31 octubre 2006

SALATHÉ WALL

Robbins se acerca al "Half Dolar" durante la apertura

La Nose de Harding es la línea más audaz para escalar el Cap. En cambio, la Salathé es la más tortuosa; travesías, diagonales, e incluso rapeles, abundan en su primera mitad. Pero la clave de esta dureza reside en su trazado: la más magistral de las líneas de debilidad de la pared. En opinión de muchos de los más importantes escaladores, esta es la más grande de todas las rutas de escalada en roca del mundo. Un gran porcentaje de la escalada es en libre, de gran nivel, y sobre un granito excelente. Mientras en la apertura de la Nose se utilizaron 125 expansiones, en la Salathé solo se usaron 13, y todas en la parte baja. El compromiso de la ruta estuvo a medio camino entre las tácticas clásicas de asedio y los nuevos estilos y conceptos alpinos. Durante la apertura las cuerdas fijas fueron desplegadas solo hasta el primer tercio del trazado. Dos miembros de la cordada, Tom Frost y Royal Robbins, regresaron a la pared un año después, para realizar la primera ascensión de la vía de un tirón, y sin cuerdas fijas. Este artículo apareció originalmente en el Américan Alpine Journal de 1963.

(Galen Rowell, 1973)



Nuestros músculos se tensaban cuando escuchábamos el barrido del viento en la pared. Segundos después éramos fuertemente abofeteados por una feroz ráfaga de fuerza increíble. Una y otra vez, controlábamos el estado de nuestros fenomenales sacos austriacos de vivac, ya qué, sin ellos, estaríamos completamente expuestos a la intemperie de los elementos. Las brutales ráfagas se alternaban con períodos de calma, momentos en los que la lluvia hacía acto de aparición. El drenaje natural de la pared se ordenaba, y una potente ducha acababa cayéndonos encima. Esta tempestad estuvo azotándonos durante cinco interminables horas, de aquella noche de mediados de Octubre de 1962. Tom Frost y yo, nos encontrábamos acurrucados sobre una larga pero estrecha repisa, a unos 800m de altura sobre la cara suroeste del Capitán, también conocida como Salathé Wall.
Joe Fitschen abriendo el L2

Tom Frost durante la apertura


La razón por la que nos encontrábamos en aquel desagradable lugar, y a esas intempestivas horas, estaba directamente relacionada con los hechos acaecidos el 12 de Noviembre de 1958. Aquel día, Warren Harding, Wayne Merry y George Whitmore completaron la primera ascensión de la cara sur del Capitán, y abrieron una elegante e impresionante ruta directamente sobre la “Nariz” de este monolito. Para ello usaron 900 metros de cuerdas fijas, varios centenares de pitones, 125 bolts, y 45 días de escalada, divididos en varios ataques, y durante un margen total de un año y medio de duración. Dos años después, cuatro jóvenes de California, Joe Fitschen, Tom Frost, Charles Pratt, y yo, realizamos la segunda ascensión, que por otro lado, puede ser considerada como una primera de carácter especial, ya que fue la primera vez que se subió la ruta de manera continua, durante siete días enteros. Y fue posible gracias a la información sobre la primera, y a la utilización de los bolts colocados por Harding y sus compañeros durante la apertura.

Chuck Pratt y Royal Robbins en la "Heart Ledge" durante la apertura


La Salathé Wall está claramente separada de la cara sureste del Capitán por la “Nariz” de éste, que sobresale audazmente sobre el valle de Yosemite. En Septiembre de1961, Tom Frost, Chuck Pratt y yo, hicimos la primera ascensión de la Salathé. Este enorme precipicio recibe su nombre en conmemoración al gran pionero de la moderna escalada en roca estadounidense, John Salathé. Nuestra ruta comienza a unos 30 metros del comienzo de la Nose, y atraviesa hacia el oeste para buscar la Hollow Flake Ledge (Repisa de la Laja Hueca), a una altura de unos 330 metros, y desde donde alcanzaríamos la cumbre del Cap, mediante un recorrido bastante directo. A pesar de que la primera ascensión de la Nose supuso un asedio prolongado (mediante la utilización de centenares de metros de cuerda fija), nosotros trataríamos de abolir tales métodos en lo posible, con el fin de aumentar la aventura con, al menos, una moderada dosis de incertidumbre. Nosotros teníamos ya perfectamente claro que si se dedica el tiempo suficiente, cuerdas fijas y bolts, y grandes dosis de determinación, cualquier sección de cualquier pared rocosa podría ser escalada. Para eliminar esta certidumbre que nos apagaba el júbilo de la escalada, decidimos realizar un intento, dividido en dos fases. La primera duró tres días y medio, y nos llevó por toda la travesía hasta la Lung Ledge (Repisa del Pulmón), a casi 300 metros del punto de partida. Desde allí descendimos al suelo por cuerdas fijas, para regresar pocos días después, a terminar la escalada en un intento extremo. Subimos a prusik, quitamos las cuerdas fijas, y subimos hasta la cumbre después de 6 días de la escalada mejor recompensada que hayamos hecho jamás. En conjunto, y después de 9 días y medio de escalada total, pusimos 484 clavijas y solo 13 bolts.

