer.
Es algo bastante excitante el pelar una naranja mientras cuelgas en una repisa de 30 centímetros, anclado a la pared por seguridad, y observando las mondas caer directamente hasta el talud, sin tan siquiera rozar la pared.



En el L4 en la sección clave de la escalada



Después de comer nos enfrentamos a la mayor dificultad de la escalada: una larga chimenea, demasiado ancha para asegurarse, y lo es peor, terminada en un muro desplomado desprovisto de fisuras para pitonar. Pero la parte baja de la chimenea si aceptaba algunas clavijas. Una tras otra eran colocadas por Eichorn y Leonard, alternados en esta dura tarea, mientras yo aseguraba con doble cuerda. Una ingeniosa travesía de cuerda (dulfer) fuera de la chimenea, y hacia el norte, y un paso de hombros, y estábamos arriba. Diez metros de escalada habían necesitado 15 clavijas y dos horas y cuarto de tiempo total.

A partir de ahí la roca estaba mas fragmentada y la escalada era mas sencilla. Cada vez parecía más y mas cerca la victoria, en la medida en la que fuéramos moviéndonos con tranquilidad y conectásemos sistemas de fisuras. Así alcanzamos una amplia repisa, justo bajo la cumbre del pico, en la cara oeste.
Pero el bloque cimero estaba liso y no tenía ninguna fisura de anchura adecuada para el pitonaje. Fue bastante exasperante el estar a 12 metros de la cumbre y no tener manera de superarlos; y para colmo el sol se estaba poniéndo. Muy esperanzados, recorrimos la repisa hacia el sur para ver que se veía. El camino no era sencillo y hubo que gatear y superar pasos delicados, colándose por lo boquetes que dejaban algunos desprendimientos de la repisa. En la cara sur encontramos la fisura que nos hacía falta. Era casi perpendicular, demasiado pequeña para manos y pies, pero buena para las clavijas. Se usaron doce de ellas para progresar por la fisura, y no se dieron pasos en escalada libre. Llegamos a una nueva repisa e hicimos un paso de hombros, para continuar con una pequeña trepada que nos llevó a la cumbre. Allí construimos un montón de piedras y clavamos un improvisado mástil con una rama de roble en la que colocamos una bandera nacional, tomamos unas fotografías y firmamos un documento que certificaba la ascensión.





De izqui a dere Bestor Robinson, Richard Leonard (zapatillas de tenis) y Jules Eichorn en autofoto de cumbre.



El descenso fue divertido. Rapelamos treinta metros de un tirón, de repisa en repisa. Por fin sin usar los dedos de las manos, ni los pies, para apretar agarres. Nada que nos molestara excepto el ascenso de la temperatura en nuestros pantalones, según la cuerda transformaba la energía mecánica en calor, a su paso, durante los rápeles. Descendimos en 45 minutos lo que nos había costado nueve horas de extenuante escalada.






Recordando la escalda, encontramos la gran satisfacción en haber demostrado, por lo menos para nosotros mismos, que mediante una apropiada aplicación de las técnicas de escalada, resultaba factible una escalada de dificultad extrema, con seguridad. Fu una recompensa ya que, habíamos practicado a hacer reuniones y habíamos probado diversos anclajes; habíamos testado las cuerdas y las clavijas mediante caídas ensayadas directas; habíamos practicado todos juntos las diversas maniobras que luego utilizaríamos en la aguja, hasta llegar a una buena coordinación como equipo. Y el resultado de todo era conseguir que cualquier caída que aconteciese a cualquiera de los miembros del equipo, no fuera más allá de algunos rasguños o simples contusiones.




Traducción del Libro de Galen Rowell "The Vertical World of Yosemite"

17 abril 2007

Pistas de Esqui en el Valle de Tena


Horroroso lo del Valle del Tena; he estado esta Semana Santa por allí y aquello era un despropósito, lleno de coches, de urbanizaciones vulgares, de esculturas absurdas, de estaciones de esquí que van invadiendo valles, de grúas, muchas grúas, mas que en mi barrio de Sanchinarro. He visto visiones alucinantes: atascos kilométricos, lomas y collados violados por los remontes.El Valle de Tena se está muriendo, y no parece que los que tengan responsabilidad en en su planeamiento y ordenación hagan nada por evitarlo. Solo hay que ir y ver


(Correo de un seguidor del Blog que ha visitado el Pirineo, como todos los años desde mediados de los 80)


¿Están el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos vendiendo el Pirineo al negocio de la "Nieve"?



11 abril 2007

¿Qué fue del espíritu peñalaro?


(insignia club peñalara)


¿Quizá murió en 1936? Es muy probable, pero ¿en qué se ha convertido este club a lo largo de estos 70 años?

La Real Sociedad de Alpinismo Peñalara explota su historia salvajemente para sobrevivir en el presente. Historia más que legítima que se remonta a 1912 con la creación de "los doce amigos". Un nombre sencillo que explica el nexo de unión de los doce componentes, amantes de la naturaleza y la montaña. Doce amigos que en 1915 decidieron crear una sociedad abierta y cambiar su nombre a Peñalara. El Krausismo impregnaba el espíritu de esta sociedad de intelectuales.


(Francisco Giner de los Ríos)

Pero, ¿qué es el Krausismo?
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En sus orígenes, el krausismo era un sistema filosófico cuyas ideas fueron introducidas en España por el profesor de filosofía Julián Sanz del Río hacia 1847. De este modo surgió un importante movimiento intelectual krausista en nuestro país, cuya actividad e influencia se extendieron durante toda la segunda mitad del siglo xix y durante los tres primeros decenios del siglo xx.