Chuck Pratt abre en bavaresa el largo que lleva a la "Hollow Flake"

TM Herbert encara una placa de 5.9

En Septiembre de 1962 (con Pratt en la mili), Frost y yo regresamos a la pared, junto a TM Herbert, para intentar escalar la vía de un tirón (Yvon Chouinard y Steve Roper hicieron un intento la primavera del 62, pero, después de un prometedor comienzo, tuvieron que renunciar debido al nefasto y extenuante acarreo de petates).
Al ser finales de mes esperábamos buen tiempo, pero sufrimos unos dos primeros días muy calurosos, más propios del mes de Julio. Además, yo había contraído alguna enfermedad que me hacía sentirme completamente extenuado ante pequeños esfuerzos. Al final del segundo día llegamos a vivaquear a la Hollow Flake Ledge. Nuestro punto máximo alcanzado estaba a unos 400 metros de altura, o sea cerca de 100 metros por encima del vivac.


TM se da la "Hollow Flake crack" (5.9)


El cielo comenzó a ponerse oscuro poco antes del anochecer, así que, según nos dormíamos, implorábamos a cualquier deidad meteorológica que hubiera para que mandase agua a nuestros desecados cuerpos. Cada vez que aparecía alguna nube aparente sobre nosotros, abríamos nuestras bocas y sacábamos las lenguas para recibir cualquier gota que cayese. Pero no hubo que esperar mucho para que nuestros ruegos fueran más que satisfechos. Incluso, a riesgo de ser malvado, yo diría que el dios de la lluvia no se demostró como un juez ecuánime al atender nuestras peticiones verbales. Aquella noche, en cosa de pocos minutos iba a caer un espesor de cuatro dedos de granizo sobre la repisa.
Y nosotros allí, cogiéndolos a puñados, llenando nuestras resecas bocas con ellos; y tragando lo más rápido que podíamos. El agua comenzó a chorrear con fuerza por la pared, y nosotros a lo “Charlie Chaplin” por la repisa, corriendo para llenar nuestros recipientes de agua. Pero solo conseguíamos un líquido diabólico lleno de sedimentos y de malísimo sabor. El violento aguacero continuó durante toda la noche, y fue acompañado de brillantes destellos eléctricos con sus consiguientes truenos, que reverberaron todo a lo ancho y largo del valle. Fue excitante, aunque completamente imposible para descansar.

Pasamos durmiendo la mayoría del día siguiente, que salió bastante bueno y soleado. Estábamos agotados físicamente, y completamente indispuestos para la escalada. TM Herbert comenzó a sufrir un mal similar al mío, pero nos consolamos pensando que un día completo de descanso e hidratación, serviría para recuperarnos y poder acabar. Desafortunadamente, la mayoría del agua que recolectamos de la pared la noche de la tormenta, estaba pútrida e imbebible.
La cuarta mañana apenas sentimos mejoría, así que decidimos descender. Esto requeriría varias horas de metódico y precavido trabajo, y necesitó de un enorme péndulo desde nuestro punto máximo alcanzado (a unos 425 metros de altura) para recuperar la distancia horizontal hasta la Lung Ledge, desde donde podríamos rapelar hasta la Heart Ledge, y de ahí al suelo.

El siguiente intento de hacer el primer ascenso continuado de la vía, llegó en Octubre. TM había regresado a la región sur de California, así que Tom y yo estábamos solos. En esta ocasión reduciríamos al mínimo todos los posibles riesgos, y entramos con la mínima comida, agua y material. De agua solo 15 litros, cuatro de los cuales estaban ya en la Hollow Flake Ledge desde el intento anterior. La experiencia nos había demostrado que podríamos conseguirlo con esa cantidad. De pitones solo llevábamos 60, y de mosquetones 50, además de un buen suéter para el frió cada uno, y un buenísimo y ligero saco de vivac “Sporthaus Schuster”. Llevamos la cámara de fotos esta vez, pero dejamos abajo el kit de bolts.


La mañana del 10 de Octubre comenzamos la escalada. El cielo estaba despejado y la temperatura era fresca. No había ni rastro de las lluvias pronosticadas. Pero avanzada la mañana, fragmentos y formaciones de nimbo-estratos comenzaron a moverse velozmente desde el sur, y dio la impresión de que el Departamento de Meteorología, que no había dado en el clavo con la previsión de lluvias, acertaba finalmente.
Según las nubes nos iban cubriendo hacia el norte, Tom se daba muy habilidosamente los largos difíciles de una zona lisa en la que habíamos colocado los 13 bolts en la apertura. El uso de bolts en esta sección fue originalmente reducido mediante tramos de escalada en libre en placa, y una parte de un pitonaje bastante delicado y desquiciante para los nervios.



Acercándosea "The Ear" durante la apertura


Según se iban espesando las nubes escalábamos el ya conocido como “Half Dólar”, y llegábamos a las “Mammoth Terraces”, a 300 metros del punto de partida. Después destrepamos unos 15 metros y rapelamos unos 50 hasta la “Heart Ledge”, en la base de una enorme concavidad con forma de corazón, una de las formas más evidentes y características de toda la pared. Desde allí lideré el siguiente largo que lleva hasta la “Lung Ledge”. Y después vino un emocionante péndulo por parte de Tom, seguido de una fisura de unos 40 metros, que luchó empotrándose hasta llegar a la “Hollow Flake Ledge”. Este largo fue dado, en el intento anterior, por TM Herbert, del mismo oscuro modo en el que yo la escalaba ahora, de segundo. La aparición de la lluvia era inminente.

Saliendo de "The Ear", en la apertura


Para nuestra sorpresa, no llovió aquella noche. Ni tan si quiera por la mañana, con todas las nubes que había. No encontramos ningún impedimento debido al calor, así que nos forzamos a beber agua para aligerar peso. Después de varias horas de mezcla de escalada en libre con artificial, llegamos a la “Ear” (Oreja), una laja que nos había ocasionado grandes dificultades y retraso durante la apertura. Una espantosa formación que tratamos de evitar en un infructuoso intento de varias horas, pero que atacamos directamente al final. Ello supuso técnicas de escalada en chimenea para avanzar horizontalmente por detrás de la laja, con toda la abismal caída viéndose por la abrupta abertura de su fondo.


Abriendo la chimenea final de llegada al "Cap Spire" (5.8)


Tom escaló muy tranquilo este angustioso largo. Solo dio algún grito de terror que otro, y algún gemido de horror. Después pitoné durante casi 50 metros hasta una pequeña repisa, y seguidamente vino una durísima fisura de empotramiento, que nos llevaría a la base del “Cap Spire”, una laja de casi 30 metros de longitud que se separa ligeramente a modo de gendarme. Un buen chaparrón y fuertes vientos nos azotaron en esta sección, y todo parecía indicar que la escalada seguiría en la misma línea. Y así fue, escalamos en chimenea hasta lo alto de la aguja, y desde allí lideré unos 20 metros del siguiente largo. Pasamos la noche en lo alto de la aguja, a 550m de altura. El cielo estaba repleto de nubes, y un fuerte viento soplaba desde el sur, pero por segunda noche consecutiva, nos libramos de la lluvia.

El "Cap Spire"


El día siguiente continuó con ese tiempo, Era excelente para la escalada: fresco y estimulante aunque amenazador, pero solo amenazador. Al anochecer del tercer día habíamos alcanzado 750 metros de altura sobre la pared, y nos enfrentamos a una importante decisión. Podíamos rapelar 40 metros hasta una buena repisa de vivac, o intentar seguir de noche hasta la “Sous Le Toit Ledge”, a unos 20 metros en horizontal, y sobre una panza, lo que requeriría un largo complicado (péndulo incluido).

Chuck Pratt abre la fisura tras el Cap Spire


Después de valorar fríamente todos los factores, decidimos continuar escalando. Y fue acertado, ya que comenzó a lucir una hermosa luna llena tras las nubes, que evitó el uso nuestros frontales, casi en todo momento. Así llegamos a la repisa, a eso de las 11:30 pm, y nos dispusimos para un frió vivac. Los fenómenos atmosféricos aun presagiaban nieve o lluvia, y con todas aquellas nubes llegando desde el pacífico, no tardarían mucho en llegar las precipitaciones. La cuestión era: ¿cuanto tiempo se demorarían?


En "The roof"


En la mañana del cuarto día escalamos un enorme e interesante largo, para llegar a un desplome de unos 6 metros que habíamos llamado “The Roof”. Sortearlo supuso una cadena de escalones, desplomados unos sobre los otros, y trajo algunos de los momentos más agotadores y espectaculares de toda la vía.
Por encima aguardaban unos 60 metros de pared, de desplomado muro somital. Su escalada fue toda en artificial, muy dificultosa en algunas partes, y muy lenta. Durante todo el día, el viento sopló en fuertes y continuas ráfagas. Podíamos ver moverse los árboles del fondo del valle, como si de un pastizal o de las espigas de un trigal se tratase. Sobre estribos en las reuniones, éramos violentamente zarandeados a uno y otro lado. La situación nos impedía pitonar desde los peldaños altos de los mismos.