Los miembros de esta corriente intelectual (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos. Manuel Bartolomé Cossío. Francisco de Paula Canalejas. Fernando de Castro y Rafael Altamira, Antonio Machado Álvarez, Nicolás Salmerón y Gumersindo Azcárate) formaban un minoritario grupo que estaba unido por una similar manera de pensar y que compartía unos valores comunes basados en los siguientes principios: la primacía de la razón, la defensa de la libertad de conciencia, el culto a las modernas ciencias experimentales, la tolerancia, el liberalismo, la austeridad moralista, la importancia de la disciplina y del cumplimiento del deber individual, el optimismo en la naturaleza humana, la oposición a la influencia clerical y un espiritualismo de carácter místico-panteísta que les condujo a buscar la presencia de Dios en la Naturaleza pues los astros, las montañas, las plantas, los ríos, los animales y los seres humanos eran una manifestación divina.

(De izquierda a derecha: Giner de los Ríos, Domingo, Lerroux y Armasa)


Otros elementos básicos de la ideología, de la mentalidad y de la concepción del mundo filantrópica y paternalista de los krausistas eran la afirmación de la armonía social (como un principio capaz de superar los enfrentamientos y evitar los conflictos entre grupos e individuos), el interés por facilitar la incorporación de las mujeres a la enseñanza, la defensa de la europeización del país, la necesidad de reformar las costumbres de los españoles y la confianza entusiasta en la acción educativa y pedagógica.

Asimismo, según los krausistas. la secular falla de libertades de opinión, religiosa, de expresión y de pensamiento, había impedido el desarrollo de las actividades científicas en España, y por consiguiente, culpaban a la intolerancia católica y a la Inquisición de haber deformado a los españoles. Este fue uno de los motivos por los cuales los krausistas sufrieron duros ataques procedentes del clero, de los periódicos carlistas y de los sectores más intransigentes dentro del tradicionalismo católico y ullraderechista. En cualquier caso, los krausistas siempre se mostraron como sinceros y entusiastas patriotas.

Algunas de las iniciativas surgidas en el seno del krausismo fueron la creación en 1876 de la Institución Libre de Enseñanza (un colegio privado de enseñanza primaria, secundaria y superior con unos 300 alumnos de ambos sexos que compartían sus aulas en Madrid), la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907), el Centro de Estudios Históricos (1910) y la Residencia de Estudiantes, que fue fundada en 1910 con la intención de mejorar la educación de una selecta minoría de alumnos brillantes.
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El haber llegado a estas líneas es muy loable por vuestra parte, gracias.

Si el espíritu de esta sociedad ha muerto, ¿qué les queda?. Ya no son 12 pero, tampoco son amigos.

10 abril 2007

Maripaz


Un domingo me dirigí al risco de la fuente (cerca del Indio) para escalar la vía Maripaz.



(Vía Maripaz. Dos largos: Ae, IV+)

El primer largo es una parabolada fácil en una placa vertical que te deja debajo de un pequeño techo. En ese techo te tienes que colgar de unos mini-cordinos atados a unas clavijas pequeñas. Una vez superado el techo, toca salir en libre fácil hasta la reunión. Pero estás tan encajonado en un canalizo con los estribos, que o lo haces bien o puede parecer una broma imposible de resolver.

(Intentando mantener el orden en la repisa de la reunión)


La reunión es una repisa muy buena con buenos bolts.

(Autorretrato en la reunión y a la sombrita)


El siguiente largo es un techo equipado muy bonito y aereo. Una vez cogemos la vertical hay una chapa que aleja mogollón, pero que no es problema. De ahí hay que calzarse los gatos y sobre un granito arenoso salir en libre hasta la misma cima donde hay otros párabolts

(Poco antes de salir a por el segundo largo)

(Vista de la salida en libre desde la cima)

Material necesario para hacer la vía:

Material de deportiva: 12 cintas expres, gri-gri, gatos...

Material para montar dos reuniones equipadas:

2 estribos por persona

Una vez en la cima, se desciende o destrepando por detrás o rapelando todos los techos. El destrepe es de III+, pero como te caigas te esnafras. El rapel es una pasada, como 40 o 50 metros, pero las cuerdas no se recuperan muy bien.

04 abril 2007

Qué hacer cuando no se puede escalar:

Recetar viagra.



Echar un pis.



Pelarte de frio.



5 de Abril



Continúa la paranoia. Lluvia, nieve, frío y mucho aire.




Un vídeo de Salto Base desde el Urriellu...



Hechizo para parar la lluvia

SE NECESITA: Un baul (fuente) con muy poca agua, una toalla, 2 velas blancas y otras dos azules, incienso a preferencia, el circulo de ravenwolf si deseas.


Encender las velas y e icienso, luego de haber colocado esto frente a ti y al lado del baul con agua formando un circulo al rededor de este con las velas.
Recitar:

''Agua de los cielos,
Rregresa de donde viniste,
No nos atormentes con tu presencia,
Esto es verdaderamente trizte!''

- Ahora succiona el agua con la toalla, y recita mientras

''Como el agua de este plato
Vete ahora,
¡ De inmediato ! ''

- Escurre el agua en una pileta o fuera de tu casa. Ahora seca la toalla con una plancha o secador de cabello diciendo
''Vete de aqui,
No vuelvas mas
Vete de aqui
De ahora en más!!''

Eso es todo, ahora, guarda la toalla hasta que pare la lluvia. Recuerda apagar las velas, el incienso y cerrar el circulo!!



6 - 7 de Abril

El tiempo sigue siendo un asco. Intentamos el puente de los pollos, pero comienza una intensa nevada con mucho aire, luego agua, luego tormenta y para abajo sin hacer nada.

(El cruce de los cuatro caminos)



(Claypool freak out ritmic)




(Chicken Brigade)






Y esque no dio cuartelillo la Semana Santa con tanta lluvia, nieve y aire.