Un desplome de los últimos largos


Al anochecer nos encontrábamos en la “Thank God Ledge”, justo a tiempo de prepararnos, para la lluvia que el viento lanzaría contra nosotros durante toda la noche. Justo antes de amanecer algo de nieve precipitaría sobre la repisa, mientras en la cumbre, 90 metros más arriba, un espesor de casi 10 centímetros tapizó la superficie.
Por la mañana nos tuvimos que obligar a nosotros mismos a salir del saco. Con un considerable esfuerzo comimos algo, y bebimos un poco de agua. Las precipitaciones habían cesado y la tormenta se marchaba hacia el sureste. Entumecidos, escalamos muy lentamente.


Tom Frost comienza a abrir "The Head Wall", durante la primera ascensión


Según terminábamos el primer largo el sol comenzaba a brillar sobre nosotros, y una gran ventana se abría en el cielo. Según se fundía la nieve superior comenzaron a formarse grandes chorreras pared abajo, y Tom fue alcanzado por un trozo de hielo. El último largo fue como un clímax para el conjunto de la escalada. Durante la apertura, fue Chuck Pratt quién dio este largo. Ahora me tocaba subirlo a prusik, y petateando, pero Tom pudo subir disfrutándolo; maldiciendo y alabando las poco comunes facultades y el talento de Chuck.


En plena "Head Wall" durante la apertura


Muy cerca de la cumbre



La escalada terminó con un tiempo magnífico. Con diferencia el mejor día que hemos disfrutado nunca en el valle de la Sierra. El aire era fresco, pero la incidencia directa de los rayos solares era cálida, y muy amigable. Toda la parte alta de la comarca estaba blanca de la reciente nevada, y las partes altas del valle estaban cubiertas por medio palmo de espesor. Miraras a donde miraras, por lejos que fuera, cada pico o monte se recortaba elegantemente sobre el oscuro azul del cielo. Todos nos sentíamos verdaderamente pletóricos de espíritu, según descendíamos, a través del bosque, hasta lo hondo del Valle.

(ROYAL ROBBINS, 1962)

Dani en la R3 de la "Sueños", y continua!

Los primeros largos de la via, durante la apertura en 1983

Daniel Sanz continua en su intento de escalada en solitario de la vía "Sueños de Invierno". Ha terminado el tercer largo y ha fijado cuerda a la R3. Hoy dedicará el día a descansar de la deslomada que le ha supuesto el desplome de tres largos.

Hasta ahora la impresión de la vía es de tener una muy laboriosa clavada, sobre unas grietas y fisuras bastante expanding, y con numerosos gancheos. Las reuniones están muy deterioradas , debido, sin duda, a los años que hace de su apertura, en 1983.
El mal tiempo y el viento que ha sufrido en los días pasados, le hacían girar colgado cual chorizo de cantimpalos, dificultando enormemente la clavada, y favoreciendo su curación…

Mañana ascenderá a la R3, y desde ahí continuará su progresión sin bajar al suelo. A partir de este punto vivaqueará en su hamaca modelo “peep show”. Si puede, acabará en la cumbre, con un último vivac-festejo, en el que procederá a la petición de mano de la doncella neumática que le acompaña: manoli…

¡MUCHA SUERTE DANI, Y QUE EL TIEMPO TE ACOMPAÑE!
ESTAMOS CONTIGO

29 octubre 2006

Vídeo del Espolón Geta (by Nikon Bro.)

Espolón Geta

25 octubre 2006

Noticias desde el Urriellu.


Vientos de 150 kilómetros y un mal tiempo continuado hacen que Daniel Sanz haya bajado de la vía. A la espera de una mejora de tiempo en el refugio, Dani nos cuenta sus experiencias:

"He conseguido escalar los dos primeros largos y estoy muy satisfecho. Del tercero me tuve que descolgar de un par de uñas para llegar a la reunión en mitad de unas enórmes ráfagas de viento. Además el desplome es brutal y se mete todo el aire por ahí y hacía que me separase una burrada de la pared."

"El primer largo tardé en completarlo 6 horas y será de A3. El segundo tan sólo 7 horas y tambien de A3 al igual que el tercero. Esto me ha animado bastante pues considerando las 9 horas reseñadas por cada largo en algún croquis, pensé que se me daría peor."

"Las reuniones son malísimas. 2 o 3 buriles oxidados y un espit oxidado. De momento estuve durmiendo en la primera reunión con todo triangulado y esto lo unía con la cuerda estática a la segunda reunión, también triangulada. Cuando entraba el viento la hamaca comenzaba a volar y ahí es cuando realmente se pasa mucho miedo. Silvia (Vidal) la hizo y bajó diciendo que habría que reforzar algunas reuniones. Yo sólo llevo 4 espit, por lo que los pienso reservar para reforzar las reuniones de arriba por si hiciese falta."

"Ya han caido las primeras fiestas con la Manoli, la bola de espejos y más gente. Como llegue a Rocasolano se va a enterar "el Paca" de lo que es una verdadera fiesta jajajaja. Llevo una buena botella de vino para celebrarlo y música ochentera"

Posiblemente el viernes, si el tiempo lo permite, Dani salga del refugio al Picu. Está animado y con una buena dosis de coco y motivación aunque sabe que los largos técnicos están por llegar. "La vía es de mucha falca, pero se pueden superar muchísimos tramos gancheando."


Próximamente más noticias.


20 octubre 2006

Esquizofrénesis 1981 (por Santi Llop)


¿Vamos a escalar?

· ¿Vamos a escalar?

o Vale, tengo muchas ganas!!

· ¿Qué te parece una fisura muy guapa que he visto?

o Vale, molan las fisuras!!

· Habrá que abrirla!!

o Bueno, no será la primera vía que abro.

· Tendrá musgo probablemente

o La aventura es la aventura, ya la limpiaremos.

· ¿En libre?, porque si no nos dará tiempo.

o Lo intentaré. A ver si estoy a la altura.

· Pero sin maza ¿hace?

o No hay problema, me encantan los fisureros y los excéntricos. Y de paso nos ahorramos un montón de peso.

· De acuerdo. Te paso a buscar el sábado a primera hora ¿vale?

o Muy bien, pero lleva tu las cuerdas, que yo ando escaso de material.
(diálogo entre Paco Aguado y Santi Llop)


Un diálogo como este no es extraño hoy en día. ¿O tal vez sí? Creo que peco de idealista. Tengo tan claras las ideas que pienso que todo es evidente. Pero la realidad está ahí afuera como reza una frase hecha. Y lo cierto es que actualmente pocas vías se abren desde abajo. Además, de las pocas vías que se abren desde abajo solo algunas lo son en libre. Y abrir sin maza, ni expansiones ya es comparable con aquello del mono verde. Por lo tanto decir que esta conversación se llevó a cabo a principios del año 1981 es convertir al mono verde en cuestión en una especie en vías de extinción.

Cierto es que éramos jóvenes, que descubríamos una manera nueva de afrontar la escalada y que nos complacía mucho más, a pesar de ser mucho más exigente.

El libro de Meyers era nuestra Biblia. Pero todo pasaba por el filtro de un idioma y un sistema político diferente. No teníamos el material de los yosemíticos en cuestión y hacíamos de nuestra capa un sayo para suplir las deficiencias. Echábamos mano del reciente 68 y hacíamos del slogan la imaginación al poder nuestra principal máxima para aprovecharnos del poder de la imaginación. Una tuerca con un cordino era un excéntrico, si no había otra cosa se empotraba un nudo, y así hasta sacar yogur de la masa gris del cerebro.

No solo había cambios en el material, también en la manera de vestir. La consigna era esconder los “rociatore” y ponerse un chándal con rayas en el lateral o un pantalón blanco para marcarse el reto de bajarlo impoluto.

Como me comentó un amigo en ese tiempo:
Cuando estás pillado y miras hacia abajo ves la pernera del chándal con sus rayas paralelas. Y piensas: “con lo que molan estas rayas como me voy a caer” y con un golpe de gas te das el paso.
Personalmente a mí nunca se me ha pasado este pensamiento por la cabeza, pero estábamos acostumbrados a no caer por razones históricas y sacábamos fuerzas y recursos de vete a saber donde.

Revolviendo entre antiguos papeles descubro la cuartilla de un bloc de notas con un croquis. Tiene pocas referencias, pero un gran valor histórico.

Croquis original

A primera vista destaca la diferente graduación de la dificultad respecto a la actual. Ello se justifica por las circunstancias de la época. Se utilizaba la antigua escala de graduación cerrada, donde VIº equivalía a decir extremadamente difícil (ED) y no había nada más difícil. Por lo tanto, con la modestia que nos caracterizaba, no íbamos a ser nosotros unos jovencitos los que enseñarían a las grandes glorias lo que era la dificultad extrema. Y ahí están, todas las vías de ese tiempo, con sus V+, que eran lo más pero sin pasarse. Muchos de esos V+ actualmente son 6a, 6b, 6c e incluso algún 7a. Así que cuidadín!! con los V+ de principios de los años 80, que pueden dar un susto al más pintado.

Mucho podría estar dando la vara con batallitas, pero reflexionad sobre la evolución de la escalada. Hace 25 años con pocos recursos y mucha ilusión se inició un cambio que hoy en día aún dura. Pero ¿en que ha evolucionado la escalada en los últimos 5 o 10 años?, ¿en nuevos materiales?, ¿en más dificultad?. ¿No se estará confundiendo el fin y los medios?. Comparadlo con el comunismo. La teoría del sistema comunista es buena, prácticamente todo el mundo lo reconoce. El problema es como llegar a esa utopía, para ello se ideó la dictadura del proletariado, que ha demostrado ser un fracaso en su aplicación.

Poniéndolo clarito:
Para poder incrementar el nivel de dificultad que se supera se equipan las vías desde arriba con muchos seguros fijos y así centrarse en el tema concreto de la dificultad. Este seria el medio para subir el nivel de dificultad.
El fin no es otro que poder ascender sin necesidad de tantos seguros, ni de que estén colocados previamente. Claro está que en un nivel de dificultad inferior, pero esa es la regla de cualquier sistema de entrenamiento y así se debe plantear
Un maratoniano hace carreras más cortas a mayor velocidad para incrementar el ritmo y rebajar su tiempo en la maratón. Un esquiador de montaña hace esquí de pista para mejorar su técnica. Y así un largo etcétera con muchos deportes.

Para no vernos abocados a la caída del muro de Berlín de la escalada libre habrá que ir con cuidado con la dictadura deportiva (léase: dictadura del proletariado de la escalada deportiva).

Sin noticias de Dani.

-Aún seguimos sin recibir noticias de Daniel Sanz. El escalador, que emprendió su aventura en solitario a través de la pared Oeste del Naranjo de Bulnes por la vía "sueños de Invierno", lleva víveres como para aguantar 20 días, posiblemente prolongables a 25 conociendo su capacidad de sufrimiento y aislamiento.

-Con total seguridad, deberá de permanecer bloqueado en su hamaca durante 7 o 9 días. Esto significa una prueba psicológica incuestionable, dado que es probable que lleve ya varios días en la misma situación y solo.

"Daniel bailando un baile regional con Manoli, su compañera en Sueños de Invierno"

-Se preveen fuertes lluvias y vientos de más 60 km/h. para toda la semana.

19 octubre 2006

Pepe Guerrero y el MIDI



Pepe en la Muralla del Pombie



Pepe Guerrero puede que sea uno de los escaladores madrileños que mejor conoce los secretos de esa compleja catedral pirenaica, de la escalada en roca, que es el Midi D’Ossau. Escaló fundamentalmente durante la década de los 70, y colgó las cletas justo cuando comenzaron a aparecer los primeros pies de gato. Con estos relatos podremos viajar en el tiempo, y recordar una época en la que las cosas, aun se hacían de otra manera.




“A mi me gustaba mucho leer. De mi panda de colegas era al que más le gustaba. Cada libro que caía en mis manos, me lo machacaba…Me acuerdo de que Santiago Pino traía carpetas con artículos que no se de donde sacaba, de revistas y libros italianos. Eran traducciones del Bonatti, o de Comicci. Yo sabía vocabulario y los traducía. Me acuerdo de uno de Bonatti contando su solitaria invernal a la Comicci-Dimai de la Cima Grande de Lavaredo. De Bonatti solo sabíamos que existía. Y que era dios. Y no sabíamos más”.






La Muralla del Pombie


“En aquella época vivíamos de un croquis dibujado en una servilleta de un bar. Y con eso funcionabas. Vivías de las historias que te contaba la gente que había escalado mucho. Eso era lo que te picaba. O te enterabas de alguien que había hecho la vía que tú querías escalar, y te carteabas con él, y te mandaba el croquis, y con eso ya soñábamos y flipábamos con el largo de VI. Y con ese croquis nos meneábamos, e íbamos en busca de la escalada. Y el croquis estaba durante la escalada, y _ ¡pásame el croquis!, y el croquis pasaba por los huevos de todos, arrugado por los bolsillos.
Ahora voy a una tienda a ver guías y digo: _ ¡La madre que me parió!, hay una cantidad de información brutal. Se ha pasado de nada a todo, en un visto y no visto. Y no es que me considere antiguo, pero es que no teníamos casi nada de información. Siempre daré gracias a dios por haber vivido esa época, porque era muy divertido. Ahora hay un rollo muy ético y de horarios, pero nosotros no teníamos horarios. Teníamos todo el tiempo del mundo. Nos metíamos a las 13:00 pm en la pared, y con el saco y toda la pesca…y nos la pelaba. Y tan tranquilos. Veíamos una repisa que nos gustaba y allí dormíamos. Era todo pura diversión….¿y sigue siéndolo, no..?.
Teníamos otra mentalidad, y ahora es justo la contraria. Ahora es la de forzar el mayor número de pasos en libre. Y yo, eso, no lo he mamado. No es que no tuviéramos ética, sino que teníamos la nuestra. Nosotros queríamos subir por los sitios, y punto. Luego, de repente, te saca alguien a escalar hoy en día, y te dicen: _¡eso no lo toques, que vas de segundo!.... Amos no me jodas!...como no voy a tocar eso, si yo lo toco todo… ”.






El Pilar Sur



“En el Midi, de clásicas, menos el Pilar Sur, he hecho todas. Era muy divertido. He pasado allí tiempos gloriosos…
Rodolfo de Assas y yo hicimos, junto a Jesús Valles, la Yoli, la Sudeste clásica y el Espolón Este, antes de meternos en la Sudeste Directa. En esta última cascamos vivac. Fue un día que teníamos idea de hacer el Pilar del Embarrandere, y no se como acabamos allí. Nos metimos con las mochilas y los sacos, porque, como ya te he dicho, era la mentalidad de entonces. Y no es que lo hiciéramos nosotros, es que lo hacía todo el mundo.



De todos modos, los franceses comenzaban a tener más nivel, y a darle más duro. Y veías en el libro del refugio, la Sudeste Directa hecha en 9 horas por alguna cordada. Nosotros éramos chicos de la Pedriza, y ellos del Pirineo. Otro nivel. Nos entraba complejo de moñas…

_¡joder Rodolfo, somos unos moñas que te cagas tío!.
El vivac de la Sudeste Directa fue de los de toda la noche lloviendo.





Pepe en la Direcctisima Sur





El Espolón Este de la Jan Santé



"Otro día que estaba haciendo el Espolón Este con Rodolfo y con Grisú (Joan Carles Grisú, el catalán), nos tiramos toda la vía viendo al Munsch, el feo de Pau, y a dos colegas suyos, metidos en la vía de la Y….y no sabíamos que vía era. Alucinábamos viendo al Munsch metido en el diedro. Era una vía de 300m y de una dificultad que te cagas par la época. Y tenían movida, y sufrieron bastante por los gritos que pegaban. Abajo ya nos lo explicó, y nos entraron muchas ganas de hacerla. Los poquísimos comentarios que veías en el libro de piadas eran de… “tredificile” y cosas asi,… viote vamos!”





“Y ahí también he chupado vivac, en la vía de la Y griega del Pombie, …difícil de cojones. La hicimos el Tito y yo cuando volvimos de la Directa Americana ,en verano del 76. A la vuelta de Alpes habíamos ido al Midi toda la vasca (menos Rodolfo). El Tronco, el Portilla, el Santiago Hernández, el Guirles y el Luiso…como 9 ó 10. Nos dividimos entre la Sudeste Clásica y el Espolón Este, porque la mayoría había escalado poco en el Midi. Y como yo lo tenía bastante trillado ya, pues le había echado el ojo a esa vía. La vía nos costó mogollón, y eso que el Tito y yo estábamos fuertecitos en aquella época. Cagamos verde. Y no se si nos perdimos, porque con los mismos chismitos esos con los que abrí el techo de los Guerreros, en la Pedriza (fisureros muy pequeños), salimos en artificial, por un techo en L, confundidos, y por eso se nos hizo de noche. Menos mal que llevaba aquellos daditos.
En el Midi se perdía uno mucho. Porque te encontrabas mucho clavo perdido que significaba el embarque de otro, y que servía para bajarse de ese sitio…jajaja. Cuando sacabas un poco el pie del tiesto….¡la cagabas!”



La cara norte en invierno



“Cuando escalé la Norte del Petit Pic, recuerdo que bajamos al collado de noche, y tuvimos que dormir por allí, con dos mallorquines, un tal Tolo y otro colega. Dormimos en el colouir que baja de la Fourche al refugio. El Tolo bajaba de primero rapelando, una bajada de esas medio chungali, de noche, y lloviendo desde antes de hacer cumbre. Y encontró un agujero increíble en el serac, como de dos metros de altura, y bastante ancho. Fue algo acojonante. Nos acoplamos sobre las cuerdas y nos fumamos unos cigarritos, y nos quedamos allí toda la noche; no bien,… sino en la gloria. Ni frió ni nada; y eso que los últimos tres largos los dimos lloviendo. O sea que estábamos empapaditos. No es que nos quedáramos hasta que parase la lluvia, es que nos quedamos hasta que salió el sol. Increíble como se estaba allí. Una auténtica sala.”

La Norte




“En el Pilar del Embarrandere, que escalé con el Morros, recuerdo ir todo el rato viendo patio. No recuerdo grandes repisas, ni siquiera de reunión. Creo que había solo una, por arriba del todo. Pero tampoco recuerdo reuniones excesivamente malas. Fue una virguería, porque escalamos casi toda la vía entre niebla, y los últimos largos, sobre un mar de nubes increíble. Parecía un colchón blanco. Salimos de la vía de noche y dormimos allí mismo, en el collado entre el Petit y el Gran Pic, con la cuerda enrollada, y yo, con el pijama. Por la mañana subimos al Gran Pic y bajamos por la normal.
Ese mismo viaje escalé muchas más vías. También con el Morros, y con Santiago Muñoz, hice la Bellefone de la cara Noroeste.

Un escalor sesentero en la Bellefone


El caso es que yo me había ido al Midi con el Guirles para una semana, con idea de hacer el Pilar del Embarrandere, pero vimos que estaba recién abierta la Francis Tomas, y la escalamos, con un vivac. Fue primera nacional a la Francis, la segunda creo que la hizo el Trabado con su novia, Rosa.
Daniel fue muy impaciente, y como al día siguiente se puso a llover, se quería marchar. Entonces yo me quedaría con estos, con el Morros y Santiago, que nos los habíamos encontrado a la bajada de la vía. Acababan de llegar de Alpes. Venían de bajarse de la Walker, con un tal Luis, que por lo visto había llegado a Chamonix con una furgoneta llena de comida, porque trabajaba en no se que historias de un supermercado. Venían hasta arriba de latas, ¡algo acojonante!. Hicimos dos o tres viajes desde el refugio a su coche para portearlas todas. Por primera vez en la vida, llenando las estanterías del refugio con comida. Una orgía de comida. Venga a comer canelones y cosas así, y a enfriar latas de cerveza en los neveros. Y así hasta que Daniel se marchó.


Entonces, hubo que esperar a que pasara el mal tiempo. Y, bueno, a mí nunca me han aburrido dos o tres días de refugio. Pero el Daniel, es que si no está escalando, se pone nervioso y se agobia. Además, nos entretuvimos bien con unas bolas de aceite que había llevado yo. Recuerdo que a los 6 ó 7 días, desde Sallent, le mandé una postal a Daniel, contándole que habíamos hecho el Embarrandere, los Desplomes, la Bellefone NO, y la Directísima Sur. Todas con Santiago Muñoz, menos el Embarrandere. Fue el verano del 77”.

17 octubre 2006

Daniel Sanz en Sueños de Invierno

El pasado fin de semana Daniel Sanz (más conocido entre todos nosotros como Dani de Vito), se encaramaba a la pared Oeste del Naranjo de Bulnes para acometer en solitario la vía "Sueños de Invierno"



Lleva material consigo para aguantar unos 20 días en la pared.


09 octubre 2006

Pared de Santillana

Toño monta la primera reu en un ascenso anteior en el 2001

La vía Sur clásica de la Pared de Santillana quiza sea una de las vías más bonitas de la Pedriza. Su trazado es de los más limpios de toda la escuela, una cabeza de buril antiguo, y una clavija es el único aseguramiento actual para los 120m de recorrido. La "quitada de sombrero" es mayuscula al imaginarnos a aquellos valientes escaladores de los años 40, provistos de abarcas, cuerdas de cáñamo y poco más, el día que decidieron entrarle a este risco.

El vivac

La Pared al amanecer, un gigante puño alzado de piedra parece sujetarla...

La vía comienza por unos canalizos peleones, que debido a su inclinación hacia la izquierda se hacen algo incómodos. El paso chungo está entre el buril y la clavija, y justo a la altura de esta última, se puede hacer un cambio hacia la derecha, se engancha la primera seta, y a correr. A media altura de la Pared hay una enorme repisa donde se suele hacer reunió, pero ahí no es donde están las mejores setas de reunión.

Toño en los canalizos del L1

La R1 presencia un adelantamiento (era colega y lo hizo bien)

La R2 montada más arriba de la gran repisa y en la fisura de la izquierda.

Toño recupera el L2; un cordino se salió de una seta...

Imagen desde la R2

Toño sale de la R2 en travesía a por las setas

Es recomendable anudar las setas bien ceñiditas, como si las encorbatáramos, ya que de no hacerlo, es muy probable que los movimientos de cuerda saquen los lazos o cordinos hacia arriba.

Detalle de la parte central de la pared


La franqueza de los agarres produce gran seguridad, y durante toda la subida se disfruta de unas vistas increibles. La zona es de lo más bonito de la Pedra. Desde la cumbre, y mirando hacia el NO se puede apreciar uno de los más impresionantes lugares: el Risco de los Nevazos, con todo ese plantel de formas fracturadas. Todo un laberinto de canalizos y fisuras, en masa, nos impresiona de un modo intrigante.

El impresionante Risco de los Nevazos

El clasico doping post-escalatorio

El bosque de los Navajuelos, con el color otoñal de sus helechares.


La Bola de los Navajuelos y la Pared al fondo

El Torro